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¿Vale?

We are made of star stuff

Carl Sagan, Cosmos

Sé que vendrá un día en que no veré más esta tierra. La vida se despedirá de mí en silencio, y me echará la última cortina
sobre los ojos.
Pero las estrellas velarán por la noche, y se alzará la mañana como antes, y las horas se henchirán, como las olas de la mar, levantando dolores y placeres.

Rabindranath Tagore, Gitanjali

A veces me pregunto
cómo te veían, Cielo,
los antiguos pobladores.
Otras veces, me pregunto
de qué modo te miraban.

A veces me pregunto
cuánta gente en este mundo
y este tiempo que nos lleva
se toma un minuto ¡o un segundo!
para admirar tu belleza.

Y durante las noches negras
en que tus estrellas brillan,
y la luz de las farolas
me deja observar tu manto,
yo barrunto:
¿qué será de nuestros hijos
si lo que siempre ojos veían
e impulsó a grandes personas
ahora les es privado?
¡Mal asunto!

A veces me pregunto
cómo veían, Cielo,
tu luna con catalejo.
Otras veces, me pregunto
de qué modo te amaban.

A veces me pregunto
cuánta gente en este mundo
y en este tiempo apremiante,
las estrellas del osito han contado,
o las de la osa grande…

Y en las noches en que Selene
nos observa alta, estóica,
cual cegador punto en la historia
me duele pensar nos recuerden:
brillante de ciencias, de letras;
de artes y de derechos.
Mas del dicho al hecho, un trecho
¡pues quitándonos están el verte!

A veces,
dolencia, sentencia,
presa inocencia parece.
¡Paciencia!

Y a veces,
tan solo de cuando en cuando…

A veces, esperanza me queda
de que todas esas fuerzas
que, impulsantes, fueron guía
de alguna mente inquieta
siguen despiertas, rezuman vida.

¡Démonos cuenta!

Y cuando caiga en esta Tierra
de la oscuridad el velo,
y se alce la mañana como antes
pero brillen en ti los astros, Cielo,
se irá enhorabuena todo aquello
que vanamente anhelabamos
y otra vez contemplaremos
la materia
de que está hecho el ser humano.

Fotografía de Vincent Jacques

Fotografía de Vincent Jacques

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Geminidas 2009.

La salida para observar la lluvia de las Gemínidas comenzaría, este año, en el punto de encuentro por excelencia, el Planetario, a eso de las tres y media del sábado doce de diciembre de 2009. Tras una pequeña organización, partimos hacia Madridejos. Mochilas a la espalda, llegaríamos con una hora de retraso respecto a lo previsto. Sin embargo, no supondría un gran inconveniente para el par de individuos que se armaron de valor y montaron las tiendas en medio de la oscuridad, mientras el resto del grupo compraba provisiones energéticas en el pueblo teniendo en cuenta la fría noche que aguardaba.
Los primeros curiosos comenzaron a mirar el firmamento. La noche era aún joven y ardían deseos de empezar la observación. Algunos incluso se aventuraron a sacar el láser apuntador y señalaron varias constelaciones. La más demandada era, obviamente, Gémini, pero no sería la única. Fue difícil retenerlos hasta la hora prevista, las diez, pero no les quedó más remedio que esperar, pues había que coger fuerzas durante la cena.

Armados ya con todo tipo de recursos contra el frío y la humedad – mantas, ropa, chocolate y plantillas térmicas -, llegó la hora de la verdad. Grabadoras en mano, se hicieron varios grupos que se dedicarían a contar las Gemínidas. No era suficiente con hacer patente el hecho de su presencia, sino que había que especificar su magnitud, su proximidad al radiante y su dirección. En ocasiones, incluso convenía especificar si realmente era una Gemínida, pues también fuimos capaces de discernir aquellos trazos que, por no proceder del radiante, no eran parte de la lluvia que intentábamos estudiar. Para mayor profesionalidad, incluimos en nuestro estudio el cálculo de la M.A.L.E. cada treinta minutos. Las zonas con más éxito para tal efecto serían la del Auriga, la del cuadrado de Pegaso y la de Tauro.

Asimismo, se intentó realizar algo de astrofotografía, y pudimos llevar a cabo la técnica de la doble estación empleando una cámara que apuntaba al mismo volumen atmosférico que nosotros observábamos, desde el Observatorio UCM (http://www.ucm.es/info/Astrof/obs_ucm/obs_ucm.html), de la facultad de Físicas. Varios fueron los bólidos observados mediante este proceso, y se enviaron los registros visuales a la IMO para su posterior análisis (http://www.imo.net/live/geminids2009/). Pese a ser la noche previa a la del máximo, la actividad fue alta, THZ ~80, tasas similares a las del culmen de las Perseidas.


Bólido observado desde Madridejos y grabado en vídeo desde Majadahonda por Alejandro Sánchez.


La duración total de la actividad sería de unas cuatro horas, aproximadamente, pues a eso de las dos, una nube – que llevaba amenazando la lluvia bastante tiempo – decidió posarse sobre nuestro campo de visión definitivamente. Aun así, nos fuimos más que satisfechos a dormir, y no faltaron las expresiones de asombro y júbilo por el esplendor de la naturaleza celeste, que provocó más de un ¡¡¡Hala!!! ¿Has visto eso? ¡¿Lo has visto?!”.

A la mañana siguiente, nos levantamos con las ganas y el entusiasmo – unos más rápido que otros – de ir a buscar meteoritos. Desafortunadamente, la humedad y el frío se habían asociado con la nube la noche anterior para impedirnos tal expedición, así que nos conformamos con desmontar las tiendas de los más perezosos sin avisarles de que aún estaban dentro de ellas, desayunamos en familia y volvimos a Madrid dispuestos a estudiar todos los datos recogidos para contribuir a la ciencia.

Por Jesús Rubio Jiménez, vicepresidente de ASAAF-UCM

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¿Lástima,….pero adiós?

¿LASTIMA, …PERO ADIOS?         

Finaliza el Año Internacional de la Astronomía IYA 09

 Germán Peris Luque

 Como nos tiene habituados este universo, todo lo que tiene un inicio parece tener un final.

 Finalizamos el Año Internacional de la Astronomía IYA09, en el que hemos disfrutado un poco más de la astronomía, sobre todo de su divulgación.

 A falta de una evaluación mucho más objetiva, con cifras y resúmenes ofrecidos por organismos y entidades  dedicadas al estudio y divulgación de la astronomía implicadas en este IYA 09, que será mostrado en el encuentro de Granada los días 15 y 16 de enero próximos en las instalaciones del Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC, me encuentro con un cierto sabor agridulce por mis experiencias locales.

Cuando a principios de los 80 era un preadolescentes, mis medios y  esfuerzos para acercarme a la Astronomía estaban claramente limitados, y pensaba que ya tendría tiempo de disfrutar de aquella observación nocturna a la que no podía acudir, o aquel lejano eclipse para el que no tenía medios que me pudieran permitir desplazarme a verlo.

El año pasado, pensaba en lo interesante que resultaría el presente año, y la de eventos que viviría, con los que colaboraría y las oportunidades que surgirían para disfrutar divulgando la ciencia y aprendiendo,….una ocasión única en la vida de una persona apasionada por la Astronomía, y que he tenido la fortuna de vivir en una época de mi vida un tanto especial y complicada.

