Las Perseidas, popularmente conocida como las Lágrimas de San Lorenzo, son una lluvia de meteoros de actividad alta. Su período de actividad es largo y se extiende entre el 17 de julio y el 24 de agosto. Su máximo es el 12 de agosto con Tasa Horaria Zenital] (THZ) 100, lo que le convierte en la 3ª mayor lluvia del año. Sin embargo es la más popular y observada en el Hemisferio Norte debido a que transcurre en Agosto mes de buen tiempo y vacacional por excelencia.
Son meteoros de velocidad alta 59 km/s que radian de la constelación de Perseo o Perseus. Por tanto su alta declinación (+58º) no permite su observación en regiones meridionales, ya que desde el Ecuador alcanza tan sólo los 32º de altura.
La intensidad de esta lluvia de meteoros y la época del año en la que se produce (en la que la visibilidad suele ser buena) hacen que las Perseidas sean una de las lluvias de estrellas fugaces más populares y fáciles de contemplar para todo el mundo.
Las Perseidas son también conocidas con el nombre de lágrimas de San Lorenzo, porque el 10 de agosto es el día de este santo. En la edad medieval y el renacimiento las Perseidas tenían lugar la noche en que se le recordaba, de tal manera que se asociaron con las lagrimas que vertió San Lorenzo al ser quemado en la hoguera, concretamente en una parrilla.
Ayer realizamos la AAM y la ASAAF nuestra primera colaboración con la Ruta Quezal BBVA. Era una actividad que surgió de una cadena interminable de casualidades, ya que hace 6 años Elena Manjavacas (rutera de pro), conoció en tierras americanas a Javier Armentia (director del Planetario de Pamplona). Javier puso le puso en contacto con Jaime Zamorano del Departamento de Astrofísica y CC. de la Atmósfera de la UCM y este invitó a Elena a hacerse socia de ASAAF-UCM. Así, ayer se cerraba el circulo y Elena liaba a sus amigos de ASAAF para compartir con los ruteros de este Año Internacional de la Astronomía observando Júpiter, Escorpio, la galaxia de Andrómeda y tantas otras bellezas del firmamento.
A la observación acudieron compañeros de la Agrupación Astronómica de Madrid y de la ASAAF-UCM (Asociación de Astrónomos Aficionados de la Universidad Complutense de Madrid) con 9 telescopios para los casi 300 ruteros de paso por el pueblo del Lozoya del Valle, en la sierra norte de Madrid.
La observación fue bastante peculiar, toda una experiencia, normal ya que la ruta en si misma una de las mayores experiencias que cualquier puede aspirar.
Al caer la noche, una larga cola de luces fantasmagóricas se acercaban hacia donde teníamos los telescopios. ¡¡¡La santa Compaña!!! gritaba en broma uno de los compañeros.
Cuando llegaron, por doquier comenzaron a tumbarse a nuestro al rededor chavales de todas las nacionalidades, hasta el punto de que algunos telescopios acabaron siendo islas volcánicas rodeadas de un mar de juventud.
Poco después, Jesús Luna pedía a los expedicionarios que se trasladasen al final de la era para poder organizar la observación y con la misma celeridad que nos vimos rodeados, pronto estuvimos separados en dos grupos. Unos tumbados escuchando las explicaciones de Javier Armentia, otros mirando por los telescopios.
Chilenos, españoles, holandeses, mejicanos… grupo a grupo pasaron por los telescopios y mientras unos observaban otros nos preguntaban sobre los agujeros negros, “las dos lunas falsas de agosto”, sobre la llegada del hombre a la luna y tantas cosas.
Finalmente ya era casi la una de la madrugada y los ruteros rendidos iban volviendo al polideportivo. A la mañana siguiente les esperaba un nuevo día de exploración.
Quizás, no se dieran cuenta, pero aquella noche, al alzar los ojos al cielo y observar la Vía Láctea vieran lo mismo que los monjes del monasterio del Paular que visitarian al día siguiente, o lo mismo que Colón el verano de su partida, o que Pedro Serrano (quien inspiró la historia de Robinsón Crusoe).
Si hay un astrónomo popular entre los aficionados a la observación del cielo nocturno, ese es Charles Messier (1730-1817). Francés de adopción, nació en un ducado por aquel entonces independiente en lo que hoy es la Lorena Francesa. Tuvo una formación enfocada a las finanzas y los negocios, algo similar a un contable, y por ese motivo tardó mucho en ser reconocido por los astrónomos de la Real Academia.
A la edad de 21 años consiguió una plaza como asistente en el nuevo Observatorio Naval de París, a donde se trasladó en 1751. El Observatorio Naval era mucho más modesto que el prestigioso Observatorio Real de París. Su formación fue dirigida allí por Deslile, y por el asistente de este, Libour. Su trabajo consistía en hacer copias a mano de mapas y reportes de observación.
