Astronomía en megahercios

Una radio de onda corta
Una radio de onda corta

¿Te imaginas que con una radio como la de la foto se puede hacer ciencia?.

No imagines mucho, se puede hacer ciencia. Si si. Y te preguntarás «¿Pero los astrónomos no usáis los telescopios?». Evidentemente sí. Pero el universo tiene algo más que luz y materia. Pero antes un pequeño resumen de la entrada, que es un poco larga.

  • El espectro electromagnético. La luz solo es una pequeña parte de todas las ondas de tipo electromagnético. ¿Cómo funciona esto de la radiación?
  • La radioastronomía. Veremos como surgió y a que se dedica esta rama de la astrofísica. Su historia y sus logros.
  • Radioastronomía a nivel amateur. Porque a todos en casa nos gusta cacharrear y quien sabe, lo mismo alguno se anima. Hablaremos de las diferentes opciones para hacer radioastronomía amateur, explicaremos cada caso e incluso hay audios de ejemplo.

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Desvelando los enigmas del Sistema Solar en busca de vida

Somos curiosos por naturaleza. Desde tiempos ancestrales estamos siempre buscando la respuesta a la eterna pregunta: «¿por qué?» ¿Por qué sale el Sol por las mañanas? ¿Por qué hace frío y otras veces calor? ¿Por qué brilla la Luna? ¿Por qué, por qué, por qué….? Muchas vidas se perdieron buscando tierras lejanas, muchos años en recorrer enormes distancias para encontrar respuestas.

Una de las cosas que personalmente más me llaman la atención en el mundo de astronomía es la posibilidad de encontrar vida en otros planetas. Suena a tópico y quizá hasta ciencia ficción, pero hay que volver a la cuestión de siempre, a esa pregunta que todos consciente o inconscientemente nos hemos hecho alguna vez. Pero no hemos hecho más que empezar a adentrarnos en el Espacio. Aún no hemos puesto el pié más allá de los 380.000 kilómetros que nos separan de la Luna.

Nuestros vecinos planetarios

Orbitando a nuestro lado tenemos otros lugares similares pero también muy distintos al mismo tiempo como Venus y Marte, qué os voy a contar. Aún hoy siguen siendo noticia de primera plana en muchos medios. En Marte orbitan y pisan numerosos artefactos humanos con el fin de escudriñar hasta el último rincón de este enigmático cuerpo celeste. Y es que estamos naciendo en el conocimiento, apenas empezamos a desvelar misterios.
Me llamó la atención hace unos meses, que cayó en mis manos un libro de astronomía del año 1969, en el que se podía leer lo siguiente (de forma textual):

«…Venus muestra muchas cosas en común con la Tierra. Tiene casi el mismo tamaño y, como ella, presenta estaciones regulares a medida que se traslada alrededor del Sol. Como los demás planetas, gira también alrededor de su eje, pero no podemos medir la duración del día venusiano (o su velocidad de rotación) por estar siempre completamente envuelto por una espesa capa de nubes que impide ver su superficie, que puede ser tierra firme o, posiblemente, un enorme océano».

Impresionante. Hace cuatro días no teníamos ni la menor idea de lo que había en Venus…

Titán, un mundo desvelado

Primera imagen de la superficie de Titán. Se compara con una imagen a escala similar de la Luna.
Primera imagen de la superficie de Titán. Se compara con una imagen a escala similar de la Luna. (ESA)

El artefacto humano en superficie que más lejos ha llegado y está ahora congelado a más de 170ºC bajo cero es la sonda Huygens en la luna de Saturno: Titán, una fantástica historia llena de emociones que se remonta casi 20 años atrás y que concluyó con éxito el 14 de enero de 2005. En el año 1980, la sonda Voyager 1 fotografió Titán a su paso por Saturno y encontró un mundo cubierto por un manto anaranjado. Era poco probable que allí existiera vida. En aquel momento solo teníamos las impresiones artísticas de Titán realizadas por los maestros del lápiz y las pinturas, pero queríamos verlo, probarlo, olerlo.

La mañana del 14 de enero de 2005 estaba pegado al ordenador, recargando una y otra vez la página web de la ESA, que mostraría los detalles que mucha gente estaba esperando: imágenes y sonidos obtenidas por la Huygens de un mundo que había permanecido oculto a nuestros ojos, un mundo extraño que se encuentra a más de 1000 millones de kilómetros de distancia. ¡Piénsalo, parece increíble! La sonda Huygens fue un éxito, pero no encontramos vida.

No sabemos casi nada, aunque empeño le estamos poniendo y andamos con paso firme. Jamás habíamos tenido tantas misiones espaciales de forma simultánea. Sondas que recorren el Sistema Solar en busca de respuestas. Incluso una que va a Plutón, que salió el 19 de enero de 2006 y lleva recorridos casi 2000 millones de kilómetros. Con cifras como estas, es inevitable pensar lo pequeños que somos y lo grande que es el espacio exterior. ¡Qué suerte tener un planeta seguro donde habitar!

Plutón, Caronte, Nix e Hydra
Plutón, Caronte, Nix e Hydra. (NASA).

A la New Horizons aún le queda mucho hasta recorrer los 6000 millones de kilómetros que tiene por delante. Y para cifras alarmantes, pensar que nuestro querido ex-planeta Plutón se descubrió en 1930. No supimos que tenía una luna enorme llamada Caronte hasta la década de los 70. Recientemente le hemos encontrado otras dos lunas Hydra y Nix. Pero allí, tampoco hay vida.

Los océanos de Europa

De momento solo podemos mirar al cielo y preguntarnos donde buscar para encontrarla. No obstante, en nuestro vecindario tenemos más candidatos, aún no se termina la búsqueda. Ahora las miradas están puestas es en Europa, gran luna de Júpiter cuyo interior se presume con agua líquida, precursora de vida. Quizá la energía calorífica que proviene del interior active las heladas aguas y provoque reacciones químicas que generen vida. Me emociona pensar que estamos viviendo sin saber que bajo esa superficie de kilómetros de hielo se esconden criaturas extraordinarias, y nosotros aquí, realizando conjeturas ajenos a una posible y tentadora realidad. Muy a menudo me inquieto por ese momento en que nos decidamos a explorarlo.

Qué emoción debieron sentir las primeras personas en ver imágenes de esas lunas, pensando que serían como la nuestra llena de cráteres y sin actividad visible, al descubrir que era todo lo contrario, superficies renovadas, volcanes y hielos; esos cuerpos también están vivos.