 He de dar a entender que profesionalmente no me dedico a la Astronomía, sólo soy un simple aficionado con mayor o menor experiencia en la contemplación y estudio del Universo. Como objetivos de colaboración, me apresuré a ofrecerme en colaborar con este Blog, cosa que he venido haciendo con mayor o menor acierto durante este año (descubriendo una nueva faceta, la tan de moda, Blogger), así como decidí emprender actividades de divulgación vinculadas al IYA 09 ofrecidas por una de las Asociaciones Astronómicas incipientes de mi provincia, Astromorella, de la que soy miembro.

 Aumente mis colaboraciones con la prensa local y pensé que ciertas instituciones locales se volcarían plenamente en un año tan especial, para los que sentimos pasión por la Astronomía.

 Pero por desgracia, el número de actividades en la que he estado implicado, aunque han sido más que la media de los últimos años, no han alcanzado ni el número ni las dimensiones que esperaba.

Los medios de comunicación locales y muchos de los estatales, salvo dignas excepciones, han realizado pocos esfuerzos en resaltar un año en el que no sólo conmemoramos el 400 aniversario de la utilización del telescopio astronómico por parte de Galileo, si no que vivimos en el día a día la exploración remota por sondas espaciales en riguroso directo (si se me permite utilizar esta palabra) de planetas hermanos, o el descubrimiento de centenares de planetas extrasolares, algunos ya de tamaños comparables a la Tierra y que sin duda marcaran el futuro apasionante de los próximos años de descubrimientos,… ¡y posiblemente algún premio Nobel!.

 Las instituciones responsables de la ciencia en nuestra localidad, tanto a nivel académico como de divulgación, tampoco han estado a la altura de lo que cabría esperar en una año tan simbólico, y han pasado con unas discretas colaboraciones para cumplir expediente, muy lejos, por fortuna, de muchas otras a lo largo de nuestro estado.

Esta cierta desidia de organismos públicos locales, acompañado por un interés público por debajo de lo que quizás  ingenuamente me esperaba,  lleva a preguntarme, si la astronomía es una ciencia que experimenta un interés cada vez mayor, o por el contrario, llevados de lo habituados (vacunados) que estamos a los avances técnicos, la falta de divulgadores de calidad que sepan levantar la pasión por la ciencia, y la falta de empuje por parte  de instituciones cuya misión debería fomentar el interés de los más jóvenes por la investigación, nos lleva a la triste situación en la que, la única preocupación existencial de la sociedad es vivir con un número mayor de bienes de consumo, sin atisbos de ilusión en buscar respuestas a preguntas profundas y antiguas sobre nuestra existencia como componentes de algo grande y bello; el Universo.

 Sirva esta última de mis entradas en el Blog, como dedicatoria sincera a todos aquellos que durante este año se han acercado a conocer el Universo con ojos de descubridores, en las múltiples actividades relacionadas con el IYA09 que se han realizado, y  muy especialmente dedicada a todas aquellas personas, miembros de Asociaciones Astronómicas, Observatorios, Institutos de Investigación, Centros de Divulgación, Planetarios, Universidades, que si se han interesado e involucrado en mostrarles a los primeros, la belleza del Universo.

 Felicitémonos de este momento irrepetible en la historia, en la que miles de personas miraron aún hacia el cielo.

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El arte en la astronomía

Saturno por Cassini

En nuestra sociedad suele existir una tendencia bastante popular a pensar que la ciencia y el arte son dos cosas diametralmente opuestas. Es cierto que existe una distancia entre ambas disciplinas, no tan acentuada como aquellos que piensan que la cultura es sólamente saber “de letras” y/o que “las ciencias” no son importantes, pero existe. Sin embargo, una vez te adentras en el mundo de la ciencia puedes encontrarte con cosas que se parecen más al arte que a la propia ciencia. En esta entrada os voy a hablar sobre algunas de las curiosidades artísticas de la astronomía, por ser quizá una de las ramas que mayores posibilidades ofrece para disfrutarla de forma visual, e incluso sonora.

La astronomía, así como la astrofísica, se basa principalmente en las observaciones realizadas por telescopios y radioantenas, ya sean con base terrestre o espacial. Debido a que nuestra atmósfera es una mala compañera que nos perturba las imágenes y nos hace invisible el cielo a ciertas longitudes de onda, lo mejor es salirnos siempre que podemos fuera de nuestro planeta para observar. Esto supone un mayor costo económico, pero se gana en potencia y nitidez en las imágenes que recibamos, lo que a la postre supone unos resultados científicos más precisos al estudiar los datos.

Otra propiedad importante de la astrofísica es que podemos observar el universo en el espectro electromagnético completo, es decir, desde las amplias ondas de radio a los energéticos rayos gamma. Desde tierra no podemos captar algunas emisiones, como bien podemos ver en la imagen inferior en la que se representa la absorción por parte de la atmósfera de diferentes tipos de radiación electromagnética. Así pues, los rayos gamma, rayos X, ultravioleta o infrarrojo no somos capaces de observarlos con un telescopio terrestre, y es necesario salirse al espacio para estudiar el universo en dichas longitudes de onda.

Absorcion de la radiación por parte de la atmósfera

Y aquí es dónde comienza a aparecer el arte en la astronomía. La gran mayoría de las astrofotografías realizadas por los telescopios espaciales están tomadas en una zona del espectro electromagnético que no es visible al ojo humano, es decir, no está en la región óptica en la que aparecen los colores. Esto quiere decir que en estas imágenes es completamente imposible que podamos ver algún color. Sin embargo en casi todas las fotografías que podemos observar en internet o los medios de comunicación sí que están a color. ¿Dónde está el truco entonces? La respuesta es muy sencilla: aplicando una simple transformación a la imagen para darla falso color.

El falso color se puede realizar con una sola tonalidad como por ejemplo hacen las cámaras de visión nocturna, en las que las imágenes son de color verde; o se puede realizar con la totalidad del espectro de colores. Este último caso es el más llamativo desde el punto de vista artístico pues siempre es más bonito ver una imagen con diferentes colores y tonalidades que una imagen monocromática. La forma de hacer esto último es sencilla e ingeniosa. Se coge la imagen obtenida por el telescopio y se asigna a la mayor longitud de onda observada el color rojo. Por otro lado, a la menor longitud de onda observada se le asigna el color azul. El resto de colores, se van dando de forma homogénea según el resto de frecuencias que haya en la imagen. Una aplicación de este método se puede ver en la siguiente fotografía de nuestro Sol tomada por el telescopio espacial SOHO de la NASA en luz ultravioleta.

El Sol en ultravioleta por el SOHO

Otra forma artística de observar y comprender el universo puede ser escuchándolo. Como ya sabréis, en el medio interestelar o interplanetario es imposible la propagación de una onda mecánica como es el sonido, pero podemos hacer una transformación para convertir la radiación electromagnética en sonido, al igual que hacemos en la Tierra con las ondas de radio. Esta conversión se puede realizar sea cual sea la longitud de onda de la radiación electromagnética, es decir no es algo único de las ondas de radio, y los sonidos resultantes pueden llegar a ser muy bonitos. Como ejemplo, os voy a dejar con los sonidos de un conjunto de 16 púlsares del cúmulo 47 Tucanae que llegan a sonar bastante armónicos. Existen muchas más “grabaciones sonoras” de púlsares y cuerpos de nuestro Sistema Solar que os invito a buscar por la red.