Deslile tenía contacto con Newton y Halley. Siguiendo los cálculos de este último, se preparó para la reaparición predicha del cometa que más tarde llevaría su nombre en 1758. A partir de los cálculos de Deslile que predecían el paso por el perihelio en abril de 1759, Messier dibujó un mapa del paso del cometa sobre el fondo de estrellas y recibió órdenes de comenzar su búsqueda en verano de 1758. Fue su primer trabajo astronómico de importancia.
Messier consiguió recuperar el cometa el 21 de enero de 1759, pero no fue el primero en hacerlo. La órbita calculada por Deslile estaba bastante alejada de la real, y este, orgulloso, razonó que el cometa encontrado por Messier era “otra cosa”. Por ese motivo no pudo publicar sus observaciones hasta pasados tres meses, en los que ya era evidente el error de Deslile. Esta demora levantó sospechas entre los astrónomos del Observatorio Real, que nunca le reconocieron el descubrimiento independiente del cometa.
El descubrimiento de nuevos cometas fue la gran pasión de Messier. Fue el primer “cazador de cometas” de la historia, con un equipo modesto, pero con una gran pasión y meticulosidad en sus estudios. Introdujo el telescopio como instrumento de búsqueda de nuevos cometas; antes de él los cometas se descubrían a ojo desnudo. Observó un total de 44 cometas, descubriendo por si mismo 21 de ellos. Los seguía observando por largos periodos, anotando sus distintas posiciones, con lo que posteriormente se pudieron calcular sus órbitas.
Messier fue un observador ajeno a estudios teóricos. Su gran complemento fue su amigo Saron, que desarrolló los cálculos matemáticos que permitían a Messier recuperar un cometa tras una temporada sin observarlo.
El reconocimiento a su labor le llegó pronto desde fuera, siendo nombrado miembro de las academias de ciencias inglesa y alemana en 1764. Sin embargo, en Francia no fue tenido en tanta consideración. Quizás por el personal reconocimiento de su labor por el rey, fue admitido al fin en la Academia Francesa de Ciencias en 1770. En 1771 heredó el cargo de su maestro Delisle como Astrónomo de la Marina.
En 1771 también completó la primera versión de su Catálogo con 45 objetos nebulosos. Messier no le daba demasiada importancia a esta obra, considerándola un simple subproducto de sus verdaderas investigaciones. La segunda edición vio la luz en 1780, ampliada a 68 objetos. La tercera edición llegó un año después, ampliando la lista a 103 objetos, gracias al impulso de su nuevo amigo, Pierre Méchain (1744 – 1804). Esta fue la última edición del Catálogo, a pesar de que Méchain hizo muchos más descubrimientos con posterioridad.
En 1781 William Herschel descubrió Urano, y consultó a Messier sobre la posibilidad de que se tratase de un nuevo cometa. Las precisas observaciones de este y los cálculos obtenidos a partir de ellas por Saron lo confirmaron como un nuevo planeta.
En los años que siguieron a la Revolución Francesa su posición, como la de tantos otros, se vio comprometida. En 1793 todas las academias fueron disueltas. En 1794 su amigo Saron murió en la guillotina. En 1795 se fundó en París el Bureau des Longitudes, del que en un principio no formaba parte Messier, que entró al año siguiente sustituyendo a Cassini.
Fue condecorado con la Legión de Honor por Napoleón en 1808. Por esas fechas su vista ya había empeorado bastante, y ya no era capaz de leer o escribir. En 1812 sufrió una parálisis lateral. Murió con 87 años, el 11 de abril de 1817.
La labor de gran descubridor de cometas de Messier le valió el reconocimiento en vida de su colega Jerôme de Lalande en 1775, al crear este en su honor la constelación de Custos Messium, el Guardián de las Cosechas, en reconocimiento a su constante patrullar por la bóveda celeste. Fue rápidamente recogida en las nuevas cartas celestes de impresión francesa, donde aparecía con su nombre en francés: le Messier. También Bode la incluyó en los atlas prusianos, junto con otras dos constelaciones invención de Lalande, y las suyas de cosecha propia. Todas estas constelaciones cayeron en desuso apenas 80 años después.
La constelación del Guardián de las Cosechas ocupaba un espacio situado en lo que ahora son zonas del norte de Cefeo, Casiopea, y la Jirafa. Sus estrellas eran muy débiles, siendo la más brillante de ellas 40 Cas, y no contenía ningún objeto de su Catálogo.
Es precisamente por ese Catálogo por el que hoy en día recordamos a Charles Messier, a pesar de que él mismo y sus contemporáneos siempre lo consideraron como una obra secundaria de su labor de descubrimiento y seguimiento de cometas.
El trabajo del catálogo fue desarrollado en distintas etapas y ampliaciones. Su última edición llegaba hasta los 103 objetos. El resto de objetos del Catálogo, hasta el 109, fueron siendo añadidos manuscritos por Messier sobre su propia copia impresa. Sin embargo, nunca hubo una nueva edición; muy pronto se vio ampliamente superado por el catálogo de 2000 objetos de William Herschel, que contaba con telescopios de calidad muy superior a la de los de Messier.
