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Un observatorio astronómico para Galicia

Germán Peris Luque.

Observatorio Astronómico de Forcarei (OAF)

 Imagen superior; el observatorio del OAF durante una noche de invierno
 
 Hace cinco  años y por iniciativa de la Asociación Astronómica de Rias Baixas, nacía un proyecto de construcción de un observatorio astronómico semiprofesional en tierras gallegas. Por aquel entonces el observatorio de mayor abertura en Galicia era el de la Universidad de Santiago, con 60 cm de diámetro, pero por desgracia ubicado en el entorno urbano de la preciosa ciudad de Santiago. Sin duda una ubicación buena para la divulgación y para la formación de futuros astrofísicos, pero con limitaciones para la investigación en muchos campos de la astronomía observacional por la proliferación de las luces urbanas.

Después de estudios detallados sobre una ubicación adecuada en los que se debía barajar variables muy diferentes, como prospecciones de la calidad de cielo, lejanía de parques eólicos, accesos, etc…se decidió su ubicación en la localidad de Forcarei (Pontevedra), gracias no sólo a la buena calidad del cielo y su comuncación, si no a la completa colaboración y facilidades mostradas en todo momento por el Concello y su alcalde David Raposeiras. La imagen de la izquierda es el momento de su inauguración el 13 de marzo de 2009.

 

Gracias a diferentes colaboraciones de entidades públicas; Concello de Forcarei, Xunta de Galicia y Ministerio de Agricultura e Unión Europea, hace justo dos años ahora se hacía realidad el proyecto y veía su primera luz un magnifico instrumento; un telescopio de la prestigiosa óptica americana RCOS de 51 centímetros F:8 (en configuración RC) sobre una montura ecuatorial Paramount ME y como detector principal una cámara CCD ST11000 con un tamaño del chip equivalente a un negativo de 35 milímetros  y un tamaño de píxel de 9 micras, lo que da una resolución aproximada de 0,5” por píxel. Para hacernos una idea grafica, con este telescopio y cámara, en configuración a foco primario, podemos casi abarcar la luna llena, y alcanzar detalles con una resolución  inferiores al kilómetro.

El observatorio, plenamente operativo, y actualmente gestionado por la Fundación  Ceo, Ciencia e Cultura (FC3), formada por AstroVigo, Concello de Forcarei y la Universidad de Vigo, tiene dos líneas bien marcadas; una destinada a la investigación en cualquier campo que quede al alcance del instrumento y una segunda y especialmente importante que es la divulgación y formación, destacando en esta última una gran multitud de visitas de estudiantes y público en general.

 

El observatorio además abre sus puertas al público todos los viernes y sábados no festivos entre las 20:30 y 23 horas, atendiendo a personas de lo más diversas que se encuentran atraídas de forma casual por el edificio singular, o que han conocido su existencia por otros vecinos del Concello o por la página Web de la Fundación FC3, a través de la cual es posible la realización de reservas para visitas o la solicitud de tiempos de observación para aficionados y profesionales de cualquier punto de nuestro estado.

 

Recientemente además se ha celebrado en Forcarei una reunión de representantes de las asociaciones astronómicas gallegas (imagen de la izquierda) para hacer llegar el mensaje de que el observatorio está abierto a todo el mundo y especialmente a los aficionados gallegos; no es un ente cerrado y tan sólo hay que pedir adecuadamente tiempos para conseguir observaciones, tanto presenciales como asistidas, es decir realizadas por el operador del observatorio a petición.

 

 

En proceso continuo de mejoras, se abren nuevas perspectivas que incluirán no sólo la adquisición de nuevo instrumental científico y divulgativo, si no la construcción en un futuro muy próximo de un segundo edificio polifuncional que podría contar entre otros de un planetario para la formación de escolares y público en general.

En un futuro próximo está previsto incluso la robotización completa y operación a través de Internet, tras la asignación de tiempos a los observadores solicitantes.