Así pues, tenemos que la astronomía, pese a ser una ciencia pura, muy basada en la observación y comprobación de hipótesis, tiene también un aspecto artístico que nos permite tener imágenes y fotografías que, bajo mi punto de vista, son las mayores joyas que podemos alcanzar hoy en día. Quizá no sean un cuadro de Picasso, Goya, o Van Gogh, pero las astrofotografías, en cierto modo, son pequeñas pinceladas del pasado que nos muestran de dónde venimos y, lo que es mejor, hacia dónde vamos.

Saludos ;)

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Fauna Extra-solar ( y III)

Los Cúmulos de Estrellas


Germán Peris Luque

Cuando observamos el universo mediante un telescopio se nos hace evidente que multitud de estrellas no se encuentran solas, si no que forman parte de sistemas de dos, tres o más soles. De hecho una gran parte de estrellas son consideradas sistemas binarios o múltiples, vinculados gravitatoriamente.

Sin embargo es posible encontrar las estrellas formando comunidades aún mucho mayores y que implican una evolución conjunta desde su nacimiento en alguna gran nebulosa, nos referimos a los cúmulos estelares, verdaderas ciudades de estrellas.

Observando estos conglomerados de decenas, centenares o miles de componentes, enseguida nos percataremos que responden a dos tipos de agrupamientos muy diferentes atendiendo a su morfología.

Los cúmulos globulares: Un cúmulo globular es una distribución esférica de estrellas formando una especie de pelota densamente poblada que contiene cientos de miles de estrellas individuales. Los cúmulos globulares de nuestra Galaxia están dispersos a lo largo de un halo esférico que rodea a la Galaxia, y contienen algunas de las estrellas más viejas de la Galaxia, precisamente por su gran vínculo gravitacional.

cumuloglobular_M13

Existen unos 150 cúmulos globulares en nuestra Galaxia. Se han identificado en otras galaxias cúmulos globulares similares distribuidos en halos esféricos, por ejemplo más de 300 en la galaxia Andrómeda M31, y aproximadamente 6000 en las proximidades de M87. El número de estrellas es tan elevado y las distancias relativas tan mínimas que constituyen grupos íntimamente ligados gravitacionalmente, en un sólo pársec cúbico de espacio puede haber hasta 1.000 estrellas, en los que cada estrella recorre una órbita más o menos elíptica alrededor del centro del conglomerado.

La distribución de los cúmulos sugiere que se formaron cuando la Galaxia era joven, hace 15.000-18.000 millones de años, cualquier modelo del big bang debe dar una edad el universo de unos 20.000 millones de años o más. Los cúmulos globulares contienen principalmente estrellas de Población II, muchas de las cuales han evolucionado hasta convertirse en gigantes rojas. Observados a través de un telescopio pequeño aparecen como pequeñas bolas borrosas, pero con instrumentos de mayor abertura convierten a esas bolas en miles de estrellas.

El mejor cúmulo globular del hemisferio norte es M 13 en la constelación de Hércules, con una magnitud de 5,8, un diámetro de 14′ y situada a 23.000 años luz de distancia, tiene una anchura de 100 años luz. Es un cúmulo globular muy conocido por los astrónomos aficionados y es fácil de encontrar en el trapecio de Hércules, en la línea que une a las dos estrellas Zeta y Eta.

 

Los cúmulos abiertos: Un cúmulo abierto es una agrupación irregular de estrellas. También se las denomina cúmulo galáctico, al estar situados relativamente próximo a nosotros en el plano de nuestra Galaxia.

Los cúmulos abiertos contienen estrellas jóvenes y calientes de la Población I que se han formado recientemente en el disco de la Galaxia. Son grupos no muy numerosos -desde unas pocas hasta unos centenares- de estrellas que nacieron juntas y que se van separando lentamente pero aún se influencian gravitatoriamente. Siempre se encuentran cerca del plano galáctico y su forma es irregular,a veces con mayor concentracion en el centro. Las más conocidas son las Pléyades, las Híades y el Pesebre, visibles a simple vista en las constelaciones de Tauro los dos primeros y en Cancer el tercero.

M45.TIF

La densidad inferior de estrellas provoca que los cúmulos estelares abiertos se vayan disgregando debido al propio movimiento de los brazos de la galaxia, asi pues, los cúmulos jovenes como el conocido y cercano (400 años luz) cúmulo de las Pléyades, aún arrastra parte de la nebulosidad que dio origen a las estrellas, pero esa situación cambiará con el transcurso de unos pocos millones de años.

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FAUNA EXTRASOLAR (y II)

Las Nebulosas Brillantes

Germán Peris Luque

     Por nebulosa se entiende a un conjunto de objetos celestes muy diferentes en cuanto a su naturaleza y que tiene su origen en la ambigüedad del término “nebulosa”, pues la palabra procede del griego y significa nube. Así, todos aquellos objetos celestes que se iban descubriendo con la invención del telescopio, cuyo cuatrocientos aniversario celebramos en este blog, y que presentaban un aspecto “de nube” recibieron está denominación. Sin embargo conforme se mejoraron los medios ópticos se pudo comprobar que algunos objetos de aspecto “nebuloso” eran en realidad cúmulos estelares lejanos, incluso galaxias como nuestra propia Vía Láctea u otros objetos de aspectos de formas arbitrarias y diferentes.

En la entrada anterior nos centramos en un tipo de nebulosas que se asemejan, en una primera aproximación, a lejanos discos de planetas, y que fueron llamadas por este motivo nebulosas planetarias, en esta ocasión nos acercaremos a las nebulosas más abundantes visibles en el universo; las nebulosas brillantes.

Es preciso realizar pues una clasificación más detallada de aquellos objetos de aspecto nebuloso, pues aún entendiendo por nebulosas a las nubes de gas y polvo que parecen como objetos brumosos a los ojos de un observador, su naturaleza y composición es diferente; en algunos casos se tratará de zonas de intenso nacimiento estelar y en otros casos  restos de lo que fueron estrellas.

En todo caso, estos objetos celestes constituyen por si solos algunos de los objetos más bellos que pueden observarse en el espacio.

También llamadas por algunos autores como nebulosas difusas, se trata de enormes conglomerados de gas interestelar formados principalmente por Hidrogeno. Una clasificación sencilla que hace referencia al estado energético que presenta la materia que contiene la nebulosa es la sigiente ;

Nebulosas de reflexión: Las nebulosas de reflexión son nubes de polvo cuyos átomos reflejan la luz de una estrella próxima, por lo que aparecen del mismo color que las estrellas cuya luz reflejan, un ejemplo de ello es el de la nebulosa azulada que rodea al conocido cúmulo invernal de las Pléyades.