Quizás sea por la poca calidad de los telescopios de Messier, junto con que realizase todas sus observaciones desde el observatorio de París, lo que hiciese que las entradas de su catálogo gocen hoy en día de tanta popularidad. Son objetos brillantes, extensos y fáciles de localizar, y están todos al alcance de cualquier observador del Hemisferio Norte.
El Catálogo Messier fue publicado con algunas erratas o errores de cálculo. No fue hasta mediados del Siglo XX que fueron recuperados los objetos perdidos del mismo, en concreto M47, M48 y M91. Aún hoy en día se mantiene la polémica sobre si M102 es una entrada duplicada de M101, o se refiere a la galaxia NGC 5866 en el Dragón, anotada con un error de 5º exactos en su ascensión recta.
M110 fue añadido también en el siglo XX, pues aunque Messier la había observado y dibujado junto con M31 y M32 el 10 de agosto de 1773, por algún extraño motivo no la había incluido en su catálogo.
Observar los 110 (o 109) objetos del Catálogo puede ser una reconfortante labor de varios años de observación, aunque con mucha voluntad y algo de suerte, se puede intentar ver todos en una sola noche muy especial, la Maratón Messier.
En los años 70 del pasado siglo, algunos aficionados norteamericanos repararon en que no había ningún objeto del Catálogo Messier entre los 320º y los 30º de longitud sobre la Eclíptica, un hueco de 70º que permitiría, en una noche sin Luna de marzo lo más próxima posible al equinoccio o pocos días después, ver los 110 objetos del Catálogo en una sola sesión. Cualquier otra noche del año los observadores del Hemisferio Norte pueden llegar a ver hasta 95 de ellos.
Esto es válido dependiendo de la latitud del observador; para llegar a ver los 110 objetos, es preciso estar entre los +10º y +35º de latitud, ya que en esa zona la duración del crepúsculo es menor, y los objetos más críticos de la lista alcanzan mayor altura.
Para el resto de los observadores del norte, es imposible llegar a completarlo. Hasta los +50º de latitud, se trata de una carrera contra el amanecer en la que M30 sale cuando el cielo se ha llenado ya de claridad, y en la que hay que observar a M69, M70, M54, M72, M73, M2 y M75 nada más comiencen a asomar sobre el horizonte oeste. Por encima de esa latitud, la mañana va ganando tiempo a estos objetos y no son visibles.
Los observadores del Hemisferio Sur no tienen posibilidad de seguir este evento. A fin de cuentas, Messier hizo todas sus observaciones desde la ciudad de París, y el cielo del sur era un completo desconocido para él.
Si se consiguen observar todos, excepto el esquivo M30, sirva de coartada que se observó M102, que no está en el Catálogo Messier oficial, con lo que el numero total de objetos observados es el mismo.
Anímate e inténtalo, no hay una oportunidad mejor hasta el 2014. Y si el reto te parece pequeño, puedes intentar hacer el M³, que consiste en hacer la Maratón Messier, pero sin lista previa de objetos ni cartas de localización.
Una de las mejores cosas que puede hacer un astrónomo aficionado es salir y disfrutar del cielo. Está bien esa “astronomía de salón” donde podemos estudiar y disfrutar de nuestras observaciones, pero tarde o temprano, el cielo en directo nos llama. Hay que salir y disfrutar.
Comienzo aquí la publicación de algunos resúmenes que redacto después de las salidas del Grupo de Iniciación a la Observación de la Agrupación Astronómica de Madrid, donde se puede casi palpar y saborear el ambiente con el que nos encontramos bajo las estrellas. Por supuesto, siempre hay foto de grupo para recordar bien el momento.
Espero que esta iniciativa sirva para que también tú, te animes y disfrutes al completo de esta ciencia.
Resumen 16 de marzo de 2008
Un breve resumen de observación con respecto a la primera salida del Grupo IO en esta temporada.
Lo primero que me llamó la atención fue la puntualidad, a las 19:00 horas ya había coches y personal con el telescopio montado, ¡que sorpresa! muy agradable, por supuesto.
La meteorología no estuvo muy a nuestro favor, las 3 primeras horas nos acompañó un viento un tanto desagradable que no permitía observar con comodidad, aunque ganas no nos faltaron. Aguantamos el tirón durante ese tiempo y finalmente el viento se calmó, dejando una noche más tranquila. El Seeing tampoco era una maravilla para objetos poco brillantes, salvo para la Luna claro (siempre muy agradecida de mirar).
La verdad es que nos encontramos con varios tipos de telescopios, con montura ecuatorial, Altacimutal, motorizados y no motorizados, grandes, pequeños y prismáticos. Con todos se estaba haciendo una astronomía excelente, con entusiasmo y adaptándose a cada instrumento.