 

 Sorprende que en un clima complicado como el reinante en Galicia, podamos disfrutar de forma sencilla, de un telescopio con una potencia semejante, pero cuando las noches son estrelladas y transparentes queda comprobado la efectividad y espectacularidad de las tomas del cielo….al alcance de todos.

Algunas tomas desde el observatorio de Forcarei por el autor (sin apenas procesar).

Nebulosa del Cangrejo M1 en Tauro

M13 en Hércules.

M42 en Orión (3 tomas RGBx 10 minutos)

M63; La galaxia del girasol en Canes.

M64, Galaxia del Ojo Negro en Coma.

M97. Nebulosa planetaria de la Lechuza en Osa Mayor.

M101. La Galaxia del Molinete en Osa Mayor.

M106. Galaxia en Canes.

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La NASA en España

MDSCCCuando pensamos en las instalaciones de la NASA todo el mundo se va a Houston, por aquello de “Houston, tenemos un problema” o a cabo Cañaveral por la plataforma de lanzamiento de los transbordadores y demás sondas espaciales que lanza la mayor agencia espacial del mundo. Sin embargo, estas sondas y sobre todo las que se adentran más en los confines del Sistema Solar necesitan ser controladas desde Tierra desde más de un lugar. De ahí que para seguir a estas naves destinadas al espacio profundo se utilicen tres ubicaciones repartidas por nuestro planeta formando la Red del Espacio Profundo de la NASA. Estas instalaciones están en Barstow (California), Canberra (Australia) y Robledo de Chavela (Madrid). De esta última estación de seguimiento es de la que os voy a hablar hoy.

El Madrid Deep Space Communication Complex (MDSCC) es la única instalación de la NASA en España y como ya os comenté en el párrafo anterior se encarga de el seguimiento de las misiones que más lejos viajan por nuestro Sistema Solar. La mayor de sus antenas mide 70 metros de diámetro mientras que la más pequeña, “la Dino”, fue la encargada del seguimiento de las misiones Apollo de la NASA, incluido el alunizaje del Apollo 11 sobre la superficie lunar.

Terminal antiguo NASAEn el mes de julio tuve la oportunidad de visitar estas instalaciones y las impresiones que me dejó fueron bastante ambiguas. Por un lado me llamaron muchísimo la atención las antenas de seguimiento y la posibilidad de realizar telemetría con sondas que están a miles de millones de nuestro planeta, pero por otro me llevé una mala impresión de los instrumentos utilizados allí. Aunque es bastante probable que las salas que nos enseñaron, es decir las abiertas al público, fueran tan solo pequeñas salas de poca importancia llenas de trastos viejos e instrumentos antiguos. Y si no me creéis fijaros en el terminal de la imagen de la izquierda, más propio de los años 80 que de nuestros días.

En cuanto a las antenas, era bastante sorprendente ver cómo se movían. La de 70 metros (denominada CSS-63) que podéis ver en la imagen inferior, se encontraba realizando un seguimiento a la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), en órbita alrededor de Marte como su propio nombre indica, cuando llegamos; pero en cuanto Saturno asomó por el horizonte, cambió su orientación para el seguimiento de la sonda Cassini alrededor del “señor de la anillos”. Debido a que todavía estaba bajo en el horizonte fijaros en la inclinación de la antena. Espectacular!! Para realizar estos cambios de dirección se utiliza un sistema muy ingenioso, a la par que efectivo. En la base del radiotelescopio se inyecta aceite a presión sobre el que las 3.500 de toneladas de la antena “flotan”. Esta fina capa de aceite tiene tan solo 0,03 mm de espesor, pero es suficiente para soportar y dirigir la antena. Como os podéis imaginar, de esta forma se eliminan los rozamientos y el movimiento es más cómodo y fluido, requiriendo menos energía.