Neb_reflexion

Nebulosas de emisión: Las nebulosas de emisión brillan porque sus átomos, excitados por la radiación ultravioleta emitida por las estrellas próximas (tipos espectrales O y B habitualmente), se convierten en fuentes de radiación. Son nubes de gas que reciben energía irradiada por estrellas cercanas calientes, y se muestran típicamente rojas en las fotografías astronómicas debido a la radiación característica del hidrógeno en la región roja del espectro. Las nebulosas de emisión, las más características y cocidas por los aficionados, suelen presentar dos zonas diferenciadas atendiendo a su naturaleza;

neb_emision

a) Regiones HII. Son regiones cercanas a las estrellas y las que conocemos típicamente. Los fotones ultravioletas que emiten las estrellas son absorbidos por los átomos del gas de la nebulosa, cuyos electrones saltan varios niveles energéticos. El retorno al estado fundamental se produce luego por pasos, liberándose la energía en forma de radiación visible. No se utiliza toda la energía en la ionización, sino que una parte aumenta la temperatura hasta los 10000 ºK. La ionización del hidrógeno puede alcanzar distancias de varias decenas de años luz. Cuanto mayor es la temperatura estelar, mayor es el volumen de gas ionizado y lógicamente mayor el alcance.

b) Regiones HI. Están más alejadas de dichas estrellas por lo que la radiación estelar llega más debilitada. Por esto son más frías que las anteriores, tan sólo unos 150 ºK, y el hidrógeno no se ioniza sino que se encuentra en estado neutro. Estas nebulosas no pueden observarse visualmente porque su densidad es muy baja y no emiten luz visible. En cambio sí que emiten ondas de radio (radiación de 21 cm), por lo que es necesaria la utilización de un radiotelescopio para su detección.

 

Es necesario precisar que muchas nebulosas presentan tanto el fenómeno de la reflexión como el de la emisión. Algunos autores distinguen de las regiones tipicamente HI las nebulosas llamadas oscuras.

Nebulosas oscuras: Las nebulosas de absorción u oscuras son vastas nubes de gas ricas en partículas de polvo que absorben la luz y sólo se hacen presentes cuando detrás existe una fuente luminosa o un rico campo estelar. Son conocidas todas las nebulosas detectadas fotográficamente por Barnard hace casi un siglo, pero existen muchas más y un número indeterminado que podría albergar consecuencias cosmológicas interesantes sobre la cantidad de masa presente en las galaxias, que nos permanece desconocido.
Por termino medio, ciertos autores citan que la cantidad de polvo es unas 100 veces menor que la de gas. Para detectarlas, además de las técnicas fotográficas que no siempre son evidentes, se realiza un recuento de las estrellas de cierta magnitud que hay en una zona determinada del cielo y se las compara con las que, por término medio, deberían aparecer.

neb_oscura

Remanente de Supernovas: Este otro tipo de objeto de aspecto nebuloso es aún más extraño que las nebulosas planetarias que vimos en la entrada pasada dedicada a estos objetos exóticos. Se producen cuando una estrella de gran masa explota al final de su vida y esparce su materia al espacio. Tienen aspecto deshilachado, fruto de la violenta explosión final. En el centro hay una estrella, de tipo degenerada, de unas pocas decenas de kilómetros de radio, residuo de la estrella original, que emite fuertemente en rayos X y ondas de radio.

nebulosa_remanente

 

Imagenes; varios autores.
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La NASA en España

MDSCCCuando pensamos en las instalaciones de la NASA todo el mundo se va a Houston, por aquello de “Houston, tenemos un problema” o a cabo Cañaveral por la plataforma de lanzamiento de los transbordadores y demás sondas espaciales que lanza la mayor agencia espacial del mundo. Sin embargo, estas sondas y sobre todo las que se adentran más en los confines del Sistema Solar necesitan ser controladas desde Tierra desde más de un lugar. De ahí que para seguir a estas naves destinadas al espacio profundo se utilicen tres ubicaciones repartidas por nuestro planeta formando la Red del Espacio Profundo de la NASA. Estas instalaciones están en Barstow (California), Canberra (Australia) y Robledo de Chavela (Madrid). De esta última estación de seguimiento es de la que os voy a hablar hoy.

El Madrid Deep Space Communication Complex (MDSCC) es la única instalación de la NASA en España y como ya os comenté en el párrafo anterior se encarga de el seguimiento de las misiones que más lejos viajan por nuestro Sistema Solar. La mayor de sus antenas mide 70 metros de diámetro mientras que la más pequeña, “la Dino”, fue la encargada del seguimiento de las misiones Apollo de la NASA, incluido el alunizaje del Apollo 11 sobre la superficie lunar.

Terminal antiguo NASAEn el mes de julio tuve la oportunidad de visitar estas instalaciones y las impresiones que me dejó fueron bastante ambiguas. Por un lado me llamaron muchísimo la atención las antenas de seguimiento y la posibilidad de realizar telemetría con sondas que están a miles de millones de nuestro planeta, pero por otro me llevé una mala impresión de los instrumentos utilizados allí. Aunque es bastante probable que las salas que nos enseñaron, es decir las abiertas al público, fueran tan solo pequeñas salas de poca importancia llenas de trastos viejos e instrumentos antiguos. Y si no me creéis fijaros en el terminal de la imagen de la izquierda, más propio de los años 80 que de nuestros días.

En cuanto a las antenas, era bastante sorprendente ver cómo se movían. La de 70 metros (denominada CSS-63) que podéis ver en la imagen inferior, se encontraba realizando un seguimiento a la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), en órbita alrededor de Marte como su propio nombre indica, cuando llegamos; pero en cuanto Saturno asomó por el horizonte, cambió su orientación para el seguimiento de la sonda Cassini alrededor del “señor de la anillos”. Debido a que todavía estaba bajo en el horizonte fijaros en la inclinación de la antena. Espectacular!! Para realizar estos cambios de dirección se utiliza un sistema muy ingenioso, a la par que efectivo. En la base del radiotelescopio se inyecta aceite a presión sobre el que las 3.500 de toneladas de la antena “flotan”. Esta fina capa de aceite tiene tan solo 0,03 mm de espesor, pero es suficiente para soportar y dirigir la antena. Como os podéis imaginar, de esta forma se eliminan los rozamientos y el movimiento es más cómodo y fluido, requiriendo menos energía.

Radioantena NASASi os preguntáis por el asombroso tamaño de las radioantenas, la respuesta es muy sencilla. Las sondas espaciales emiten una señal desde un punto del espacio muy alejado de nuestro planeta, por lo que la potencia que nos llega es muy débil. Si la antena fuera pequeña no se podría recoger suficiente información debido a las dificultades para captar una señal tan tenue. Nos contaban allí que la potencia a la que llega la señal es de unos 20 W, que es menos que lo que puede consumir una bombilla en tu casa o una simple linterna. Si a esto le sumamos que la señar llega desde, por ejemplo, Saturno, ya se comprende su tamaño. De todas formas el poder de la antena principal, DSS-63, es tal que podría llegar a captar señales de tan solo ¡¡10-28 W!!

Otra característica importante es la disposición de la Red del Espacio Profundo. Al tener una estación repartida en cada tercio del planeta, separadas por aproximadamente 10.000 km cada una, se puede mantener el contacto con las sondas ininterrumpidamente. Esto es sumamente importante ya que perder la comunicación supondría la interrupción del envío/recepción de información como pueden ser el envío de órdenes a la nave o la recepción en tierra de fotos o medidas de sensores.

Red del Espacio Profundo de la NASA

Para saber un poco más sobre el completo MDSCC os recomiendo que entréis en su web y veáis el vídeo introductorio en castellano, así como toda la información sobre sus antenas y misiones.