Gran ilusión por encontrar y visualizar objetos que alguno de nuestros compañeros no habían visto aún por telescopio (La Luna, M42, M31, M13, alguna galaxia, estrellas dobles, saltar entre constelaciones para encontrar algo en concreto, practicar con los planisferios para dar de forma efectiva con las figuras de las constelaciones y tener controlada la situación en todo momento. Un poquito de repaso de teoría de formación de estrellas, charlas astro-informáticas e incluso divagaciones cosmológicas. La verdad, se respiraba un ambiente astronómico excelente.
A las 00:15 se empezó a notar cierto velo nuboso por el oeste que a las 00:45 cubrían ya hasta el cénit. Para ese entonces algunos ya habían recogido, otros estábamos en ello, así que terminamos cuadrando con el horario programado, comenzando el regreso a eso de la 1:00, con una temperatura de 2 grados.
El sitio la verdad es que es bastante cómodo para llegar, hay mucho sitio, no hay demasiadas luces (salvo el reflejo de Madrid al Sur) y estoy seguro que en noches más propicias (sin viento, mejor seeing…) es un sitio excelente para hacer observaciones. Así que espero (y supongo) que no será la primera ni última que los entusiastas astronómicos del grupo IO y todos los que deseen salir y acompañarnos, nos pasaremos por ahí para seguir observando y disfrutando.
Y como no podía ser de otra manera, os envío las fotos del grupo, los “valientes” que estuvimos al pie del cañón. Hubo gente que no estaba en la foto, así que calculo que seríamos unos 12 o 13 en total.
Grupo de Iniciación a la Observación AAM
Una noche muy agradable, espero que para la próxima tú también te animes .
¡Saludos!
Para celebrar el AIA-IYA2009 como se merece, la Agrupación Astronómica de Madrid organiza diversas actividades entre las que se encuentran varias reuniones de astrónomos aficionados para realizar observación, a la que invitamos a todos, sean de la AAM, de otras asociaciones, familiares, amigos y curiosos. Es lo que habitualmente conocemos como una “star party”. Y no hay mejor motivo para celebrar una, que la realización de una actividad astronómica como es el Maratón Messier, durante el cual, se intenta localizar y ver todos los objetos del catálogo Messier en una sola noche.
"Mirador de las Estrellas", Bonilla.
Este evento tendrá lugar en nuestra fantástica área de observación “El Mirador de las Estrellas” en Bonilla, que cumple con todos los requisitos:
Un cielo oscuro
Un horizonte limpio
y la compañía de muchos amigos. Este evento tendrá lugar el día 28 de marzo de 2009, sábado. Tenemos la ventaja que el fin de semana anterior también es bueno, aunque ligeramente menos bueno, para realizar el Maratón. Es una buena idea usar el día 21 para practicar, sobre todo los objetos complicados.
Muchos socios de la AAM lo intentamos en el año 2007. Me consta que nadie lo consiguió. Yo estuve a punto con 105 objetos. Podría haber logrado 108 ó 109 pero la observación por un C14 me despistó, y me hizo perder los 5 últimos. De todas formas no lo hubiera logrado ya que el último, M30 había que observarlo prácticamente de día. El 2008 no ha sido un año favorable, con lo que esperamos ansiosos que llegue el Maratón 2009.
Existen muchos libros, revistas, artículos en Internet que hablan sobre como realizar esta peculiar búsqueda de objetos, cuyo objetivo no es ver muchos objetos, sino encontrarlos, y demostrar así nuestra pericia como cazadores. No está permitido realizar el maratón con ayuda de sistemas computerizados o GOTOs, aunque es un buen día para ver todos los objetos de este catálogo para los que nunca lo hayan hecho, aunque sea con ayuda.
Registro y documentación
Registro. Los asistentes podrán registrarse en la Sede de la AAM los días antes de la observación o en la misma área de observación de 18:00 a 19:00.
Documentación. A los participantes registrados se les entregará una copia del programa de observación, dos hojas de registro (una para el interesado y otra para entregar) y esta hoja de normas.
Diploma. A todos los participantes que entreguen la hoja de registro (recogida a las 07:00 en el mismo área de observación), reflejando el número de objetos que hayan observado (no hace falta que sean todos), se les hará entrega de un diploma en el que se acredite su participación.
Foto de grupo. Se realizará una foto de todo el grupo de participantes a las 19:00. Se entregará una copia de la misma a cada participante junto con el diploma.
Normas del área de observación
Llegar al área de observación con tiempo suficiente para tener todo montado a tiempo de comenzar el maratón. Se recomienda instalar todo antes de las 19:00.
Para evitar el tránsito de vehículos que enciendan luces, se cerrará el acceso a los mismos a las 19:30. Se abrirá de nuevo de 02:30 a 03:00 para aquellos que deseen abandonar la zona de observación. Se abrirá de nuevo cuando finalice el evento, sobre las 07:00.
