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VO: Investigación y didáctica de la astronomía en la era de la WWW (II)

German Peris Luque

Vimos anteriormente cual era la misión del observatorio virtual y someramente cuales eran los estándares establecidos para poder poner a disposición de la comunidad astronómica internacional los cada vez más numerosos archivos astronómicos existentes en el mundo; desde viejas placas de vidrio tomadas hace decenas de años hasta las más recientes observaciones multirango con telescopios como el GTC; el más grande del mundo situado en la isla de la Palma.

Una vez establecidos unos estándares para dar formato a los archivos astronómicos que deben de recoger todos los organismos que quieran ofrecer sus datos a VO, se desarrollan unas aplicaciones que entienden de esos estándares y que nos permiten acceder a diferentes archivos establecidos en diferentes partes del mundo, interpretarlos e interconectarlos, de forma que se nos devuelva una información útil susceptible de ser interpretada y hacer ciencia….o docencia.

 

Aunque las aplicaciones son ya muy variadas, vamos a ver algunas de las más usadas y nos centraremos en una de ellas, muy popular en los últimos años, utilizada no sólo por astrónomos profesionales y aficionados de todo el mundo, si no también por profesores de astronomía como recurso didáctico.

La primera que deseo mencionar es TOPCAT ( Tool  for  operations  on  catalogues and  tables);  es  una   herramienta desarrollada por Astrogrid (la iniciativa VO del Reino Unido), para manejo de datos en forma tabular en muy diversos formatos (incluyendo lógicamente FITS y VOTable). Imagen de la izquierda.

  

 

 

 

La segunda es VOSPEC; Herramienta desarrollada por el grupo  VO de la Agencia Espacial Europea (ESA), se encuentra orientada a la visualización y análisis de espectros y distribuciones espectrales de energía. Imagen de la izquierda.

 

 

 

La tercera es ALADIN, y a la que antes me hacia referencia. Sin duda un referente entre las aplicaciones del VO; Aladin es un atlas interactivo del cielo desarrollado por el grupo VO del Centro de   Datos   de   Estrasburgo   (CDS)   que   permite   visualizar   y  analizar   imágenes astronómicas así como superponer  catálogos y tablas.

 

 

 

Existen muchas más;

Representación de datos: VOPLOT (VOIndia), TOPCAT , STILTS (AstroGrid)

Imágenes & Catálogos:   ALADIN (AVO)

Espectros: VOSpec (ESA), SPLAT (Starlink), SPECview (STScI)

Discovery: VOSED (SVO), Datascope (NVO)

Cross-matching: OpenSkyQuery, Wesix (NVO),

Teoría: VisiVO (INAF)

Interoperabilidad entre aplicaciones: PLASTIC (EuroVO)

Entornos VO: AstroGrid

Web Services: CDS, NVO…

Librerías VO: PHP, PYTHON (NVO)

EDUCACIONAL: http://www.virtualobservatory.org/students/

Veamos un ejemplo de utilización de la herramienta Aladin.

 En primer lugar podemos descargarnos la aplicación o ejecutarla on-line. Es necesario tener instalado Java en el equipo y la opción que aconsejo es la descarga; un único archivo de muy pocos megas. Es uno de los portales del VO que pronto nos va a sorprender.

La última versión (versión 7) ya está disponible en castellano y ofrece mejoras en el tratamiento de los surveys entre otros.

Naturalmente necesitamos una conexión a Internet, pues nosotros le vamos a hacer peticiones a la aplicación de búsqueda de catálogos o imágenes, que la aplicación se encargará de buscar en los diferentes centros asociados al VO en todo el mundo que devuelven información en el formato entendible por la aplicación.

Pinchemos en “cargar” y seleccionemos “servidor de imágenes”. Allí le pondremos el nombre del objeto del que queremos que se nos devuelva información y el “cono” o “apertura” de búsqueda, es decir, la resolución o detalle abarcado. Seleccionemos M16 y dejemos el cono de búsqueda con el valor por defecto.

Si pinchamos “enviar” se nos devolverá en pocos segundos un índice de todas las imágenes disponibles. Seleccionemos por ejemplo “serc sr-mama de 11.5’x11.5’” y pinchamos en “enviar”.

 Ver imagen Aladin1

 La imagen nos la cargara en un plano o capa que podremos visualizar o no a nuestra voluntad. Se nos muestra el progreso de la descarga mientras dura la misma.