Saludos ;)

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FAUNA EXTRA-SOLAR (I): Nebulosas Planetarias

Las Nebulosas Planetarias

German Peris Luque

 

Si lo que llevamos explorado de nuestro sistema solar nos parece exótico, ciertamente la riqueza en objetos extraños de formas, colores,  naturalezas y orígenes muy diferentes fuera de nuestro sistema solar, es realmente sorprendente.

 

En las dos ultimas décadas, las nuevas técnicas de detección junto con el desarrollo de nuevos dispositivos de detección, y sobre todo gracias a los nuevos telescopios entre los que destacan los telescopios espaciales, nos están ofreciendo las más bellas y sorprendentes imágenes captadas nunca en la historia de la astronomía.

 

Vamos a ocuparnos de describir que es lo que nos encontramos ahí fuera, y empezaremos por las nebulosas planetarias, que a la postre y en una primera aproximación serían aparentemente lo más parecidos a los discos planetarios que observamos con nuestros telescopios de aficionados.

 Ring_Nebula

Es curioso que en el conocido catalogo recopilado por Charles Messier (1730-1817) en su infatigable búsqueda de cometas, sólo se topara con cuatro de estos objetos, de un total de 110 que reunió.

 Charles_messier

 Estas cuatro nebulosas planetarias son bien conocidas entre los astrónomos amateurs; Messier 27 (La Dumbel en la vulpécula), Messier 57 (La anular de Lira), Messier 97 (la Lechuza, en Osa Mayor) y M76 (la pequeña Dumbell en Perseo), y podríamos concluir al realizar una observación con cualquier modesto telescópico dos cosas; son de apariencia esférica tenue y además son evidentemente escasas.

 

Estas dos simples observaciones del muestreo de planetarias del pequeño catalogo Messier, como veremos más adelante, nos va a decir mucho sobre la naturaleza de estos objetos, auténticos fantasmas del espacio.

 

William Herschel (1738-1822) fue un astrónomo contemporáneo  a Messier, entre cuyos logros más destacables esta el descubrimiento el 13 de marzo de 1781 de un nuevo planeta en la constelación de Géminis, con su modesto reflector de 15 cm. El planeta no era otro que Urano, si bien el denominó “planeta del Rey Jorge” en homenaje el rey Jorge III de Inglaterra, no fue hasta entrado el siglo XIX que se propuso (Bode) que el nombre del nuevo descubrimiento siguiera la secuencia genealógica de la nomenclatura mitológica de los planetas, y por tanto pasará a denominarse Urano.

 NPG 98, Sir William Herschel

Sin embargo, William Herschel conoció la existencia del catalogo de Messier y se propuso, ayudado por su hermana Carolin y mediante la construcción de telescopios de mayor diámetro, dedicarse al estudio de estos objetos de cielo profundo a partir de agosto de 1782.

 

En sólo un mes ya sabía que Messier sólo había recogido una pequeña muestra de objetos de cielo profundo, por lo que inició la recolección de datos acerca de los nuevos objetos. Su primer objeto descubierto fue NGC7184 en Acuario, y en poco más de un año su catalogo ya alcanzaba los 1000 objetos. En los tres años siguientes descubrió 1000 más, y en total alcanzó los 2514 objetos en una veintena de años observando.

 

Herschel se percató de las diferentes naturalezas de los objetos de cielo profundo. Algunas eran evidentes como los cúmulos estelares abiertos y globulares. Otros eran conflictivos, como las nebulosas espirales, de las que ya pensó que podrían tratarse de Universos Islas (teoría adelantada por Emmanuel Kant) como nuestra Vía Láctea. Pero otros objetos eran extraños, no se trataba de nebulosas difusas y amorfas, si no de objetos nebulosas circulares. Herschel acuñó el término de “Nebulosa Planetaria” para estos objetos tras contemplar NGC7662 o NGC 7009, por la similitud a un borroso y lejano disco de un planeta.

 

Algunos contemporáneos sugirieron que eran cúmulos globulares tan lejanos que no era posible resolverlos en estrellas, pero la observación de algunos objetos, como NGC 1514 en la que era posible distinguir una estrella en el centro de la nebulosa, ya llevaron a Herschel a pensar en su naturaleza gaseosa.

 

Fraunhofer y Secchi habían empezado a aplicar la incipiente espectroscopia, o análisis espectral, al Sol y a las estrellas. El estudio de las líneas de absorción presentes en los espectros estelares permitía usarse para conocer la composición química de la estrella, pues cada elemento presente es responsable de un patrón único, una huella dactilar.

    NGC6543

    Cuando se aplicaron estas técnicas a las nebulosas brillantes (William Huggins 1864 a NGC 6543), se observó que algunos objetos como por ejemplo la gran nebulosa de Andrómeda, devolvía espectros que hacían pensar en una naturaleza estelar, sin embargo otros objetos como las nebulosas planetarias, devolvían espectros diferentes; sólo unas pocas líneas de emisión y muy marcadas que no se correspondían con el patrón de ningún espectro de elementos presentes en la Tierra (así por ejemplo se descubrió en 1868 la presencia del Helio en el Sol).

 

Este elemento observado en estas nebulosas se le denomino “nebulio”. En realidad hubo que esperar, entrado el S XX, a que estas líneas se identificaran con el Oxigeno en un entorno muy rarificado que provocan lo que en espectroscopia se conocen como “líneas prohibidas” y que responde al oxigeno triplemente ionizado, en adelante OIII.

 

El 95% de las líneas de emisión se sitúan en la banda de los 5007 Angstroms, esto es zona verde del espectro. Este efecto curioso provoca que las nebulosas planetarias sean objetos sensibles para nuestros ojos en observación visual pues el pico de sensibilidad de nuestro ojo se sitúa en torno a los 5500 Angstroms, cerca del OIII y que la observación fotográfica de las mismas no sea tan diferente y espectacular como con el resto de nebulosas.

 NGC6751

Bien, hasta aquí conocemos algo a cerca de su naturaleza y composición, pero cabría preguntarse ahora por su origen y por su abundancia. ¿Por qué vemos tantas nebulosas y galaxias y tan pocas nebulosas planetarias? ¿Por qué tienen la forma geométrica de un disco? ¿Qué fenómeno puede provocar estas formas tan curiosas?

 

Las nebulosas planetarias son, por contra a las nebulosas brillantes, los signos de la muerte de las estrellas. Una nebulosa planetaria se forma en los últimos estadios de la evolución estelar de gran parte de las estrellas de la secuencia principal. Tan sólo estrellas muy masivas, por encima de un cierto límite de masa, no se ven arrojados al final típico que mostrara un bello fantasma nebuloso en el cielo.

 

Una estrella tipo solar pasa varios miles de millones de años brillando gracias a la fusión del hidrogeno. Esta presión de radiación contrarresta el propio peso de las capas de la estrella, manteniéndola en equilibrio. Sin embargo cuando se agota el combustible nuclear, el núcleo se contrae y calienta, formándose una estructura de capas que intenta mantener el equilibrio hidrostático. Las capas más externas se expanden debido al enfriamiento mientras el núcleo se contrae, en un intento de mantener la estabilidad.

 

La estrella tardará poco en entrar en una fase de expansión y contracción en algunas de sus capas, aumentándose la temperatura en el núcleo lo que provocará, a unos 600 millones de grados, la fusión del carbono, mientras que la capa más externa de fusión del Helio se expande y enfría produciendo pulsaciones que pueden provocar que las capas más externas se vean eyectadas al espacio.