Radioantena NASASi os preguntáis por el asombroso tamaño de las radioantenas, la respuesta es muy sencilla. Las sondas espaciales emiten una señal desde un punto del espacio muy alejado de nuestro planeta, por lo que la potencia que nos llega es muy débil. Si la antena fuera pequeña no se podría recoger suficiente información debido a las dificultades para captar una señal tan tenue. Nos contaban allí que la potencia a la que llega la señal es de unos 20 W, que es menos que lo que puede consumir una bombilla en tu casa o una simple linterna. Si a esto le sumamos que la señar llega desde, por ejemplo, Saturno, ya se comprende su tamaño. De todas formas el poder de la antena principal, DSS-63, es tal que podría llegar a captar señales de tan solo ¡¡10-28 W!!

Otra característica importante es la disposición de la Red del Espacio Profundo. Al tener una estación repartida en cada tercio del planeta, separadas por aproximadamente 10.000 km cada una, se puede mantener el contacto con las sondas ininterrumpidamente. Esto es sumamente importante ya que perder la comunicación supondría la interrupción del envío/recepción de información como pueden ser el envío de órdenes a la nave o la recepción en tierra de fotos o medidas de sensores.

Red del Espacio Profundo de la NASA

Para saber un poco más sobre el completo MDSCC os recomiendo que entréis en su web y veáis el vídeo introductorio en castellano, así como toda la información sobre sus antenas y misiones.

Saludos ;)

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El Space Center de Bremen

Hace unos años realicé un viaje de ocio por Europa Central y planifiqué el recorrido para pasar un par de días en Bremen. En esta ciudad del Norte de Alemania se encontraba en aquellos momentos el centro de ocio espacial más moderno de Europa, el Space Center.

Este centro está situado en una zona industrial en reconversión. Mientras el tranvía nos acercaba allí pudimos observar fábricas viejas y edificios con un aspecto de barrio obrero, rudo, que contrastaban con el centro turístico de la ciudad. El tranvía nos dejó a pie del edificio y la primera impresión fue buena.

http://www.space-center-bremen.de

El precio de la entrada fue de 22 euros por cabeza. Era importante guardar el ticket porque con él accedías a las diferentes atracciones a través de tornos como en el metro. Sin embargo, como buenos españoles, tuvimos que dar la nota y perdimos uno de ellos. Así que empezamos a buscarlo por las papeleras de los pasillos, debajo de las sillas, etc. Dos vigilantes se acercaron y nos preguntaron qué pasaba (en alemán, claro). Lo cierto es que se portaron muy bien y a los pocos minutos teníamos un nuevo ticket sin coste alguno.

Space Center

Space Center

El Space Center se encuentra dividido en varias secciones, todas accesibles desde un gran patio central ocupado por un restaurante y una cafetería de diseño futurista. La sección que más me gustó fue el cine Imax, una gigantesca pantalla envolvente, casi semiesférica. Al entrar te pones unas gafas especiales que te permiten disfrutar en perfecto 3D de espectaculares documentales sobre el espacio. Vimos dos, uno sobre el transbordador espacial en alemán y otro sobre la ISS en inglés. Hubo un par de despegues de un transbordador y un cohete Proton ruso que te hacían agarrarte a la butaca y casi casi morder el polvo (de hecho, en el segundo simularon el efecto como si se rompieran las gafas, ¡genial!).

Las gafas del Imax

Las gafas del Imax

Otra de las secciones se denominaba Planet Quest, y consistía en una especie de montaña rusa que recorría gran parte del recinto por su parte superior. Cada asiento al cerrarse mostraba frente a tus ojos una pantalla de televisión, que durante el veloz paseo mostraba sobrevuelos sobre los diferentes planetas del Sistema Solar. Yo prefería mirar abajo y a los lados para observar qué estábamos ‘sobrevolando’ realmente. Vino bien para soltar un poco de adrenalina.