Imagen de la luna Europa tomada por Voyager 2 en Julio de 1979
Imagen de la luna Europa tomada por la sonda Voyager 2 en Julio de 1979. (Cyclops)

Más allá

Pero nuestro afán por encontrar vida siempre ha estado patente, no hemos dejado de enviar señales en cada misión interplanetaria. Muchas de las sondas y naves de exploración que enviamos también son emisarios, desde las primeras Pioneer que llevaban placas de identificación con signos y dibujos humanos, pasando por los famosos discos de oro montados en las Voyager que contenían numerosas imágenes y sonidos, así como ciertos jeroglíficos de fácil interpretación que una posible civilización pudiera encontrar y descifrar dentro de ¿millones de años? Actualmente la estrella más cercana al Sol es Proxima Centauri que se encuentra a más de 4 años luz y ni siquiera se dirigen hacia ella. Da lo mismo. No importan los más de 60.000 kilómetros por hora a la que viajan. Son insignificantes en ese tremendo vacío.

Nuestra última meta en la actualidad sin embargo no está ligada a naves espaciales y sondas, muy útiles para la investigación de nuestro Sistema Solar. Nuestras miradas también se centran en otros mundos mucho más alejados, los llamados planetas extrasolares. Aquellos que orbitan otras estrellas, otros mundos quizá como el nuestro y donde se estén preguntando si cerca de esa estrella a la que llamamos «Sol», existen planetas habitables con seres vivos quizá inteligentes.

Ya lo decía Jodie Foster realizando una excelente interpretación como la Dra. Ellie Arroway en Contact, esa superproducción basada en la novela de Carl Sagan: «Si estamos solos en el Universo, cuanto espacio desaprovechado».

Fernando Fdez.
astrocosmos.es

Año de nieves, año de bienes…

…¡y año de lluvias de meteoros, año de espectáculo!

Si alguien repasa el calendario lunar de 2009 se lamentará de que el máximo de las Perseidas coincida con un cuarto menguante, situado además próximo al radiante. Sin embargo en 2009 el espectáculo meteórico no será pobre para nada.

El Año Internacional de la Astronomía ha dependido de los caprichos de las efemérides y ha tocado en 2009. Este año no será especialmente rico en fenómenos astronómicos que puedan encandilar al gran público, pero algunos de los que sí lo hagan serán lluvias de meteoros.

Perséidas 2008 por el Grupo de Meteoros de la Universidad Complutense de Madrid. Este año no serán las Perseidas la lluvia estrella sino Leónidas y Geminidas.

Ya en el mes de enero hemos tenido una lluvia espectacular: las Cuadrántidas. Esta lluvia tuvo su máximo el 3 de enero con una actividad doble a la habitual: unos 130 meteoros/hora (THZ~150) desde los lugares oscuros de Norteamérica donde su visión fue más favorable. El doble de estrellas fugaces que en las “famosas y veraniegas Perseidas”.

De enero a abril la actividad meteórica será baja, con largas noches salpicadas por meteoros esporádicos y algunos bólidos procedentes del radiante del Antihelio. Ya en abril las Líridas se disfrutarán sin luna, aunque sus tasas serán bajas, en torno a 15 a la hora.

Las Eta-Acuáridas, a primeros de mayo, serán el plato fuerte para los observadores del Hemisferio Sur. En este caso la luna gibosa no favorecerá su observación, pero las resonancias de estos meteoroides procedentes del cometa Halley con el gigante Júpiter crean incertidumbre en las predicciones. Se esperan que la actividad pueda estar por encima de THZ 40 llegando hasta valores próximos a 80 (como las Perseidas).

Llegado el verano, las noches de julio y agosto tendrán meteoros procedentes de las regiones próximas a la eclíptica de Acuario y Capricornio.

Lluvías Julio-Agosto. Cortesía IMO
Lluvías Julio-Agosto. Cortesía IMO

Pese a la Luna, en estas noches cortas, la mayoría de los observadores no dejarán de lado a las Perseidas. Su máximo será el 13 de agosto a las 21h TU, aunque se espera que pueda registrar actividad por encima de lo normal durante la madrugada TU del 13 al 14, como en 2008.

Pero sin duda las Oriónidas, Leónidas y Gemínidas serán en otoño la traca final del Año Internacional de la Astronomía.

Las Oriónidas, en octubre, ofrecen una actividad media, pero especialmente durante los últimos 3 años investigadores y observadores se han admirado por sus aumentos predichos y los inesperados. Son hermanas de las Eta Acuáridas, pues también provienen del Halley. Su observación por tanto puede deparar muchas sorpresas, o sino al menos tasas moderadas, con THZ 30.

En noviembre las Leónidas podrían dar la enésima muestra de actividad alta, algo sorprendente tras más de 10 años del paso por el perihelio de su engendrador, el cometa Tempel-Tuttle. Las observaciones de 2008 de las Leónidas, con THZ 100 refuerzan las predicciones para 2009. Los observadores más favorecidos serán aquellos del medio y lejano oriente, donde distintas previsiones sitúan la THZ entre 100 y 500. El resto de observadores deberemos estar atentos durante esa noche y las próximas por si se repiten estallidos inesperados, como en 1996.

Si uno no tiene la posibilidad de observar el apogeo de las Leónidas, puede estar seguro de que las Gemínidas no le defraudarán. En diciembre tiene lugar la mayor lluvia anual, con THZ 120, meteoros de velocidad moderada, brillantes y que en 2009 tendrá muy buenas condiciones lunares. El máximo favorecerá a Europa y la costa este norteamericana. Es sin duda una de las mejores ocasiones para observar meteoros con este máximo tan propicio de las bellas Gemínidas.

Se pueden consular efemérides detalladas en la mayoría de las revistas de divulgación, en la web de Somyce http://www.somyce.org y en la versión en castellano del Calendario 2009 de la IMO: http://www.imo.net/calendar/spanish/2009 .<-->

De las Estrellas y Constelaciones ( y II)

Constelaciones.

Lunes 16 de febrero de 2009.
Desde la Tierra las estrellas visibles se proyectan sobre una imaginaria esfera celeste que nos produce la sensación de que se encuentran todas a la misma distancia (la ausencia de la observación de paralaje celeste llevó a los griegos a creer firmemente en este supuesto). Desde la más lejana antigüedad diferentes agrupamientos estelares fueron reconocidos como figuras o seres mitológicos, estos agrupamientos imaginarios son las llamadas Constelaciones.