Se prohíbe encender luces durante toda la noche, a excepción de luces rojas de baja intensidad. Apagar las luces interiores de los vehículos o taparlas si no se pueden desconectar.
Cuidado al encender el mechero, la luz de la llama puede perjudicar la adaptación a la visión nocturna de algún compañero.
Se prohíbe el uso de punteros láser, a cualquier hora de la noche.
Dejar el coche preparado para salir, evitando así en lo posible utilizar la marcha atrás.
Si se abandona el área de observación a la hora prevista, no encender las luces del coche hasta haberse alejado de forma prudencial del área de observación.
Al irse recoger todos los desperdicios (colillas, papeles,…).
Sed comprensivos los unos con los otros. Esta actividad solamente se realiza un día al año y no todos los años son propicios. Por favor, guarden el máximo respeto a los participantes.
Se ruega el estricto cumplimiento de estas normas. La organización reprenderá a toda aquella persona o grupo que no las cumpla y tomará las acciones que estime oportunas para su cumplimiento es caso de incumplimiento reiterado.
Datos de interés
Mirador de las Estrellas, Bonilla
Longitud = 02° 32′ 06″ W Latitud = +40° 11′ 43″ N
¿Te imaginas que con una radio como la de la foto se puede hacer ciencia?.
No imagines mucho, se puede hacer ciencia. Si si. Y te preguntarás “¿Pero los astrónomos no usáis los telescopios?”. Evidentemente sí. Pero el universo tiene algo más que luz y materia. Pero antes un pequeño resumen de la entrada, que es un poco larga.
El espectro electromagnético. La luz solo es una pequeña parte de todas las ondas de tipo electromagnético. ¿Cómo funciona esto de la radiación?
La radioastronomía. Veremos como surgió y a que se dedica esta rama de la astrofísica. Su historia y sus logros.
Radioastronomía a nivel amateur. Porque a todos en casa nos gusta cacharrear y quien sabe, lo mismo alguno se anima. Hablaremos de las diferentes opciones para hacer radioastronomía amateur, explicaremos cada caso e incluso hay audios de ejemplo.
…¡y año de lluvias de meteoros, año de espectáculo!
Si alguien repasa el calendario lunar de 2009 se lamentará de que el máximo de las Perseidas coincida con un cuarto menguante, situado además próximo al radiante. Sin embargo en 2009 el espectáculo meteórico no será pobre para nada.
El Año Internacional de la Astronomía ha dependido de los caprichos de las efemérides y ha tocado en 2009. Este año no será especialmente rico en fenómenos astronómicos que puedan encandilar al gran público, pero algunos de los que sí lo hagan serán lluvias de meteoros.
Perséidas 2008 por el Grupo de Meteoros de la Universidad Complutense de Madrid. Este año no serán las Perseidas la lluvia estrella sino Leónidas y Geminidas.
Ya en el mes de enero hemos tenido una lluvia espectacular: las Cuadrántidas. Esta lluvia tuvo su máximo el 3 de enero con una actividad doble a la habitual:unos 130 meteoros/hora (THZ~150) desde los lugares oscuros de Norteamérica donde su visión fue más favorable. El doble de estrellas fugaces que en las “famosas y veraniegas Perseidas”.
De enero a abril la actividad meteórica será baja, con largas noches salpicadas por meteoros esporádicos y algunos bólidos procedentes del radiante del Antihelio. Ya en abril las Líridas se disfrutarán sin luna, aunque sus tasas serán bajas, en torno a 15 a la hora.
Las Eta-Acuáridas, a primeros de mayo, serán el plato fuerte para los observadores del Hemisferio Sur. En este caso la luna gibosa no favorecerá su observación, pero las resonancias de estos meteoroides procedentes del cometa Halley con el gigante Júpiter crean incertidumbre en las predicciones. Se esperan que la actividad pueda estar por encima de THZ 40 llegando hasta valores próximos a 80 (como las Perseidas).
Llegado el verano, las noches de julio y agosto tendrán meteoros procedentes de las regiones próximas a la eclíptica de Acuario y Capricornio.
Lluvías Julio-Agosto. Cortesía IMO
Pese a la Luna, en estas noches cortas, la mayoría de los observadores no dejarán de lado a las Perseidas. Su máximo será el 13 de agosto a las 21h TU, aunque se espera que pueda registrar actividad por encima de lo normal durante la madrugada TU del 13 al 14, como en 2008.
Pero sin duda las Oriónidas, Leónidas y Gemínidas serán en otoño la traca final del Año Internacional de la Astronomía.
Las Oriónidas, en octubre, ofrecen una actividad media, pero especialmente durante los últimos 3 años investigadores y observadores se han admirado por sus aumentos predichos y los inesperados. Son hermanas de las Eta Acuáridas, pues también provienen del Halley. Su observación por tanto puede deparar muchas sorpresas, o sino al menos tasas moderadas, con THZ 30.