 

El centro de la estrella, que formará una enana blanca, continua siendo un objeto extremadamente caliente con temperaturas superficiales de 30.000 grados y temperaturas nucleares de 25 millones de grados,  que producen gran cantidad de energía ultravioleta capaz de ionizar las capas que han sido eyectadas. Estas capas al ser ionizadas, emiten luz siendo visible como una nebulosa planetaria.

 

Si este es uno de los pasos finales de las estrellas tipo Sol, podríamos pensar que nuestra galaxia debería estar poblada de este tipo de objetos, pues ya ha habido al menos una generación estelar que ha llegado a su fin. Sin embargo esto contradice el número de objetos de este tipo detectados, apenas unas 1500 nebulosas planetarias.

La explicación puede ser sencilla. El proceso durante el cual se forma una nebulosa planetaria es relativamente corto en comparación con el ciclo completo de la vida de la estrella. Se calcula que son apenas unos 1000 años los que tardan en formarse una nebulosa planetaria, y las capas exteriores de la estrella, que son visibles por la ionización de la estrella central –una enana blanca extremadamente caliente-, escaparan a una alta velocidad, de forma que ese alejamiento provoca que en sólo unos 10.000 o 20.000 años los gases estén lo suficientemente lejos de la estrella, quizás un par de años luz,  para que ya no sean ionizados y por tanto se vuelvan invisibles.

 IC4406

Por tanto, estos fantasmas estelares son visibles durante poco tiempo respecto a la vida de una estrella, y la corta vida de una persona debe de tener la suerte de “coincidir” temporalmente con la visibilidad de estos restos.

 

Respecto a su morfología hemos dicho que son mayormente con simetría esférica como cabe esperar a unas capas estelares eyectadas al vacío. El hecho de que algunas se vean como rosquillas es exclusivamente efecto de la perspectiva. Sin embargo también existen otras morfologías menos abundantes y llamativas, como las simetrías bipolares y que deben de responder a interacciones con otros objetos cercanos.

Imagenes; Wikipedia/HST Team.

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El derroche energético en el alumbrado público español

España de nocheEl gran mal de todos los aficionados a la astronomía a la hora de mirar el cielo es la contaminación lumínica. Las luces de las ciudades o incluso de los pueblos impiden ver el cielo que todos desearíamos pues esta luminosidad nocturna hace que tan solo las estrellas más brillantes sean visibles. Las más débiles, por tanto, se pierden entre esta incómoda neblina luminosa. El motivo de la contaminación luminosa es principalmente la ineficacia en el alumbrado público, cuyas farolas en lugar de enfocar su luz hacia el suelo, que es donde nos interesa ver, también la enfocan en dirección a una fachada o incluso de forma indiscriminada hacia el cielo. Esta luz no es útil y por tanto es un gasto innecesario de energía, además de crear la dichosa contaminación lumínica.

Desde la Universidad Complutense de Madrid se ha elaborado un informe, previa investigación y revisión de infinidad de datos oficiales, en el que se muestra la ineficacia del alumbrado público español, además de descubrir un error en los datos oficiales por parte del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITYC) y el Instituto Nacional de Estadística (INE). En estos datos se observa que, entre los años 1986 y 1993, el consumo eléctrico en España debido al alumbrado público no aumentó, presentando incluso una disminución. Posteriormente, hasta el año 2006, el consumo crecía progresivamente, pero en el 2007 éste daba un salto que lo situaba casi un 86% por encima del consumo del año anterior. Como os podéis imaginar esto no tiene ningún sentido, ya que la población sí que siguió aumentando entre el 86 y el 93 y no hubo ningún avance tecnológico que pudiera lograr esta bajada del consumo; y en el 2007 es imposible tanto aumento de golpe. Así pues, todo parecía indicar que había un error en la obtención y análisis de los datos por parte del Ministerio y el INE. Los análisis llevados a cabo por Alejandro Sánchez de Miguel y el profesor Jaime Zamorano así lo demuestran.

Gráfica del consumo en alumbrado

Utilizando imágenes tomadas por satélite y aplicando estudios por fotometría fue posible comprobar como en España las áreas luminosas en las imágenes por densidad de población era muy superior que otros países europeos, como por ejemplo Holanda. Esto implicaba que para la densidad de población española, la cantidad de iluminación del alumbrado público era enorme. Yendo a los datos oficiales de la Unión Europea sobre la cantidad de farolas, su potencia instalada y su consumo para cada país, comprobaron fácilmente como las farolas españolas eran las que más potencia media tenían, o en otras palabras: las farolas españolas eran las que más energía eléctrica utilizaban. Esto chocaba directamente con los datos del Ministerio sobre el consumo eléctrico ya que la luminosidad que se observaba en el satélite no podía ser tanta si realmente el consumo fuese tan poco como los datos entre 1986 y 1993 indicaban. Algún error tenía que haber…

Tal y como se puede ver en la primera gráfica, en los datos de 2007 parece que ya se han corregido los errores que Alejandro y Jaime descubrieron y el dato de consumo para dicho año se ajusta perfectamente a las estimaciones que estos dos físicos madrileños habían realizado. En la gráfica inferior también podéis ver perfectamente todo lo que os he ido contando.

Evolución del gasto energético

Y por si todo esto fuera poco, se ve que España es un país con los mayores derroches energéticos debidos al alumbrado público. Nuestros vecinos Francia y Alemania consumen, respectivamente, 91 y 43 kilovatios por año y habitante, mientras que España consume 116. Y lo que es peor: el plan de llegar a usar tan sólo 75 kilovatios por año y habitante por provincia marcado por el Gobierno en el Plan de Eficiencia Energética 2004-2012 parece que está muy lejos de poder llegar a cumplirse.

Lo único que quizá nos ayude a mejorar es la Ley del Cielo que desde 1988 protege el cielo de las islas Canarias para evitar cualquier tipo de contaminación, ya sea lumínica, electromagnética o atmosférica. Mediante esta Ley se pretende conseguir mantener el cielo puro y limpio que se disfruta en los observatorios astronómicos instalados en las islas, además de conseguir una mejor iluminación en las ciudades y con menor gasto energético. Si el resto de Comunidades Autómonas se interesaran por esta Ley quizá algún día lográramos mantener nuestro cielo libre de contaminación lumínica y lo que quizás sea más importante actualmente: ahorrando en el consumo de electricidad.

Esperemos que los medios se hagan eco de esta investigación llevada a cabo por Alejandro Sánchez de Miguel y Jaime Zamorano y la gente consiga por fin concienciarse del grave problema que supone la contaminación lumínica, así como el grave derroche energético que tiene lugar a cabo todas las noches en nuestro país debido al deficiente alumbrado público.

Saludos ;)

Fuentes:
- IYA-AIA 2009 Universidad Complutense de Madrid
- Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad Complutense de Madrid
- Pmisson: Making off: El derroche energético en el alumbrado público de España ya es oficial
- Iniciativa StarLight

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HISTORIAS ESCRITAS SOBRE EL UNIVERSO

Germán Peris

 

Muchos de los que somos actualmente aficionados o profesionales de la Astronomía, nos aficionamos o confirmamos nuestra vocación por el estudio de los astros gracias a uno de los grandes divulgadores científicos del siglo XX; Carl Sagan.