Constelaciones como Escorpio, Leo, Hércules, Pegaso, Andrómeda nos son familiares a través de la mitología griega, y los agrupamientos estelares que creyeron los antiguos reconocer como tales seres son aún hoy día utilizados. Otras constelaciones, como Tauro, se remontan aún más atrás en el tiempo y su origen se pierde en los albores de la civilización, más allá de la civilización Mesopotámica hace más de 5000 años.

andromeda1

La forma de cada constelación es debida a un efecto de perspectiva, ya que si el observador se colocase en un punto lejano al Sol, desde otro sistema estelar a varias decenas o centenares de años luz, las constelaciones aparecerían de forma diferente.

Todo el cielo está repartido en áreas que tienen límites y cada área contiene una de las antiguas constelaciones que le da nombre a dicha zona. Una constelación no tiene ningún significado físico, es simplemente una región del cielo con estrellas enmarcadas en unos límites y que nos son útiles como sistema de referencia para la localización de otros objetos celestes.

Al igual que cuando miramos un mapa de la Tierra nos valemos de la ubicación de la silueta de determinados paises para ubicar a otros vecinos menos reconocibles, igual hacemos con las constelaciones del cielo.

Los antiguos no cubrieron todo el cielo con constelaciones ni definieron con exactitud donde terminaba una y empezaba otra. Aunque las nuevas constelaciones introducidas conservan la metodología de nombres en Latín, representan objetos menos exóticos como puedan ser Telescopium, Microscopium o Antlia (bomba neumática).

A partir de 1927 la Unión Astronómica Internacional estableció las delimitaciones exactas de las constelaciones y quedó definitivamente delimitando las 88 zonas asignadas a cada constelación mediante la utilización del sistema de coordenadas celestes, a modo de paralelos y meridianos terrestres, que veremos más adelante.

De las 88 constelaciones, 48 constelaciones han llegado hasta nosotros desde la antigüedad (por griegos y árabes) y 40 han sido introducidas en la época moderna (casi todas las nuevas constelaciones se encuentran en el hemisferio austral que eran desconocidas por las antiguas civilizaciones mediterráneas).

Las constelaciones varían de posición a lo largo de la noche debido al movimiento de rotación terrestre, pero sobre todo cambian a lo largo del año, debido al movimiento de translación terrestre alrededor del Sol, motivo por la cual vemos unas determinadas constelaciones en Verano, otras en Otoño y así sucesivamente. En España son visibles unas 70 constelaciones.

El asterismo, o grupo de estrellas, más prominente en el firmamento boreal es el Gran Carro (para los ingleses la forma delineada es la de un gran cucharón) cuyas siete estrellas delinean la forma de un carro. El asterismo en si de 7 estrellas sólo son las siete estrellas más brillantes de la Osa Mayor, Constelación compuesta por muchas más estrellas aunque más débiles.Osa Menor sobre el Bartolo

Entre todas las Constelaciones, existe un grupo muy especial y que constituyen posiblemente las más antiguas de las que tengamos constancia, son las llamadas constelaciones Zodiacales. El Zodiaco no son otras que las constelaciones meridionales (hacia el Sur) para observadores de latitudes intermedias que se disponen a lo largo de una banda imaginaria de un anchura aproximada de unos 18º por la cual parecen transcurrir a lo largo de las sucesivas noches los planetas, el Sol (cuya trayectoria a lo largo del año marca la llamada eclíptica) y la Luna.

Una primera forma de acercarnos al estudio de las constelaciones es el dividirlas en constelaciones circumpolares y constelaciones estacionales. Esta clasificación sólo hace referencia a su visibilidad de acuerdo a la posición de un observador sobre la superficie de la Tierra, que para nuestro caso será un observador de una latitud intermedia (40º Norte).

Así, veremos que se habla de Orión –el cazador- como una constelación invernal, es decir que su visibilidad óptima (máxima altura hacia el horizonte Sur del observador a la media noche) se produce durante los meses de invierno, o bien de Sagitario como una constelación estival, porque alcanza su mejor momento de observación durante las calidas noches veraniegas.

En la fotografía anterior podemos reconocer la silueta de la Osa Menor (y en su extremo la estrella Polar; único astro inmóvil durante la noche) sobre el pico del Bartolo, en las cercanías de la ciudad de Castellón. No se trata de una constelación brillante y precisaremos reconocer el cercano asterismo de la Osa Mayor para identificar la Polar y las estrellas que conforman la Osa Menor.

Distancia sideral

El mes pasado os hablaba sobre la magnitud y la distancia de las estrellas. Pues bien, en la entrada de hoy os hablaré de cómo se mide dicha distancia a las estrellas o incluso a otras galaxias. Como ya os imaginaréis no podemos sacar un metro e ir midiendo, de modo que se utilizan sistemas mucho más avanzados y curiosos de medir la distancia que nos separa de dichos cuerpos. Os hablaré de cuatro sistemas diferentes: paralaje, estudio de estrellas Cefeidas, estudio de supernovas Ia y por último el efecto Doppler. Van ordenados de menor a mayor según el cálculo de distancias para los que son utilizados. Comencemos.

Para distancias «cortas» (astronómicamente hablando) tales como distancias a planetas o estrellas cercanas se utiliza la paralaje (sí, aunque suene raro es femenino). Este método ya se conocía desde principios del siglo XIX y consiste en utilizar dos puntos de la órbita de la Tierra alrededor del Sol como si fueran dos ojos. Me explico. Se observa la posición de una estrella por ejemplo en el mes de abril, y posteriormente se observa esa misma estrella en el mes de octubre. Al haber transcurrido 6 meses, la Tierra está situada en puntos opuestos de su órbita alrededor del Sol, lo que permite construir un triángulo entre la estrella y la Tierra que podemos usar para calcular la distancia. La estrella no se ve en el mismo lugar del firmamento ya que no son puntos que estén completamente fijos, sino que se desplazan por la galaxia al igual que lo hace nuestro Sol. Ésto provoca que haya un pequeño ángulo de diferencia que nos sirve para la medición. Así dicho es bastante enrevesado, pero con un dibujo fijo que lo entenderéis mucho mejor:

Paralaje

La p del dibujo es la mitad del ángulo que forma la posición en la que vemos la estrella en abril y en la que la vemos en octubre. Se mide en segundos de arco y se define a partir de una unidad de distancia llamada pársec, que equivale a 206265 UA, o lo que es lo mismo 3,26 años luz. Sabiendo cuánto es un pársec y aplicando simple trigonometría podemos saber fácilmente a qué distancia están los objetos a partir de dos puntos de referencia. Como ya os dije al principio la paralaje es más precisa en distancias «cortas» ya que a grandes distancias la variación en la posición del objeto a medir es demasiado pequeña y es más complicado medir.