En noviembre las Leónidas podrían dar la enésima muestra de actividad alta, algo sorprendente tras más de 10 años del paso por el perihelio de su engendrador, el cometa Tempel-Tuttle. Las observaciones de 2008 de las Leónidas, con THZ 100 refuerzan las predicciones para 2009. Los observadores más favorecidos serán aquellos del medio y lejano oriente, donde distintas previsiones sitúan la THZ entre 100 y 500. El resto de observadores deberemos estar atentos durante esa noche y las próximas por si se repiten estallidos inesperados, como en 1996.
Si uno no tiene la posibilidad de observar el apogeo de las Leónidas, puede estar seguro de que las Gemínidas no le defraudarán. En diciembre tiene lugar la mayor lluvia anual, con THZ 120, meteoros de velocidad moderada, brillantes y que en 2009 tendrá muy buenas condiciones lunares. El máximo favorecerá a Europa y la costa este norteamericana. Es sin duda una de las mejores ocasiones para observar meteoros con este máximo tan propicio de las bellas Gemínidas.
Los anillos de Saturno se observaron por primera vez en julio de 1610, hace algo menos de 400 años. El mérito fue para el italiano Galileo Galilei. Y tiene mérito en parte porque las imágenes que daba el recién inventado telescopio eran de baja calidad; y en parte también porque hacía tan sólo unos meses que Galileo había descubierto los cuatro satélites mayores de Júpiter, es decir, los tenía muy recientes.
"La mutulización de Urano por Saturno". FOTO: Pintura de Giorgio Vasari y Gherardi Christofano del siglo XVI expuesta en el Palazzo Vecchio, Florencia (Italia).
Galileo pensó inicialmente que las estructuras borrosas que veía eran dos satélites muy próximos a Saturno. Incluso se llegó a decir que Galileo había visto ‘dos orejas’ a Saturno. Pero cambió de opinión. Con el tesón que le era característico, Galileo observó durante un tiempo aquellas ‘orejas’ que asomaban a cada lado del planeta. En unas semanas se dio cuenta de que éstos no cambiaban de posición respecto a Saturno de una noche a la siguiente y, además, fueron desapareciendo hasta el año 1612. Entonces sucedió algo que se repetirá en 2009: los anillos quedarán orientados de tal manera que desde nuestra posición, desde la Tierra, quedan planos y, como en 1612, dejarán de verse.
A medida que Saturno gira alrededor del Sol, periódicamente sus anillos se sitúan inclinados hacia la Tierra (esto ocurre de hecho cada 14 ó 15 años) y, por lo tanto, puede parecer que han desaparecido. Debido a que los anillos son muy finos cuando se observan con pequeños telescopios -como los que usaba Galileo y sus contemporáneos- Saturno podía pensarse que pierde sus anillos.
Según se ha ido observando, esta no coincidencia de los planos entre nuestro punto de vista y la inclinación de los anillos permite a los astrónomos ver por completo el disco planetario. Es, además, una buena oportunidad para estudiar el perfil de los anillos, buscar nuevos satélites del planeta y observar los anillos menos densos que, al ponerse de canto son más visibles. También es un buen momento para contemplar el misterioso polo norte azulado del planeta. Y es que, hace pocos años, en 2005, la sonda espacial Cassini sobrevoló el hemisferio norte y descubrió que los cielos allí son de color azul celeste y sus nubes amarillentas, pero por alguna razón en latitudes más septentrionales en el norte las nubes se aclaran, dejando un cielo de color azulado similar al nuestro.
Galileo Galilei no tuvo en cuenta esta circunstancia y dejó por unos meses de observar el planeta. Tampoco contaba con el instrumental adecuado.
Una imagen de Saturno tomada por el autor del artículo en marzo de 2007.
Mientras, los astrónomos de la época hacían toda serie de conjeturas acerca del origen de estas ‘orejas’. Alguna de estas explicaciones incluían la posibilidad de que Saturno tuviera como dos asas o que fueran satélites muy concentrados sólo en sendas zonas ‘traseras’ del planeta, por lo que ni siquiera proyectaban sombra alguna.
Siglos más tarde, en 1655, el astrónomo Christiaan Huygens afirmó que tales apéndices no eran sino anillos de materia dispuestos en el plano ecuatorial, es decir, orbitando el planeta. Huygens explicaba que según cuáles fueran las posiciones de Saturno y de la Tierra en sus órbitas alrededor del Sol, la inclinación del disco respecto a la Tierra variaba.
Dibujos de Saturno realizados por Galileo Galilei en 1610 (arriba) y 1616 (centro) y dibujo realizado por Huygens en 1655 (abajo). Crédito: Rutherford Appleton Laboratory .