La sección más aburrida fue la de Star Trek. Consistía en una especie de nave espacial, con puertas futuristas de esas que se abren solas hacia arriba. Había actores vestidos de Star Trek haciendo guardia en cada puerta. Por varias televisiones veíamos escenas de Star Trek, hasta que de repente empezaron a sonar alarmas, las luces se apagaron y nos llevaron corriendo a otra sala en la que los actores de la tele aparecieron en vivo. Creo que hablaban todo el rato en alemán. Debía estar bien para los fans de aquella serie, pero me pareció un tostón.

La tercera atracción que visitamos fue StarGate. De nuevo con actores en vivo, iban contando una historieta de una reina vestida con telas del antiguo Egipto. De pronto nos obligaron a seguir a la reina por unos pasillos, nos dieron unas gafas especiales como las del Imax y entramos en una sala de cine pequeñita. Un tío iba comprobando que todos teníamos bien colocados los cinturones de seguridad de la butaca, y que no había niños demasiado pequeños. Dijo que había unos sensores que detectaban ataques epilépticos o similares y que si alguien sufría uno la atracción se pararía automáticamente. Ante tal despliegue de medios la espectación era total. Entonces empezamos a ver por la pantalla un túnel por el que se desplazaba la supuesta nave en la que estábamos montados. Disparaba a monstruos de cuello largo que literalmente atravesaban la pantalla (las gafas 3D tenían la culpa) y nos escupían, la nave realizaba acelerones bruscos, se inclinaba, … todo con gran realismo debido a que desde los asientos salían chorritos de agua a la cara, en los respaldos había muelles que te empujaban por detrás, y la plataforma de la sala se movía también. No estuvo mal.

Maqueta de la Luna

Maqueta de la Luna

Había una zona dedicada a los viajes espaciales, con trajes de cosmonautas reales, paquetes de comida espacial, fotos, libros de ruta del Apollo 11, etc. Junto a ellos una maqueta de plástico blando que simulaba una zona craterizada de la Luna para que los niños jugaran. Y en una pequeña sala sin asientos se proyectaba una animación por ordenador de un viaje a la Luna.

Trajes de astronauta

Trajes de astronauta

En el pabellón al aire libre sólo había una maqueta a escala 1:1 del cohete Ariane. La maqueta formaba parte de la atracción de caída libre, típica de los parques de atracciones. Se echaban de menos maquetas de otros cohetes, tanto americanos como rusos, y de un transbordador.

Maqueta a escala 1:1 del cohete Ariane

Maqueta a escala 1:1 del cohete Ariane

Por supuesto, la salida estaba junto a la tienda de recuerdos: tazones de Star Trek, disfraces, marcianos verdes hinchables, llaveros, puzzles, maquetas de naves espaciales, etc. una pena que no hubiera ni un solo libro.

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Visita al Observatorio Real de Bélgica

El Observatorio Real de Bélgica (ROB) fue creado en 1826 siendo su primer director Adolphe Quetelet (1796-1874). Inicialmente se encontraba en el centro de Bruselas, pero en 1876 a la vez que se nombró como sucesor del primer director a Houzeau se realizó el traslado del Observatorio de su lugar original de Saint-Josse-ten-Noode a donde se encuentra ahora, en las afueras de Bruselas, junto con el Instituto Real de Meteorología y el Instituto de Aerodinámica Espacial de Bélgica.

En el Observatorio, además de realizarse una labor investigadora de vanguardia (en colaboración con grandes observatorios internacionales como el Observatorio Europeo del Sur, ESO) también están al frente de la labor divulgadora tanto desde el Planetario de la ciudad de Bruselas como con las visitas guiadas que el público puede realizar al Observatorio. Multitud de eventos son organizados desde el ROB con el fin de exponer a la gente los avances de la astronomía: observaciones con algunos de los telescopios del ROB, eventos especiales como el tránsito de Venus de 2004, cursos y seminarios de divulgación científica, etc…

Nosotros contactamos con el ROB a través de su página web, http://www.astro.oma.be/ . Aprovechando nuestras vacaciones en Bélgica en septiembre de 2004, decidimos intentar concertar una visita en el ROB y gracias al astrónomo Dr. Jan Cuypers pudimos conseguir una cita. Muy amablemente Jan nos guió en una visita privada por todos los departamentos del ROB. Desde los distintos observatorios hasta el museo, las páginas de la historia se veían reflejadas por todos sus pasillos. Desde aquí nuestro agradecimiento a Jan por el tiempo tan valioso que nos dedicó.