Cefeida Eta AquilaeEn el siguiente paso están las Cefeidas. Una estrella cefeida es una estrella variable cuya luminosidad va cambiando con el tiempo de manera regular. Debido a esta variación, aparece una propiedad fundamental en el estudio de las Cefeidas que es su periodo. Éste se mide fácilmente mediante la observación de los máximos en la curva de luz (imagen de la izquierda), y puede ser utilizado para calcular la magnitud absoluta mediante la ley del periodo-luminosidad. Con esta simple relación entre el periodo y la luminosidad podemos calcular la magnitud absoluta; y por tanto podemos hallar la distancia a la que se encuentra sin más que aplicar la relación con la magnitud relativa tal y como vimos en la entrada del mes pasado. Este método es efectivo tan solo para estrellas dentro de nuestra galaxia y galaxias vecinas, pero se consigue gran precisión en el cálculo.

SN 1994aePara estudiar los objetos más allá de nuestra galaxia, es decir otras galaxias o cúmulos de ellas, se utiliza un sistema muy relacionado con las cefeidas pero más preciso: el estudio de las supernovas Ia. Una supernova Ia es un tipo especial de supernova caracterizada por la falta de la línea espectral del Helio y la presencia de la del Silicio. El cálculo de la distancia mediante el estudio de las supernovas tipo Ia es, como ya dije antes, muy parecido al de la Cefeidas. Todas las supernovas Ia conocidas tienen una curva de luz muy similar y con los máximos de emisión con magnitud también muy similar (en la gráfica de la derecha se observa perfectamente la curva de luz característica). Conocido dicho máximo de magnitud absoluta constante podemos acudir de nuevo a la relación con la magnitud relativa y obtener la distancia a la que se encuentran, tal y como hicimos con las Cefeidas. La principal diferencia y ventaja de este estudio frente al anterior es que gracias a la alta luminosidad de las supernovas Ia, se pueden observar fácilmente en cualquier galaxia y puede calcularse la distancia con mayor precisión.

Estas características de periodicidad de las Cefeidas y de luminosidad máxima constante en las curvas de luz de las supernovas Ia nos dan la posibilidad de utilizarlas como medida estándar de distancias, lo que se conoce como candela estándar.

Para terminar, os hablaré del sistema que se utiliza para medir las distancias a galaxias extremadamente lejanas o cúasares. Se trata del efecto Doppler. Este efecto es muy común en la Tierra para las ondas mecánicas, como por ejemplo el sonido. Es el efecto por el cuál escuchas más agudo el sonido de una ambulancia cuando se acerca a ti, y más grave cuando se te aleja. A grandes rasgos, esto se debe a una aglomeración de las ondas sonoras por delante de la ambulancia, provocando así el sonido más agudo (mayor frecuencia); y una disminución de las ondas en la parte de atrás, provocando el sonido grave (menor frecuencia). Sin embargo esto no solo ocurre en la Tierra con el sonido, sino que las ondas electromagnéticas como la luz también sufren el efecto Doppler. Un ejemplo terrestre del uso del efecto Doppler con ondas electromagnéticas es el radar que utiliza la policía para comprobar la velocidad que llevas con tu vehículo.

Si aplicamos esto al espacio, tenemos que observamos unas desviaciones en la longitud de onda de la señal que percibimos del cuerpo que estamos estudiando. Al igual que a la policía le sirve para saber a que velocidad viajas, ésto a los astrónomos y astrofísicos les sirve para saber si dicho cuerpo se está acercando o alejando de nosotros y la velocidad a la que lo hace. Cuando una estrella se acerca a nosotros, vemos como la frecuencia que nos llega es mayor que la emite (al igual que sucede en la ambulancia), y por tanto la longitud de onda es menor que la original. Esto hace que notemos un desplazamiento hacia el azul de la luz que recibimos. El caso contrario es que se aleja de nosotros, y en ese caso notamos que la frecuencia que nos llega es menor que la que emite realmente, por lo que se longitud de onda que vemos es mayor que la original. Esto hace que notemos un desplazamiento hacia el rojo. En el dibujo inferior se entiende mucho mejor.

Corrimiento por efecto Doppler

Ahora os preguntaréis que como se puede saber la velocidad y la distancia a dicha estrella, y la respuesta es muy sencilla. Dependiendo de la variación de la frecuencia se puede saber si la estrella viaja más rápido o más despacio; del mismo modo que el radar sabe si vamos más rápido o más despacio con el coche. Y una vez que conocemos la velocidad, la distancia es muy fácil calcularla gracias a la Ley de Hubble. Esta ley nos dice de forma simplificada que la velocidad es igual a la distancia de la estrella multiplicada por una constante llamada constante de Hubble. Por tanto despejando la distancia ya tenemos lo que buscamos. Este método de medición mediante el efecto Doppler es bastante impreciso, ya que el valor de la constante de Hubble no está perfectamente determinado y además no sabemos si realmente es una constante ya que todo parece indicar que varía en el tiempo. Aún así el efecto Doppler solo funciona para objetos de fuera de nuestra galaxia, lo cual nos limita demasiado.

Como anécdota del efecto Doppler, comentar que los resultados observados al estudiar galaxias lejanas coincide con lo que postula la Teoría del Big Bang: la expansión del universo. Debido a esta expansión acelerada, las galaxias más lejanas deben alejarse más rápido que las más cercanas, y por tanto su corrimiento hacia el rojo debe ser mayor. Efectivamente, este hecho se verifica al estudiar el efecto Doppler que producen estas galaxias lejanas, lo que constituye una buena prueba experimental de la validez de la Teoría del Big Bang.

En resumen. Para objetos cercanos calculamos la distancia a la que se encuentran utilizando la paralaje. Para estrellas alejadas y galaxias vecinas utilizamos el estudio de las Cefeidas. Para galaxias lejanas utilizamos las supernovas Ia. Y para las galaxias extremadamente lejanas y cuásares utilizamos el efecto Doppler. Por orden de precisión en el cálculo tenemos en primer lugar el estudio de las supernovas Ia, en segundo el estudio de las Cefeidas, en tercero la paralaje, y por último tenemos el efecto Doppler como el sistema de medición de distancias menos preciso.