Más tarde, un par de siglos después de aquella aclaración de Huygens, Giovanni Cassini planteó la posibilidad de que estos anillos no fueran como ‘placas’ de materia orbitando. Cassini observó zonas de distinto color y, por tanto, de distinta densidad y composición de materiales en el supuesto gran anillo de Saturno. De este modo, en 1675, Giovanni Cassini dividió el anillo de Saturno en dos, estableciéndose el nombre de división de Cassini a esta zona oscura que se observa en los anillos en su honor.
Poco antes de dar comienzo el siglo XIX, el matemático Pierre-Simon Laplace añadió al estudio de Saturno la hipótesis de que los anillos estaban formados por muchos anillos delgados separados entre sí por la fuerza centrífuga generada por la rotación del planeta.
En 1857, James Clerk Maxwell demostró de forma matemática que los anillos delgados estaban formados en realidad por numerosas masas pequeñas que mantenían órbitas independientes.
En 1895 los investigadores James Keeler y William Campbell dedujeron la velocidad de las partículas en los anillos a partir de su desplazamiento Doppler, es decir, midiendo los cambios en la longitud de onda de las líneas espectrales de la luz del Sol que las partículas de los anillos reflejan hacia nosotros. Se comprobó experimentalmente que los anillos orbitan a una velocidad distinta a la de la atmósfera planetaria. Y, también, se comprobó que los anillos interiores giran a una mayor velocidad que los anillos exteriores.
Así pues, este año 2009 y, sobre todo a partir de estas fechas en las que Saturno comienza a verse bien a horas tempranas de la noche, en la Constelación de Leo, es un buen momento para recordar aquella experiencia que intrigó a Galileo y, de paso, observar con todo su esplendor el disco planetario de Saturno. Saturno perderá sus anillos el próximo día 4 de septiembre cuando se encuentren perpendiculares a nuestro punto de vista.
Saturno y la posición de sus anillos en 2007 y 2008. FOTO: www.saturndaily.com
En wikipedia, enciclopedia libre, se puede leer lo siguiente acerca de la observación de Saturno: El planeta se observa a simple vista en el cielo nocturno como un punto luminoso (que no parpadea) brillante y amarillento cuyo brillo varía normalmente entre la magnitud +1 y la 0, toma aproximadamente 29 años y medio en realizar una traslación completa en su órbita con respecto a las estrellas de fondo pertenecientes al zodiaco. Con apoyo óptico, como con grandes binoculares o un telescopio, se necesita una magnificación de al menos 20x para que la mayoría de las personas puedan distinguir claramente los anillos de Saturno.
Manuel Rodríguez de Viguri. Astroingeo-Ciudad de las Estrellas
Viguri(@)ya.com; info(@)ciudaddelasestrellas.org
Para muchos aficionados a la Astronomía la Luna es una molestia. La luz de nuestro satélite afecta a las observaciones de cielo profundo, llegando a hacerlas imposibles si la fase lunar es avanzada. En mi opinión, si no puedes con tu enemigo, ¡únete a él!.
No hay ningún otro cuerpo astronómico que se pueda observar con tanto detalle como la Luna. A pesar de llevar más de veinte años dedicado a la observación lunar, todavía siguen dejándome sin aliento los parajes desolados que aparecen al telescopio. Basta observar un amanecer junto a los montes Appeninus o el desplazamiento de las sombras de los picos sobre el cráter Plato para darse cuenta del magnífico espectáculo que noche tras noche nos ofrece la Luna.
Entre mis objetos favoritos se encuentra la formación que da título a la entrada de hoy. Ocho días después de la Luna nueva es posible observar con el telescopio una de las formaciones más espectaculares que nos ofrece nuestro satélite. Tiene el aspecto de una línea oscura, los americanos la llaman Straight Wall (Muro Recto) por su aspecto rectilíneo (hay que decir que en el siglo XIX era conocida incluso como la Vía del Tren, este nombre se lo debemos a un alarde de imaginación del astrónomo aficionado Thomas G. Elger, quien trabajaba como ingeniero de ferrocarriles) y la denominación de Muro obedece a que, dependiendo de la iluminación solar, aparece claramente su verdadera naturaleza: una gran pared de acantilado que se levanta sobre la superficie del Mare Nubium (Mar de las Nubes). Al menos estuvo claro hasta que a alguien se le ocurrió pensar que si este acantilado fuese un corte vertical en el terreno cuando los rayos solares incidieran perpendicularmente desaparecería por completo. La realidad es que se trata de un terreno en pendiente, la altura ronda los 250-300 m y la anchura es de unos 2,5 Km, lo cual ofrece una imagen bastante distinta del acantilado a 90º que imaginaron los primeros observadores.
Una imagen artística de Rupes Recta, la idealización resulta muy exagerada
Las teorías más acreditadas actualmente apuntan a que la pendiente es de unos 7º, aunque hay quien afirma que la pendiente es sensiblemente mayor, de alrededor de 40º. La longitud de esta formación es de 110 Km.