Algunos de los observatorios ubicados en los jardines del Real Observatorio de Bélgica
Algunos de los observatorios ubicados en los jardines del Real Observatorio de Bélgica

Actualmente en el ROB se trabaja en varios campos de la Astrofísica y de la Geofísica, aunque pocos son ya los telescopios que están en uso, entre otras cosas por la contaminación lumínica y también por su tecnología que se ha quedado un poco anticuada. Uno de los telescopios que goza de mejor salud es el solar, pues desde el ROB se observa diariamente el Sol.

LA FÍSICA SOLAR

La física solar es una disciplina en plena expansión en el ROB. Las observaciones de la fotosfera solar se realizan diariamente desde hace 30 años. El Solar Influences Data analysis Center (SIDC) que tiene su sede en el ROB juega un papel importantísimo a nivel europeo y mundial. Además de calcular el Indice de Manchas Solares el SIDC también se encarga de proporcionar el pronóstico del tiempo en el espacio, esta es una nueva ciencia interdisciplinar. La actividad solar, que varía de ciclo en ciclo, puede haber tenido un impacto importante en la evolución climática en la Tierra y el SIDC proporciona pronósticos y advertencias que pueden ayudar a identificar y anticipar las influencias solares.

Nosotros tuvimos la suerte de visitar el departamento de física solar y ver el telescopio con el cual toman las imágenes diarias. Además nos contaron que desde este departamento centralizan los datos del número de Wolf enviados desde todos los países de Europa. El Grupo Astronómico Silos de Zaragoza (GAS) hace algunos años también participó durante un periodo de tiempo bastante largo en estas observaciones. Para nosotros saber que nuestros datos estaban guardados en sus archivos fue todo un orgullo.

Telescopio de observación solar
Telescopio de observación solar

Aunque los cielos de Bruselas tienen bastante contaminación lumínica esto no afecta a la observación solar que se realiza de forma continua en el ROB. De todos modos las observaciones tratan de realizarlas por la mañana que es cuando la atmósfera tiene mayor calidad y la polución todavía no se ha levantado demasiado. Pero desgraciadamente los cielos de esta ciudad están muy frecuentemente cubiertos de nubes. El telescopio que usan es un refractor de 150 mm y una distancia focal de 2400 mm. La montura es ecuatorial y todo está motorizado. Además de recogerse imágenes a través de una CCD, también se hace proyección obteniéndose un circunferencia solar de 25 cm de diámetro y una resolución de 2 segundos de arco, la mejor si tenemos en cuenta la limitación del seeing de la atmósfera.

Como anécdota nos contaron que para calcular la constante de normalización del número de Wolf entre los distintos observadores de los que reciben datos, utilizan como patrón o referencia los datos enviados por un observador casi centenario.

EL TRÁNSITO DE VENUS

Juan-Charles Houzeau siempre fue muy activo en el ámbito de la astronomía y nunca dejó de aportar resultados de sus observaciones y sus investigaciones a la Academia Real de Bélgica. Entre otras cosas viajó a Panamá y Perú para completar su famoso atlas estelar publicado bajo el nombre de Uranometria general. También fue el organizador de las expediciones belgas para la observación del tránsito de Venus de 1882. Él mismo dirigió una observación desde San Antonio (Texas) mientras que el astrónomo Louis Niesten conducía una misión similar en Santiago de Chile.