Saludos 😉

Fuente de la curva de luz de la cefeida: Las Doce Mejores estrellas Variables
Fuente de la curva de luz de la supernova: Teacher’s Guide to the Universe by Lindsay M. Clark, MAP Education/Outreach Coordinator

Las orejas de Saturno

Los anillos de Saturno se observaron por primera vez en julio de 1610, hace algo menos de 400 años. El mérito fue para el italiano Galileo Galilei. Y tiene mérito en parte porque las imágenes que daba el recién inventado telescopio eran de baja calidad; y en parte también porque hacía tan sólo unos meses que Galileo había descubierto los cuatro satélites mayores de Júpiter, es decir, los tenía muy recientes.

La mutulización de Urano por Saturno. FOTO: Pintura de Giorgio Vasari y Gherardi Christofano del siglo XVI expuesta en el Palazzo Vecchio, Florencia (Italia).
"La mutulización de Urano por Saturno". FOTO: Pintura de Giorgio Vasari y Gherardi Christofano del siglo XVI expuesta en el Palazzo Vecchio, Florencia (Italia).

Galileo pensó inicialmente que las estructuras borrosas que veía eran dos satélites muy próximos a Saturno. Incluso se llegó a decir que Galileo había visto ‘dos orejas’ a Saturno. Pero cambió de opinión. Con el tesón que le era característico, Galileo observó durante un tiempo aquellas ‘orejas’ que asomaban a cada lado del planeta. En unas semanas se dio cuenta de que éstos no cambiaban de posición respecto a Saturno de una noche a la siguiente y, además, fueron desapareciendo hasta el año 1612. Entonces sucedió algo que se repetirá en 2009: los anillos quedarán orientados de tal manera que desde nuestra posición, desde la Tierra, quedan planos y, como en 1612, dejarán de verse.

A medida que Saturno gira alrededor del Sol, periódicamente sus anillos se sitúan inclinados hacia la Tierra (esto ocurre de hecho cada 14 ó 15 años) y, por lo tanto, puede parecer que han desaparecido. Debido a que los anillos son muy finos cuando se observan con pequeños telescopios -como los que usaba Galileo y sus contemporáneos- Saturno podía pensarse que pierde sus anillos.

Según se ha ido observando, esta no coincidencia de los planos entre nuestro punto de vista y la inclinación de los anillos permite a los astrónomos ver por completo el disco planetario. Es, además, una buena oportunidad para estudiar el perfil de los anillos, buscar nuevos satélites del planeta y observar los anillos menos densos que, al ponerse de canto son más visibles. También es un buen momento para contemplar el misterioso polo norte azulado del planeta. Y es que, hace pocos años, en 2005, la sonda espacial Cassini sobrevoló el hemisferio norte y descubrió que los cielos allí son de color azul celeste y sus nubes amarillentas, pero por alguna razón en latitudes más septentrionales en el norte las nubes se aclaran, dejando un cielo de color azulado similar al nuestro.

Galileo Galilei no tuvo en cuenta esta circunstancia y dejó por unos meses de observar el planeta. Tampoco contaba con el instrumental adecuado.

Una imagen de Saturno tomada por el autor del artículo en marzo de 2007.
Una imagen de Saturno tomada por el autor del artículo en marzo de 2007.

Mientras, los astrónomos de la época hacían toda serie de conjeturas acerca del origen de estas ‘orejas’. Alguna de estas explicaciones incluían la posibilidad de que Saturno tuviera como dos asas o que fueran satélites muy concentrados sólo en sendas zonas ‘traseras’ del planeta, por lo que ni siquiera proyectaban sombra alguna.

Siglos más tarde, en 1655, el astrónomo Christiaan Huygens afirmó que tales apéndices no eran sino anillos de materia dispuestos en el plano ecuatorial, es decir, orbitando el planeta. Huygens explicaba que según cuáles fueran las posiciones de Saturno y de la Tierra en sus órbitas alrededor del Sol, la inclinación del disco respecto a la Tierra variaba.

Dibujo de Saturno realizado por Galileo Galilei en 1610. Crédito: Rutherford Appleton Laboratory .Dibujo realizado por Galileo en 1612. Crédito:
Dibujos de Saturno realizados por Galileo Galilei en 1610 (arriba) y 1616 (centro) y dibujo realizado por Huygens en 1655 (abajo). Crédito: Rutherford Appleton Laboratory .

Más tarde, un par de siglos después de aquella aclaración de Huygens, Giovanni Cassini planteó la posibilidad de que estos anillos no fueran como ‘placas’ de materia orbitando. Cassini observó zonas de distinto color y, por tanto, de distinta densidad y composición de materiales en el supuesto gran anillo de Saturno. De este modo, en 1675, Giovanni Cassini dividió el anillo de Saturno en dos, estableciéndose el nombre de división de Cassini a esta zona oscura que se observa en los anillos en su honor.

Poco antes de dar comienzo el siglo XIX, el matemático Pierre-Simon Laplace añadió al estudio de Saturno la hipótesis de que los anillos estaban formados por muchos anillos delgados separados entre sí por la fuerza centrífuga generada por la rotación del planeta.

En 1857, James Clerk Maxwell demostró de forma matemática que los anillos delgados estaban formados en realidad por numerosas masas pequeñas que mantenían órbitas independientes.

En 1895 los investigadores James Keeler y William Campbell dedujeron la velocidad de las partículas en los anillos a partir de su desplazamiento Doppler, es decir, midiendo los cambios en la longitud de onda de las líneas espectrales de la luz del Sol que las partículas de los anillos reflejan hacia nosotros. Se comprobó experimentalmente que los anillos orbitan a una velocidad distinta a la de la atmósfera planetaria. Y, también, se comprobó que los anillos interiores giran a una mayor velocidad que los anillos exteriores.

Así pues, este año 2009 y, sobre todo a partir de estas fechas en las que Saturno comienza a verse bien a horas tempranas de la noche, en la Constelación de Leo, es un buen momento para recordar aquella experiencia que intrigó a Galileo y, de paso, observar con todo su esplendor el disco planetario de Saturno. Saturno perderá sus anillos el próximo día 4 de septiembre cuando se encuentren perpendiculares a nuestro punto de vista.