Desde la primera vez que vi esta formación en el telescopio, la imagen que tengo de ella es la de una espada. Y nunca deja de impresionarme. Es curioso que el descubridor de Rupes Recta, el astrónomo holandés Christiaan Huyghens también la asimiló a una espada, pero no resulta extraño: el parecido es evidente. La empuñadura de la espada esta formada por una cadena montañosa que los americanos llaman Stag’s Horn Mountains (Montañas del Cuerno del Ciervo), no se trata de ninguna denominación oficial, pero el término está bastante extendido. Un siglo después de su descubrimiento, Schroeter redescubrió esta formación y a pesar de ser un dibujante torpe, representó muchas formaciones lunares de forma estilizada y sin errores.
La carta 54 del Atlas Lunar de Antonín Rükl representa las inmediaciones de Rupes Recta, este Atlas Lunar es la obra de referencia obligada para los aficionados a la Luna.
Carta de localización del Atlas Lunar de Antonín Rükl
La siguiente imagen está hecha con un telescopio de 180 mm, a la izquierda de Rupes Recta es visible una grieta mucho más pequeña conocida como Rima Birt. Para verla visualmente es necesario contar con un buen seeing, aunque no es difícil observarla mediante el método webcam. La rima Birt corre de forma paralela aproximadamente al muro recto y acaba en un foso. Esta formación es un reto tanto para aficionados (por su dificultad para observarla) como para los científicos, ya que no hay una teoría que explique razonablemente por qué se encuentra ahí. El cráter con forma de cuenco que hay junto a la grieta se denomina Birt, en honor al astrónomo y selenógrafo inglés William R. Birt, tiene un diámetro de 17 Km, frente a los 50 Km de longitud que presenta Rima Birt.
Tras la fase de Luna Llena, Rupes Recta se puede observar como una línea de color blanco
En la vida de toda persona hay situaciones profundamente conmovedoras: el primer beso, el matrimonio, el nacimiento de un hijo… Para unos pocos la primera vez que vieron el cielo nocturno y miraron por un telescopio también les marcó sus vidas. Y es que la observación del cielo puede ser una experiencia espiritual.
Probablemente, si lees estas líneas, es que has llegado a esta página porque de algún modo te interesa la astronomía. Probablemente te has maravillado alguna vez con las imágenes del Telescopio Espacial Hubble, o de alguna otra sonda. Pero todos los que hemos sido astrónomos aficionados hemos sentido la necesidad de compartir la experiencia de observar el Universo con nuestros congéneres, sean familiares, amigos o extraños. Esa experiencia es inigualable, a pesar de que el Cosmos, visto por telescopio, dista mucho de ser como en las fotografías.
Quizás nunca hayas mirado por un telescopio. Muchas asociaciones astronómicas suelen organizar jornadas de observaciones públicas para que los curiosos observen a través de ellos. Como tantos otros astrónomos aficionados, he estado ayudando a la primera vez de miles de personas y he visto cómo reaccionan. Lo cierto es que a través de los modestos telescopios de los aficionados, las nebulosas no se muestran en colores brillantes, las estrellas son puntitos, los planetas son discos en los que apenas se distinguen rasgos superficiales, las galaxias apenas son perceptibles como borrones… Por desgracia, la evolución no ha dotado a nuestros ojos con receptores especializados en la observación nocturna. Algunas personas se llevan una pequeña decepción.
Como en el cine, hay películas que son del gusto del público general. En el baúl de los astrónomos aficionados hay lista selecta de objetos celestes que levantan pasión. Observar por vez primera los cráteres de la Luna creciente puede dejarnos medio cegatos, por el brillo de la luna a través del telescopio, pero la sensación de verla en tres dimensiones, casi como si fuéramos astronautas del Apolo 11, es indescriptible. Saturno y los anillos que lo circundan es el otro objeto que nunca defrauda a los tele(scopio)espectadores. También resultan fascinantes algunos cúmulos de estrellas, como Omega Centauri, una gran esfera formada por miles de estrellas. Estremece también la observación a simple vista de la bóveda celeste abarrotada de estrellas, con la Vía Láctea cruzando de horizonte a horizonte.
La experiencia de observar en primera persona es inigualable. Las mejores fotografías astronómicas son incapaces de transmitir tales sensaciones. Porque las imágenes transmiten belleza, pero la observación nos hace sentir parte del Universo. Conecta al observador con el Cosmos y estimula un sentimiento de asombro, humildad y vastedad quizás solo comparable al religioso. Son esos pequeños momentos en los que la Humanidad parece frágil y sus planes, vanales. Y nos preguntamos por qué estamos aquí, qué fuerzas guían el Universo.
Quizás, la primera vez que observes por telescopio, te decepcione. Quizás solo te entretenga. O quizás te cambie la vida y la dediques a escudriñar el cielo en busca de respuestas. Sea como sea, es posible que en tu región, durante este Año Internacional de la Astronomía, se organicen observaciones públicas. No pierdas la oportunidad.