A continuación queremos superponer un catalogo desde por ejemplo Simbad, así que le pedimos que nos devuelva, de los diferentes “surveys” del cielo, la información de estrellas desde Simbad (manteniendo M16 y un cono de búsqueda de 14’ para que no nos cargue estrellas mucho más allá de la nebulosa).

 

El catalogo de estrellas se nos cargará en un nuevo plano, en el cual (pinchando con el botón derecho del ratón sobre el mismo), podremos establecer propiedades básicas, tanto de representación como por ejemplo de filtrado (aplicar un filtrado o cualquier operación al catálogo o a la imagen, nos creará un nuevo plano en Simbad).

 Después podemos seleccionar los catálogos del óptico de “All Vizier”. Quedémonos sólo con los V15 y VII/118. Aquí también podríamos especificar un catalogo por nombre, por ejemplo el famoso GSC2.2.

 Estando seleccionada la capa de la imagen cargada, podemos pinchar en el botón de “pixel” y realizar ajustes básicos en la presentación de la imagen. Fijémonos que la imagen esta calibrada astrométricamente, pues el catalogo de estrellas se superpone a la perfección con la imagen, lo cual es totalmente lógico y lo contrario no tendría sentido.

 También podemos crear una nueva capa de cruce entre los catálogos cargados pinchando en el botón de “cruce”.

Fijémonos que si pinchamos sobre la representación de una estrella (por defecto círculos azules, aunque como dijimos esto se puede cambiar a nuestra voluntad), bajo se nos devuelve una información completa sobre el objeto y un link a la base de datos que nos proporciona esa (y más) información del objeto, en una nueva ventana de nuestro navegador. Ya podemos empezar a entrever la potencia de Aladin, en el manejo de información perfectamente formateada.

Podemos, por ejemplo, buscar más detalles en imágenes de mucha más resolución que por ejemplo hubiera captado el telescopio espacial Hubble de esa zona (glóbulos de Bok en la nebulosa, proto-estrellas, etc).

 Para ello nos vamos a la opción “Missions” y ponemos en el campo “Mission” LogHST, ahora se nos devolverá la información disponible en una nueva capa, de aquellas zonas de las que existe imagen.

Podemos pinchar sobre alguna de las imágenes para verla con detalle.

 Naturalmente podemos operar la imagen que queramos del HST como cualquier otra imagen, estableciendo contornos, realizando mediciones de distancia con las herramientas de Aladin, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora estamos ya familiarizados con el funcionamiento básico de Aladin, podemos ir “jugando” un poco y comprobando con asombro la cantidad de información astronómica que está a nuestra disposición.

Próximamente veremos un ejemplo muy sencillo y didáctico, pero ahora hablemos de ciencia. Gracias a los recursos del VO no sólo es posible utilizar el VO como apoyo a investigaciones científicas, si no que es posible hacer ciencia directa, como si estuviéramos recogiendo datos directamente de un observatorio, pero en esta caso con CERO horas de observación; las observaciones están realizadas, sólo tenemos que establecer que criterios necesitamos para nuestra investigación y bucear en el VO.

 ¿Qué ciencia podemos decir que se ha hecho directamente con el VO?. Bueno, sin irnos más allá de nuestras fronteras por ejemplo la búsqueda de enanas marrones aplicando criterios de color. (Enrique Solano, LAEFF/SVO y Eduardo Martín, IAC/SVO).Con cero horas de observación en telescopios (y esto es lo que me sorprende más que los propios descubrimientos) se han encontrado 10 a la 8 candidatos a enanas marrones.

 Próximamente seguimos con más del VO, si el cielo no cae sobre nuestras cabezas.

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VO: Investigación y didáctica de la astronomía en la era de la WWW (I)

VO: Investigación y didáctica de la astronomía en la era de la WWW (I)

 

German Peris Luque

 Introducción

 Cada época de la historia ha venido marcada por unos determinados avances en nuestra comprensión del universo. Si han existido épocas en las que los cambios han sido muy lentos y sutiles, en otras por el contrario han sido espectaculares, y en algunas, como en la que estamos viviendo entrado el siglo XXI, podríamos tachar de vertiginosos.

El avance en el conocimiento del universo ha ido parejo tradicionalmente de la cantidad de datos que disponíamos de él. A mayor número de datos, tanto más podíamos aventurarnos en refutar teorías que explicaran el universo.