Saturno y la posición de sus anillos en 2007 y 2008. FOTO: www.saturndaily.com
Saturno y la posición de sus anillos en 2007 y 2008. FOTO: www.saturndaily.com

En wikipedia, enciclopedia libre, se puede leer lo siguiente acerca de la observación de Saturno: El planeta se observa a simple vista en el cielo nocturno como un punto luminoso (que no parpadea) brillante y amarillento cuyo brillo varía normalmente entre la magnitud +1 y la 0, toma aproximadamente 29 años y medio en realizar una traslación completa en su órbita con respecto a las estrellas de fondo pertenecientes al zodiaco. Con apoyo óptico, como con grandes binoculares o un telescopio, se necesita una magnificación de al menos 20x para que la mayoría de las personas puedan distinguir claramente los anillos de Saturno.

Manuel Rodríguez de Viguri. Astroingeo-Ciudad de las Estrellas
Viguri(@)ya.com; info(@)ciudaddelasestrellas.org

El precio de la retirada de los transbordadores

Como sabréis desde hace aproximadamente unos 4-5 años, la agencia espacial norteamericana NASA espera -por mandato del Gobierno Bush- la retirada «total y absoluta» de la flota de transbordadores espaciales STS, los llamados «shuttle». Ingenios espaciales que han hecho las delicias de cientos de seguidores de la carrera espacial y la ingeniería.

Mientras tanto, el presidente de EE UU Barack Obama, hace unas semanas, siendo aun presidente electo, envió a la administración espacial del país norteamericano un equipo de «observadores»con el fin -ya no sólo de conocer la actividad de la agencia y, lo más importante, sus presupuestos- si no también «apretar las tuercas» a su administrador y cargos de alto nivel.

El transbordador espacial Columbia, el 12 de abril de 2001, a punto de ser lanzado con dos tripulantes abordo. FOTO: Astronomical Picture of The Day / NASA.
El transbordador espacial Columbia, el 12 de abril de 2001, a punto de ser lanzado con dos tripulantes abordo. FOTO: Astronomical Picture of The Day / NASA.

Teóricamente, los transbordadores espaciales Discovery, Atlantis y Endeavour (los tres que quedan tras la desaparición accidental del Challenger en 1986 y del Columbia en 2003) deberán dejar de prestar servicio defiitivo en el año 2010.

Aunque, paradójicamente, según el plan de trabajo diseñado por la NASA no será hasta el año 2015 cuando, tras años de desarrollo y múltitud de pruebas, entre en servicio el esperanzador transbordador «Orion», nuevo ingenio aeroespacial que será impulsado por los cohetes Ares 1 que, todo sea dicho, están dando mucho de qué hablar en el ámbito ingenieril…

Para cubrir el servicio a la Estación Espacial Internacional -principalmente- de 2010 y 2015, el Gobierno cerró con la agencia espacial Rusa hace tan sólo unos meses y con las respectivas subcontratadas un contrato para dar servicio a la EEI mediante el uso de los transbordadores rusos, las naves Soyuz.

Pero, ¿cuál será el destino de la flota que ha hecho, por ejemplo, realidad la Estación Espacial Internacional o el lanzamiento del maravillos telescopio espacial Hubble?

Todo es cuestión de dotar de presupuesto a la NASA para que los transbordadores se recuperen y queden, para siempre, a merced del disfrute de los más jóvenes, por ejemplo. Esta sería sería la solución más deseable, sí, pero ¿de cuántos dólares hablamos?

Para contestar esta pregunta, hace unas pocas semanas el blog espacial «The Flame Trench» del periódico digital Florida Today, dio la respuesta:

«Según debate la NASA, el retiro del transbordador espacial en su «casa», en Florida, podría llegar a costar 42 millones de dólares».

«La agencia (NASA) lanzó una petición de ideas acerca de dónde ubicar los tres orbitadores después del retiro de la flota planeado para septiembre de 2010.

Shuttle sobre un 747 de la NASA modificado para su transporte aéreo.
El "shuttle" Atlantis sobre un 747 de la NASA modificado para su transporte aéreo. FOTO: The Flame Trench.

El orbitador Discovery está ya comprometido para el Smithsonian National Air and Space Museum, Museo Nacional del Aire y del Espacio de Washington.

Esto deja al Atlantis y al Endeavour disponibles para museos y otras instituciones capaces de mostrar el orbitador adecuadamente tanto exterior como interioriormente e inspirando al público.

Pero tiene que hacer frente a un gasto serio.

La NASA estima que esto costará 28,2 millones de dólares en limpiar la nave espacial de tóxicos, propelentes volátiles, y otros 8 millones de dólares en prepararlos para ser expuestos.

Y trasladar las naves espaciales a su punto de retiro final -innecesario si el orbitar permanece en la «Space Coast» -costa este de Florida- costará otros 5.8 millones de dólares.

«No nos encontramos en el ánimo de hacer pagar al contribuyente la cuenta de hacer los seguros -los orbitadores- para la exposición pública», dijo Mike Curie, portavoz de la NASA en Washington».

Sin duda alguna, el coste tan sólo de limpiar y poner a punto uno de los transboradadores para que pueda ser expuesto es astronómico. Pero nunca será tan espectacular como la cifra de jóvenes norteamericanos -y turistas- que, a lo largo de los próximos años podrán con sus propias manos y sus própios ojos, tocar y ver una de las máquinas más perfectas y complejas construidas por el hombre (si no la que más) y más que ha hecho por la humanidad en toda nuestra historia, aunque no lo parezca y sólo nos acordemos de ellas cuando fallan…

Por: Manuel Rodríguez de Viguri.

Astroingeo-Ciudad de las Estrellas.

viguri(@)ya.com; info(@)ciudaddelasestrellas.org

www.ciudaddelasestrellas.org.

Actividades a realizarse por los Aficionados en Nicaragua

Definitivamente, el AIA 2009 será un momento propicio para promover la observación y el estudio del Firmamento Celeste por parte de los Astrónomos Aficionados en todo el Planeta. Con ello, la posibilidad de acercar nuestro trabajo e interés al Público en general, ávido por conocer las maravillas del Universo.

En Nicaragua, País Centroamericano, la Asociación de Astrónomos Aficionados ha estado trabajando arduamente en la preparación de una serie de eventos para celebrar a lo grande el AIA.

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Las cámaras llegan donde no llegan nuestros ojos

Nuestros ojos, esas máquinas casi perfectas que convierten la luz en impulsos nerviosos e inundan la mente con millones de imágenes. La secuencia de estas imágenes nos da la perspectiva de movimiento y es nuestro cerebro el encargado de realizar un proceso rapidísimo para verlo en lo que llamamos tiempo real.