Houzeau ya propuso la observación del tránsito de Venus con la ayuda de unos heliómetros desde dos lugares distantes para el tránsito de 1874 pero Bélgica en esos momentos no estaba en condiciones de organizar dichas expediciones. Estos proyectos pudieron concretarse para la observación del tránsito siguiente en 1882. Bélgica organizó entonces dos expediciones que se dotaron cada una con un heliómetro especialmente construidos para la observación de este fenómeno según los planes del astrónomo belga Louis Niesten por la empresa Grubb de Dublín.

El heliómetro

Un heliometro consiste en un telescopio cuyo objetivo está dividido en dos mitades por su diámetro. Estas dos mitades yuxtapuestas pueden resbalar una sobre la otra. Este instrumento se utiliza generalmente para medidas del diámetro del Sol pero también pueden realizarse otras medidas, como fue el caso de las observaciones del tránsito de Venus. La gran ventaja de este dispositivo era que no se limitaba a un simple cronometraje de los tiempos de principio y final del tránsito, sino que tales medidas podían efectuarse durante toda la duración del fenómeno. Así finalmente se obtenía una medida precisa de la duración del trayecto de Venus sobre la totalidad del disco solar. Cuando se podían comparar estas medidas con otras medidas similares efectuadas desde otro lugar de la Tierra, se podía calcular en primer lugar el paralaje, y deducir a continuación un valor de la distancia Tierra-Sol. Este último constituía el objetivo principal de las expediciones organizadas en distintos puntos del mundo para la observación del tránsito de Venus.

Uno de los dos heliómetros se transformó en un instrumento fotográfico y se le perdió la pista. El objetivo del otro se guardó en un antiguo museo y se encontraron algunas partes de este heliómetro en los sótanos del Observatorio. Los objetivos se conservaron juntos en el museo y también la pantalla de proyección. Sin embargo no se encontraron los montajes que garantizaban la conexión entre el pie del instrumento y el tubo del telescopio y permitían el seguimiento del Sol sobre el cielo durante la duración de la observación.

Lente y pantalla del heliómetro

Lente y pantalla del heliómetro

Este pasado tránsito de Venus también fue observado con el único heliómetro que aún se conserva. En esta ocasión no se organizó ninguna expedición al nuevo mundo, pero ello no impidió que el viejo heliómetro trabajase a pleno rendimiento más de un siglo después.

Tubo y montura azimutal del heliómetro

Tubo y montura azimutal del heliómetro

ALGUNOS TRABAJOS DESARROLLADOS EN EL ROB

El Dr. Jan Cuypers trabaja dentro del ROB en el departamento de Astrofísica, más concretamente en la sección donde se estudia la dinámica y composición de estrellas cercanas. Su herramienta de estudio es fundamentalmente la Asterosismología, rama de la Astronomía que estudia el interior de las estrellas pulsantes, ya que la interpretación del espectro de frecuencias de vibración de estas estrellas da información de cómo es dicho interior.

Cuypers ha realizado multitud de estudios sobre estrellas. Quizás habría que destacar su investigación en estrellas tipo B y estrellas Beta Cephei. Las primeras se caracterizan por ser muy masivas, entre 3 y 30 masas solares, y por morir transformándose en supernovas, lo que hace interesante estudiar su composición química. Las Beta Cephei son estrellas que están abandonando la secuencia principal sufriendo una lenta expansión lo que conlleva variaciones de brillo y del periodo de pulsación que resultan muy interesantes para completar las teorías de evolución estelar. En general sus estudios se han basado en la detección y análisis del periodo de estrellas variables usando espectroscopia y datos fotométricos, incluyendo las observaciones realizadas por el satélite Hipparcos.