Sin embargo, actualmente parece que vivimos en una época en la que esa relación aparentemente simple, no se cumple. Por primera vez en la historia de la humanidad, la cantidad de datos disponibles del universo, gracias a los telescopios en tierra y a los telescopios en el espacio, cubriendo lo que se ha venido a llamar la astronomía multi rango, es tan basta, que el crecimiento de datos no va en paralelo con el avance en el conocimiento del universo.

El proyecto del Observatorio Virtual (al que me refiero en adelante por sus siglas en ingles, VO) intenta precisamente suplir el problema actual del “exceso” de datos científicos (resultados de los diferentes surveys en el pasado, presente o futuro), su interoperatividad  y la búsqueda de resultados científicos a partir de ellos, mediante  lo que se conoce como minería de datos.

 Atlas y catálogos astronómicos (un poco de historia).

Podemos situar en el siglo II antes de Cristo el primer catalogo de estrellas recopilado por Hiparco. Recogía la posición y magnitud aparente (era un concepto que se definía por primera vez) de unas 1.000 estrellas. Su popularización se vio retrasada 4 siglos,y dado a conocer de la mano de Tolomeo. El error en este catalogo de estrellas, recopilado sin medios ópticos, venía a tener una media de unos 20 minutos de arco.

  Hubo que esperar al siglo XVI a que Tycho recopilará un catalogo (aún sin medios ópticos) que rozaba la perfección de lo que se podía hacer a simple vista; 1 minuto de arco de error. Gracias a esta precisión, Kepler pudo descubrir y formular las leyes del movimiento planetario en lo que podríamos considerar la primera minería de datos (explotación) de un archivo astronómico.

Con la aparición del telescopio, y en concreto con los círculos meridianos, aumentó el número de estrellas que era posible catalogar y sobre todo la precisión de la que disponíamos que dependía principalmente del instrumento óptico empleado. Podríamos citar el catalogo de Flamsteed (3.310 estrellas) o, ya en el siglo XIX el último gran catalogo de la era pre-fotográfica; el Bonner Durchmusterung (BD para los amigos), de las manos (ojos más bien) del astrónomo prusiano  Argelander, que recogía nada menos que unas 320.000 estrellas de hasta la magnitud 9,5 con una precisión inferior a los 10 segundos de arco.

 Con la aparición de la fotografía y su rápida aplicación a la astronomía, el panorama en atlas y catálogos del cielo cambió radicalmente. El registro que permite la fotografía aumenta drásticamente el número de objetos detectables, pero sobre todo permite la objetividad en las mediciones y poder compartirlas entre astrónomos del mismo centro con mayor facilidad y menor pérdida de datos (errores).

 

Aunque algunos proyectos iniciales (Cartes du Ciel, 1887) pretendían implicar diferentes observatorios a nivel mundial en un cartografiado completo del cielo, lo cierto es que el primer trabajo destacable vino de la mano el Monte Palomar (EEUU) con su Palomar Observatory Sky Survey (POSS); 935 placas realizadas entre 1950 y 1957 con la famosa cámara Schmidt de 48 pulgadas, y que cubrían un campo de 6º de latitudes celestes entre -33º y +90º.

 

Algunos atlas fotográficos (como la propia revisión del POSS, con el POSSII, cuarenta años después) se hicieron famosos entre los observatorios profesionales, así como las compilaciones de catálogos como el de Yale (BS/HR) o el de H. Draper (HD), teniendo este ultimo 272.000 objetos.

 Se calcula que los diferentes observatorios distribuidos por todo el mundo generaron para sus diferentes campos de estudio un total de unos 3 millones de placas, muchas de las cuales terminarían en sótanos polvorientos una vez utilizadas y más aún  con la interrupción de los detectores de estado sólido CCD.

Placas sin embargo que contienen información aún útil para ciertos campos, y que deberían ser “rescatadas” y digitalizadas.

 De entre los catálogos modernos con más renombre seguro que nos suena el GSC (15 millones de estrellas), concebido en la era de la informática y la eclosión de la astronomía espacial para el apuntado del famoso telescopio espacial Hubble (HST).

 La proliferación de misiones espaciales para escrutar el cielo en diferentes bandas espectrales, diferentes surveys en tierra para cubrir todo el cielo en las bandas de visible e infrarrojo adecuadas para fotometría, astrometría y espectroscopía, en la era de la información e Internet, ha permitido generar catálogos e imágenes (a los que nos referiremos como archivos astronómicos en general) de millones y millones de objetos en diferentes rangos espectrales.