Gracias a ellos y entrando en el tema que corresponde, nos permiten captar la luz de la noche, que nos sumerge en un mundo distinto, complejo, casi irreal. Mirar al cielo en un lugar suficientemente oscuro, lejos de las urbes y las luces de las ciudades, nos transmite muchas sensaciones, algunas de ellas indescriptibles que tenemos que vivir cada uno de nosotros. Ojalá esos sitios sean cada vez más numerosos en vez de lanzar esa luz al espacio que no llega a ninguna

Sensor CCD
Sensor CCD

parte y oculta aún más lo que acontece sobre nuestras cabezas. Por suerte, en esta revolución tecnológica que estamos viviendo, existen alternativas a nuestros ojos que nos permitirán capturar incluso en lugares contaminados, imágenes de lugares recónditos del Universo. Me estoy refiriendo a las cámaras basadas en sensores CCD o CMOS.

Sin entrar en demasiados detalles técnicos, para darlo a conocer a quien no lo conozca todavía y hacernos una idea de lo que estamos hablando, se trata de unos sencillos aparatitos con forma de pastilla plana rectangular, brillante y colorida que captan luz y la convierten en señales eléctricas. Son efectivamente ojos artificiales, hoy por hoy bastante avanzados y con unas posibilidades impresionantes. Cualquier cámara digital, ya sea la más sencilla que podamos encontrar, la webcam que usamos en casa o las cámaras de fotografía que usamos

Uno de los primeros CMOS-APS, desarrollado por la NASA.
Uno de los primeros CMOS-APS, desarrollado por la NASA.

habitualmente, todas ellas tienen un chip de esos. La mayoría son chip CMOS, más baratos, con menor consumo y con unas posibilidades hoy en día similares a los chip CCD, también más caros pero algo más sensibles. Estos últimos han sido los más populares durante los últimos 30 años hasta que actualmente debido al nivel de integración y la mejora de los componentes, muchas de las cámaras integran un chip CMOS. En cualquier caso y para no perdernos en nomenclaturas y características debemos quedarnos con la idea de que nos permiten captar la luz y convertirla en imágenes mediante un proceso de conversión electrónica.

Descubrir el Universo

Aunque este apartado tiene un título que parece no incluirnos en el conjunto de personas capaces de realizarlo, el descubrimiento del Universo es labor de todos, si, de ti también. Quizá no sepas y en esto vamos a entrar en las próximas líneas, que una simple cámara de fotos nos permitirá también entrar de forma modesta en el mundo de la astrofotografía. Es verdad que estas cámaras compactas que usamos a menudo en nuestras vacaciones, deben cumplir quizá algún requisito para facilitar las cosas, pero por lo general casi todas ellas tienen algún modo que nos permiten obtener fotos en condiciones de baja iluminación y que por supuesto es el que vamos a usar. ¿Te habías planteado alguna vez que resulta relativamente sencillo hacer un atlas personal de constelaciones con tan solo 15 segundos de exposición?, por ejemplo, la gran mayoría de cámaras de la

Fotografía del sensor óptico de una webcam
Fotografía del sensor óptico de una webcam

marca Canon compactas, incluyen un modo que nos permite definir un tiempo de entre 0,5» hasta 15» con el objetivo abierto, de manera que la cámara capta luz durante ese tiempo. Esta posibilidad, importantísima en astrofotografía, es exclusiva de estos chips electrónicos. Nuestros ojos no están preparados para sumar durante mucho tiempo la luz que se concentra en un punto cuando lo miramos fijamente y por tanto captamos lo más básico del cielo, a pesar de que condiciones óptimas de observacón, podemos llegar muy lejos. Sin embargo, las cámaras nos superan ampliamente en ese aspecto, pudiendo sumar sensibilidad y mostrando las estrellas que vemos con nuestros ojos mucho más brillantes y lo más interesante y hasta mágico, nos permiten captar la luz de otras estrellas y objetos muy sensibles que ni siquiera aparecían ante nuestra mirada. Es una forma más de descubrir el Universo que a mi personalmente me fascina.

Personalmente me he pasado mucho tiempo intentando fotografiar con la única cámara que tenía, muy barata que funcionó perfectamente durante 4 años, miles de fotografías de todos los viajes y acontecimientos terrestres. En su momento, alguien me comentó la posibilidad de usarla para captar imágenes del cielo, tanto desde un trípode como a través del ocular del telescopio. De inmediato pasé a la práctica y fue asombroso el descubrimiento. Pruébalo cuando estés en una zona alejada de las ciudades, pon la cámara mirando al cielo, selecciona la opción adecuada para mantener abierto el obturador el máximo tiempo, activa el disparador automático y verás el resultado. ¿Todo eso existe ahí arriba? pues si, todo está ahí. Pero eso no es nada, incluso con las cámaras más potentes y los telescopios más avanzados aún no tenemos ni la menor idea del tamaño del Universo, así que, fíjate si nos queda por descubrir.

Como comentaba antes, estas cámaras compactas nos permiten realizar pequeños atlas personales de las constelaciones. Dado que muchas de las constelaciones se pueden distinguir en cielos semi-urbanos, quizá con tiempos de exposición de 2 o 3 segundos podamos obtener la forma imaginaria de las estrellas más brillantes y algo más de tiempo para las más débiles. Por supuesto, siempre es recomendable un cielo oscuro para no bloquear la luz que nos llega y nos interesa obtener. Piensa además que por encima de 15 segundos las estrellas dejarán de ser puntuales en la imagen, debido a la rotación de nuestro planeta, ¡nos movemos por el espacio!. Da casi vértigo pensarlo.

Os voy a poner varios ejemplos de constelaciones obtenidas con una cámara compacta digital que podemos obtener en cualquier tienda, hoy en día por precios bajísimos. Se encuentran reducidas para evitar cargas excesivas y un poco contrastadas para destacar el brillo de las estrellas.