Creemos interesante comentar que en el ROB también se llevan varios temas de investigación en los que los astrónomos amateur tienen una participación muy importante. En gran cantidad de casos las magnitudes de las estrellas que se observan son alcanzables por los telescopios no profesionales, de modo que es posible contribuir haciendo fotometría en varios de los programas que desarrollan astrónomos del ROB. Un ejemplo claro es el de las estrellas variables tipo Delta Scuti. Estas estrellas son pulsantes con una curva de luz que varia de amplitud cíclicamente en el tiempo y donde se observan pulsaciones de distintas frecuencias, radiales y no radiales. La necesidad de observarlas de la manera más continuada posible, para obtener las frecuencias de oscilación de la forma más clara posible, es lo que conduce a que los programas de observación se organicen a nivel internacional de manera que la estrella en estudio esté siendo observada en todo momento por algún observatorio en el mundo. De esta forma se consiguen identificar mejor las frecuencias de oscilación. Un ejemplo de esta colaboración es la efectuada por el astronómo amateur Joaquín Vidal, quien observó desde su Observatorio de Monegrillo (Zaragoza) la estrella V350 Peg. Del estudio que se hizo con los datos fotométricos obtenidos resultó una publicación en Astronomy and Astrophysics (1).

Observación desde el ROB del último tránsito de Venus

Observación desde el ROB del último tránsito de Venus

REFERENCIAS

(1)Vidal-Sainz, J., Wils P., Lampens P., Garcia-Melendo, E., The multiple frequencies of the delta Scuti star V350 Peg, Astronomy and Astrophysics 394, 585 (2002).

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Para qué sirve la astronomía (I): Los guardianes del tiempo

Comienzo esta serie de artículos en los que pretendo mostraros como la astronomía esta tan arraigada en nuestra cultura, que ya no nos damos ni cuenta del alcance de la misma. Y el mejor ejemplo es el tiempo.

Definir el concepto de tiempo es difícil. A veces nos parece que va más rápido, otras más lento. El tiempo es la magnitud física que mide la separación entre sucesos. La pregunta entonces es: ¿qué tiene que ver esto con la astronomía? Es muy sencillo. Para definir el tiempo necesitamos un estándar, algo que suceda por igual en todo el mundo o al menos igual en toda una región.

Desde la antigüedad se utilizó el acontecimiento que marcaba el ritmo de la actividad diaria como unidad del tiempo, el día solar. Y el día solar lo dividieron en horas usando relojes de sol de muchos tipos, con la hora babilónica, la hora itálica, hasta que llegamos a la hora actual.

Medir el instante del día era importarte y usando el sol y las estrellas era relativamente sencillo, pero definir el instante del año en que nos encontramos era más complicado. El año no tiene una duración exacta en días. Por ello, la observación de los solsticios y equinoccios fue siempre fundamental para ajustar el calendario. Sin embargo ¿qué utilidad tiene esto en el siglo XXI? En una sociedad conectada a Internet en la que el Sol ya no se pone y los relojes atómicos son los que marcan la hora mundial ¿qué importancia tiene la astronomía? ¿de qué nos sirve?

Si no corrigiésemos estos efectos debidos a la rotación terrestre algunos procesos globales comenzarían a fallar por falta de sincronización. Por ello el año pasado tuvo un segundo más. Pero, ¿cómo se sabe que la Tierra rota más lenta? Pues resulta que son los radioastrónomos quienes miden la velocidad de rotación de la Tierra. ¿Cómo lo hacen? Es muy sencillo, utilizan galaxias muy lejanas.

Desde la tierra las galaxias parecen estar completamente inmóviles por su lejanía. Usando un reloj atómico y comprobando donde debería estar un objeto en el cielo a una hora y donde está realmente se puede ver como varía la rotación de la Tierra. Además, al observar las galaxias desde diferentes puntos de la Tierra con diferentes radiotelescopios también se puede medir la deriva de los continentes y muchas cosas más que contaré en sucesivos artículos. Pero lo que nos importa aquí. Si no fuera por la astronomía, no tendríamos una noción clara del tiempo, y por ello desde muy antiguo los astrónomos somos los guardianes del tiempo.

Podéis mirar más cosas sobre este tema en Astroescolar. Por ejemplo saber donde se generan las señales horarias, ¿a que no adivináis donde se hace?

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