 

Sagan, tristemente ya desaparecido,  se hizo popularmente famoso a nivel mundial gracias a su serie televisiva “Cosmos”, una exquisita colección de 13 documentales de aproximadamente una hora de duración, donde no sólo se hablaba de astronomía, si no de Ciencia,…. en realidad se hablaba del Cosmos, del todo.

Fue un éxito sin precedentes que millones de personas gracias a las geniales habilidades de comunicador de Sagan, se acercaran a sus televisores con ojos de descubridores. Nunca una serie de divulgación científica alcanzo el éxito de Cosmos.

 CSAGAN

Muchos recordaremos los sueños de Sagan en sobrevolar los volcanes de Tharsis o el monte Olimpo, en explorar la atmosfera de Júpiter o la helada luna Europa. Pero también nos abrió los ojos a las epopeyas históricas de descubrimientos. Recordamos a los mercaderes holandeses, la biblioteca de Alejandría  o los cangrejos Samuráis.

 

Sin embargo Sagan se movió en una época relativamente fácil. Los medios de comunicación sacaban de forma esporádica los hitos que se iban consiguiendo en la exploración espacial de nuestro sistema solar. No sólo éramos conscientes de que hacía algo más de una década se había abandonado el programa espacial Apolo que puso en la Luna al ser humano, si no que una serie de sondas  espaciales habían viajado a otros planetas, mientras otras se encontraban en camino de los más alejados. Parecía que el espacio estaba cerca.

 

Tener un ambiente propicio que llama la atención del ciudadano, y además los medios adecuados, como la prensa, radio y excepcionalmente la televisión, sin duda ayudaron mucho a que el gran público se interesara por la serie de Sagan y la pasión con que expresaba las historias de los científicos y descubridores.

 

Un buen número de personas habían tenido la ocasión de crecer, de alimentarse de la pasión de otros divulgadores científicos anteriores que no tuvieron los medios que dispuso Sagan para llegar al gran público, pero sin duda, si la misma pasión y poder cautivador de transmitir ciencia.

 

Uno de ellos, fue el genial  Camille Flamamarion. Nacido en Francia en 1842, entró a trabajar como colaborador del Observatorio de Paris muy joven y fundó en 1887 la Sociedad Astronómica Francesa de la que fue su presidente.

 Flammarion

Fue un activo y apasionado divulgador científico, publicó asiduos artículos en la revista de la Sociedad Francesa, así como en la prensa Parisina. Además fue un prodigo escritor que no sólo acercó la astronomía al gran público. Escribió una cincuentena de obras, siendo su obra más conocida la publicada en 1880 “Astronomía Popular” por la que ganó un premio. Este libro fue el “Cosmos” de finales del siglo XIX, y que muchas generaciones leyeron hasta bien entrado el siglo XX.

 

En una época aún alejada de la exploración espacial, de los grandes telescopios y con una incipiente astrofotografía y espectroscopia estelar, Flammarion se preocupó por la vida en otros mundos y fue un apasionado del planeta Marte, que observó desde Paris en multitud de ocasiones. En reconocimiento de su labor, un cráter de Marte lleva su nombre.

 

Leer a Flammarión, y re-descubrir la pasión y belleza que pone en las descripciones del universo, en las inquietudes por el futuro de la humanidad, y en la fe que deposita en que un día conozcamos otras civilizaciones, sin duda nos trae gratos recuerdos de aquellas noches de juventud en las que empezamos a descubrir el cielo.

 

Transcribo algunas “perlas” históricas de uno de los libros de Flammarión para animar al lector a que descubra a este genial divulgador. (A través del Espacio, Ed. Española de 1907), y cual era la visión de nuestro universo más cercano en aquella lejana época de hace más de 100 años.

 

La Luna a un metro.

“El numero 384.000 (kilómetros) dividido por 3000 (aumentos) da 128. Es conclusivo, pues, que esta cifra de 128 kilómetros representa el minimum de distancia a la que podemos aproximar la Luna actualmente. Está distancia es demasiado grande para que los astrónomos puedan afirmar nada todavía sobre el problema de habitabilidad actual de la Luna”.

 

“Por otra parte el astrónomo americano William Pickering, que instala en estos momentos un observatorio en las elevadas mesetas de Perú, acaba de señalar algunos cambios sobrevenidos a tres cráteres lunares y vuelve a poner a la discusión la antigua opinión de William Herschell sobre la posibilidad de una actividad actual de los numerosos volcanes que pueblan la superficie de nuestro satélite. Aquí, también, todo nos invita a observaciones precisas.”.

 

El Sol

“Para ir de aquí al Sol, se necesitaría un puente de 11.640 Tierras yuxtapuestas. Para franquear esta distancia, un tren expreso, lanzado a una velocidad constante de 60 kilómetros por hora, emplearía 149 millones de  minutos, es decir, 103.472 días o 283 años. En razón de la duración media de nuestra vida, la expedición solar no llegaría a su término sino en la séptima generación y sólo la décimo cuarta podría traer noticia de lo visto por el tatarabuelo de su bisabuelo.

 

Si pudiéramos alargar el brazo lo suficiente para tocar el sol y quemarnos, como la velocidad de transmisión de la sensación nerviosa no es más que de 28 metros por segundo, no sentiríamos la quemadura sino al cabo de 167 años.

Una bala de cañón lanzada a una velocidad de 500 metros por segundo y que conservara esa rapidez uniforme tardaría diez años en llegar al astro del día”.

 

La Vida del el Sol

“La temperatura del Sol tiene por origen el mecanismo mismo de la formación de este astro. El globo solar es el resultado de la contracción y de la condensación gradual de la antigua nebulosa que se extendía primitivamente hasta los limites del sistema solar, es decir hasta más allá de la orbita de Neptuno y de los planetas transneptunianos, todavía desconocidos.”.

 

“Digamos solamente que el cálculo ha demostrado que las moléculas de la antigua nebulosa solar, al llegar a esté centro y condensarse para formar el globo solar, han creado un calor igual a quince millones de veces aproximadamente el gasto anual de la radiación del astro. De otro modo; por el sólo hecho de su condensación progresiva, la masa solar ha debido de ganar bastante calor para alimentar su radiación durante unos quince millones de años. Y como nada prueba que la masa solar continúe condensándose y continúe recibiendo una lluvia incesante de meteoros y fragmentos cometarios, es posible que en lugar de disminuir por su gasto, el calor solar aumente aun en nuestros días”.

 

Viaje al planeta Marte

“Abordando el planeta Marte, el punto que quizás atraiga mas nuestra atención, es la circulación de agua en su atmosfera”.

 

“La circulación del agua en la superficie de la Tierra es el agente especial de la vida Terrestre”……..”No tenemos el derecho de afirmar, sin embargo, que suceda lo mismo en los demás mundos del universo. El estudio de la naturaleza nos enseña a ser reservados en nuestras afirmaciones, pues nos muestra que esa naturaleza es infinita en la variedad de sus producciones. De que un mundo esté absolutamente desprovisto de agua, no puede inferirse razonablemente que no este habitado. No encerremos nuestras concepciones en una cáscara de nuez. El hombre privado de oxígeno muere. Hay en nuestro pequeño planeta seres a quienes el oxigeno mata.”.