Constelación de Can Mayor, con la brillante Sirio
Constelación de Can Mayor, con la brillante Sirio
Constelación del Centauro el cúmulo que contiene denominado "Omega Centauri"
Constelación del Centauro el cúmulo que contiene denominado "Omega Centauri"
Constelaciones de Géminis, Cochero y el planeta Marte, brillando en el centro
Constelaciones de Géminis, Cochero y el planeta Marte, brillando en el centro
Constelaciones de Hydra, Cancer, Leo y Can Menor. Está señalado el cúmulo abierto conocido como "El Pesebre" o "M44"
Constelaciones de Hydra, Cancer, Leo y Can Menor. Está señalado el cúmulo abierto conocido como "El Pesebre" o "M44"
La majestuosa constelación de Orión.
La majestuosa constelación de Orión.
Constelación de Perseo, Triángulo y Casiopea. Señalado el cometa 17P/Holmes. También pueden verse las Pléyades (M45) en la esquina superior izquierda.
Constelación de Perseo, Triángulo y Casiopea. Señalado el cometa 17P/Holmes. También pueden verse las Pléyades (M45) en la esquina superior izquierda.

Todas estas imágenes se han obtenido en la isla de Tenerife hace un año, como habrás podido leer, desde una de las zonas más oscuras del lugar y por supuesto con ausencia total de Luna. Para capturar estrellas y objetos más débiles han de buscarse días donde nuestro precioso satélite esté escondido.
Pero nuestro satélite también puede ser fotografiado con una cámara compacta y un pequeño telescopio para hacer cosas muy curiosas. Durante el eclipse total de Luna que aconteció el día 3 de marzo de 2007, estuve varias horas realizando disparos de muy corta duración a la Luna, mientras la sobra de la tierra transcurría sobre su superficie.

Banner Eclipse de Luna 3 de marzo de 2007
Banner Eclipse de Luna 3 de marzo de 2007

El resultado, después de trabajar durante algún tiempo las múltiples fotografías, fue una composición muy curiosa que da una idea general del tiempo que dura un eclipse y lo maravilloso que es un evento de estas características. La historia completa la puedes leer en este enlace.

Son tan solo unos modestísimos ejemplos de lo que nos espera, piensa e inventa qué fotografías realizar y cómo hacerlo, las ideas deberían fluir.

Con estos ejemplos concluyo la primera entrada del año 2009, especial para todos los amantes de esta ciencia, donde me gustaría concluir haciendo una breve reflexión. Si hace 400 años Galileo consiguió todos esos logros con un tubo primitivo, con unas lentes imperfectas y una tecnología arcaica en comparación a nuestros días, imagina el potencial que tienes hoy al alcance de tu mano y la cantidad de cosas que podrás aprender y descubrir por ti mismo. ¡Vamos!, ¿te lo vas a perder?

Referencias a imágenes:

CCD: http://es.wikipedia.org/wiki/CCD_(sensor)
CMOS: http://es.wikipedia.org/wiki/Sensor_CMOS
Sensor webcam: http://es.wikipedia.org/wiki/Sensor_de_imagen

Fernando Fdez.
http://astrocosmos.es

El cielo se nos cae encima

Asterix and the falling sky

El mayor miedo que tenían los irreductibles galos de Uderzo es que el cielo se les cayese encima. Desde que presenciamos el impacto del Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter en 1993 nosotros también somos conscientes de ese riesgo. Afortunadamente 29401 Astérix y 29402 Obélix se encuentran en el cinturón principal con una órbita estable y lejana a nosotros, pero hay otros cuerpos que sí se aproximan a nuestro planeta. Diversos proyectos rastrean el cielo en busca de estos NEOs (por sus siglas en inglés, Near-Earth Objets, Objetos próximos a la Tierra).

Mucho se ha escrito ya sobre el Apophis, y si bien sabemos que son nimias sus probabilidades de impacto, hay otros cuerpos que sí impactan contra nosotros todos los días. En la actualidad tenemos catalogados a más del 90% de los cuerpos realmente peligrosos, pero a la Tierra llegan hasta 100 toneladas diarias en forma de meteoroides de entre micras y una decena de metros de diámetro.

En 2008 se llegó a un hito en la predicción de estos impactos (en este caso en impacto atmosférico). Un asteroide fue descubierto antes de su colisión con nuestro plante y fue seguido hasta que se desintegró, casi en su totalidad, en nuestra atmósfera.

El asteroide 2008 TC3 fue descubierto en un rastreo de asteroides habitual del ‘Catalina Sky Survey’ que se realiza desde el Observatorio de Mount Lemmon. Las primeras observaciones indicaban que había un 90% de probabilidad de impacto. La comunidad internacional se hizo eco de la noticia y se realizó un seguimiento global, en el que los observadores aficionados españoles participaron con un 30% de las observaciones enviadas al MPC (Minor Planet Center, organismo encargado del archivo de observaciones de asteroides y cometas).

Un asteroide de entre 1 y 5 metros de diámetro impactó a más de 12 km/s, el pasado 7 de octubre a las 04h45m45s hora oficial peninsular (UTC+2), dando lugar a un gran bólido o estrella fugaz de gran brillo. Este fenómeno es habitual y no conlleva ningún riesgo gracias a la protección atmosférica que frena al cuerpo y lo volatiliza casi en su totalidad. Es posible que hayan caído algunos meteoritos en una remota región del NE de Sudán, en el cuerno africano.

Imagen del impacto atmosférico en el infrarrojo

Imagen en el infrarrojo donde se aprecia el desplazamiento del asteroide de Oeste a Este, con la explosión final que tuvo un brillo superior al de la Luna Llena (magnitud < -12). El satélite meteorológico Meteosat 8 también registró el suceso. Crédito de la imagen: Zdenek Charvat, Czech Hydrometeorological Institute.

El astrofísico Peter Brown ha recopilado datos de infrasonidos que confirman el impacto atmosférico. Las estaciones de infrasonidos se emplean para detectar explosiones de armas nucleares, o como en este caso otras explosiones de gran energía. En este caso la energía emitida en la alta atmósfera fue de uno 1 o 2 kilotones (1 o 2 toneladas de TNT, en comparación la bomba sobre Hiroshima era de 15 kt). Muy lejos de los 10-15 megatones del suceso de Tunguska, y por tanto sin ningún riesgo para la vida en la Tierra.

Tras este logro, en la próxima década no serán extrañas las previsiones de grandes bólidos al igual que ahora se prevén las lluvias de meteoros o las reentradas de chatarra espacial.

Y mientras tanto 29401 Astérix y 29402 Obélix siguen orbitando entre Marte y Júpiter. En estos días se encuentran próximos a su oposición, a unas 2,2UA y magnitud 19. ¡Por supuesto Obélix un poco más brillante, que para eso es de mayor diámetro!