 

“Observamos en Marte nieves polares que están muy extendidas a fines de cada invierno y quedan casi enteramente licuadas a fines de cada verano. ¿Están formadas esas nieves de la misma agua química que la nuestra? Es posible, y hasta probable”

“…Podemos pensar que la combinación (del oxígeno y el hidrógeno) de esos dos elementos se produce en Marte y en Venus, como en la Tierra, pues todas las observaciones están de acuerdo en  favor de esta conclusión. Esto no obstante, pudiera tratarse de otra clase de agua, de otro liquido”.

 

“..Las condiciones son muy diferentes en la superficie de Marte. Los mares marcianos no ocupan la mitad de la extensión del globo, si es que son mares siquiera”.

canalesMarte_Flammarion 

“Los canales pueden ser ranuras naturales debidas a la misma evolución del planeta, como en la Tierra, la Mancha y el canal de Mozambique, o surcos abiertos por los habitantes para la distribución de las aguas, o quizás las dos cosas, es decir, formaciones naturales rectificadas por la inteligencia”.

 

“…Pero lo que hay de cierto es que esos canales sirven para la circulación de las aguas y constituyen un sistema hidrográfico de los más ingeniosos”.

 

“….podemos concluir que en la superficie del planeta Marte, el agua circula, no por un sistema de nubes , de lluvias y de fuentes, como aquí, sino por la fusión de las nieves polares y por canales horizontales y entrecruzados que la distribuyen por los continentes. Luego se evapora para ir a condensarse casi exclusivamente sobre las zonas polares mas frías, que la recogen en estado de nieve”….”se tendrá una idea del aspecto de este globo por la figura adjunta, diseñada el 30 de noviembre de 1896.”.

 

“..Puede preguntarse uno (nosotros nos guardaremos de ello) si, después de todo, esos canales y sus desdoblamientos periódicos son debidos a causas exclusivamente físicas y naturales. Al aspecto de un trazado catastral tan regular, tan geométrico, la idea de asimilar esa red a un sistema de irrigaciones voluntarias no es absurda en si y puede ser sostenida por un abogado audaz”.

 

“…¿y quien sabe si los mismos marcianos no intentaran algún medio para comunicarse con nosotros, por medio de señales luminosas , que nosotros no hemos sabido ver ni comprender todavía?”.

 

Júpiter, el gigante de los mundos.

“De allí (la Luna Io), se tendría delante de los ojos un globo inmenso (de Júpiter), midiendo 140.926 kilómetros de diámetro, 11 veces más grande que nuestra Tierra. Es un poco menos de la distancia de la Luna, de manera que, visto desde aquel satélite, Júpiter aparecería mas de 11 veces más vasto en diámetro que la Tierra vista desde la Luna, la cual es ya 4 veces más grande que la Luna llena vista desde aquí. ¡Algo así como 45 veces el disco de la Luna llena, en diámetro más de 20 grados de latitud sobre el horizonte del cielo!”.

 

“…sin remontarnos tanto, y no admitiendo sino las observaciones de la mancha (roja) actual, que remontan a 1877, debemos de convenir en que una configuración tan limpia y precisa como la de que se trata, permanente en su posición, no puede ser un disco nebuloso suspendido en el aire, si no que tiene su causa dentro del globo mismo del planeta y representa quizás una isla, a los lados de la cual circula una corriente rápida”.

 

“..la superficie del planeta debe de ser aun pastosa, quizá solidificada en algunos puntos y de un rojo oscuro. Júpiter es un sol enfriado y se encuentra actualmente en un estado intermediario entre el estado solar y el estado planetario, como lo estuvo la Tierra en su época primordial”.

 

Un ojo nuevo

“Estas ultimas estrellas (las de magnitud 14) son visibles con los instrumentos actuales de los observatorios. Se ve que el total de esos catorce primeros órdenes de brillo pasa de cuarenta millones. Tratar de catalogar esta hueste estelar, seria no sólo un trabajo sobrehumano, sino hasta absolutamente irrealizable: pues se deslizarían inevitables errores en semejante numero de observaciones, así como en sus reducciones, sus transcripciones y su colocación en el mapa”.

 

“Ahora bien, la fotografía puede hacer todo esto enteramente sola, por decirlo así, reproducir el cielo entero y de la manera más sencilla, gracias a los perfeccionamientos introducidos de algunos años a esta parte, en los métodos de operación. ¿Y sabéis en cuanto tiempo podría obtenerse esa obra gigantesca, ese monumento perdurable de la astronomía moderna? ¡En trece minutos!. En efecto, véase la duración necesaria de la exposición para que las estrellas de diversas magnitudes impresionen placas preparadas al gelatino-bromuro.”.

 

“Diez y ocho observatorios diseminados por todo el mundo se han repartido la tarea. Cada uno de ellos se ha comprometido a facilitar, por término medio, mil doscientos clichés de una exposición de cinco minutos y un número igual de una exposición de una hora. Se necesitan 11.027 de estos clichés para cubrir el cielo. Cada clichés toma dos grados cuadrados de cielo y mide 16 centímetros. Esta inmensa carta celeste representará una esfera de 21 metros de diámetro de circunferencia o de 3,44 metros de radio. Los instrumentos utilizados para obtener estas fotografías son idénticos para los diez y ocho observatorios; son ecuatoriales cuyo objetivo mide 0m33 de diámetro y cuya longitud es de 3,43 metros”.

 

“El mismo instrumento que muestra al ojo humano los astros de la decimocuarta magnitud, y que en el cielo entero registra unos 44 millones de estrellas, muestra al ojo fotográfico, 134 millones desde las primeras pesquisas para obtener la decimaquinta magnitud. Alcanzará la decimosexta a la segunda, y en una hora veinte minutos de exposición, presentará, a la admiración deslumbrada del observador, un polvo luminoso de cuatrocientos millones de estrellas!”.

 

 

Hombres y Mujeres planetarios

“El primer punto que nos impresiona en el estudio de otros mundos es el de saber si se nos parecen. Cuando observamos la Luna, o Venus; Marte o Júpiter, al telescopio, buscamos ante todo, instintiva y como naturalmente, si ofrecen analogías con el mundo que habitamos. Nuestros esfuerzos tienden a determinar las condiciones de habitabilidad, los climas, las estaciones, el estado de la atmosfera, la densidad, la pesantez, la duración del día y de la noche, le meteorología de cada mundo, con la idea preconcebida de que el grado de probabilidad a favor de la existencia de vida, es paralelo al grado de semejanza con el planeta que habitamos”.

 

“!La vida! ¡La vida! Ella irradia por todo en el mundo, desde las negras profundidades del Océano, hasta las blancas cimas de las nieves eternas; palpita en y un rayo de sol, pulula en una gota de agua; llena de microbios el aire; se multiplica, parasito sobre parásito, en detrimento de la vida misma; envuelve todo el globo en una red sin fin, que se reforma perpetuamente por si misma; se muestra en la tierra, en el agua, en el aire, en la planta, en el animal, devorándose a ella misma antes que cesar de ser; desborda por todas partes de la copa terrestre, demasiado estrecha para contenerla; ¡y tendremos la pretensión de trazarle limites!…..!Peces que somos!…. ¿Con que derecho decirle a la energía vital que irradia en el Universo: “Tú llegaras hasta aquí y no irás más lejos”? ¿En nombre de la ciencia? Error completo. Lo conocido es una isla minúscula, en medio del inmenso océano de lo desconocido”.

 FlammarionWoodcut

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