 

 

  Los actuales detectores CCD, de alta eficiencia, devuelven cada vez imágenes con más resolución y objetos más débiles con menor esfuerzo en el proceso de detección, que genera problemas, primero para la descarga o movimiento de esa información (incluyendo el almacenamiento) y después para su correspondiente análisis o reducción de datos. Para esta finalidad, y de forma clásica, cada misión espacial, o cada observatorio en tierra, ha generado su propio software, encontrándonos un panorama de grandes volúmenes de información inconexa y con unas formas muy diferentes de trabajar los datos.

El primer “archivo” astronómico a disposición de la comunidad astronomita internacional fue el archivo INES, que devolvía información de los 235.000 espectros en el UV captados por el telescopio espacial IUE (Esa, 1978).

VIZIER, fue el primer “servicio” puesto en marcha por el Centro de Datos de Strasburgo (CDS) que proporciona acceso a unos 8000 catálogos diferentes, y que puso en evidencia la necesidad de homogeneizar los diferentes archivos astronómicos distribuidos por todo el mundo; así Vizier nos devolvía 144 nombres diferentes para referirse a la magnitud V del sistema fotométrico Johnson.

 Introducción al VO

El Observatorio Virtual (VO) es una iniciativa internacional, iniciada en el año 2.000, cuyo objetivo es solucionar los problemas de falta de homogeneidad en los diferentes archivos astronómicos existentes y el problema de la ineficiente gestión de grandísimos volúmenes de datos para su explotación científica. Es un proyecto en desarrollo y mejora que ha implicado a organismos de prestigio internacional.

El VO definirá una semántica, un protocolo de acceso, un formato y un modelo de datos común, para poner a disposición de toda la comunidad científica todos los datos disponibles de los diferentes archivos astronómicos distribuidos por todo el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En junio de 2002 se fundó la alianza del observatorio virtual internacional (IVOA) que contiene actualmente la iniciativa común de unos 20 países que busca consolidar una plataforma común de acceso a datos astronómicos, entre ellas ese encuentra la desarrollada por SVO, de nuestro país, gestionado por el Centro de Datos de Astrobiología (CAB, CSIC).

Las posibilidades que ofrece el VO son impactantes cuanto menos, y sólo cuando manipulamos algunas de las diferentes herramientas desarrolladas por el VO (Topcat, Aladin, VOspec, VOsed,VOplot,…) comprendemos esta caracterización. Por ejemplo, es posible hacer ciencia con 0 horas de uso de telescopios, sencillamente empleando la minería de datos para los peta bytes de información repartida alrededor de todo el mundo y accesible de una forma sencilla, rápida y efectiva.

El VO es un proyecto desarrollado por científicos para científicos, y permite por primera vez en la historia un acceso a una información científica dispersa, de una forma casi increíblemente interconexa, enlazando  a múltiples archivos astronómicos de los mismos objetos, tomados desde diferentes proyectos y en muy diferentes épocas.

Como primera aproximación, nos valdrá decir que el VO es a la astronomía moderna como el buscador de Internet Google es a la búsqueda de información de Internet, pero con el plus añadido que la información devuelta se nos muestra de forma sencilla según nuestros criterios y nos permite bucear hasta hacer ciencia.

Destacar la importancia del VO, así el GTC, actualmente el telescopio más potente del mundo, ubicado en el Roque de los Muchachos (La Palma), ya devuelve los datos en el formato establecido por el VO.

Veremos en la siguiente entrada algunas aplicaciones del VO y la potencialidad didáctica que también ofrece para estudiantes de astronomía o astrofísica.

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Un observatorio astronómico para Galicia

Germán Peris Luque.

Observatorio Astronómico de Forcarei (OAF)

 Imagen superior; el observatorio del OAF durante una noche de invierno
 
 Hace cinco  años y por iniciativa de la Asociación Astronómica de Rias Baixas, nacía un proyecto de construcción de un observatorio astronómico semiprofesional en tierras gallegas. Por aquel entonces el observatorio de mayor abertura en Galicia era el de la Universidad de Santiago, con 60 cm de diámetro, pero por desgracia ubicado en el entorno urbano de la preciosa ciudad de Santiago. Sin duda una ubicación buena para la divulgación y para la formación de futuros astrofísicos, pero con limitaciones para la investigación en muchos campos de la astronomía observacional por la proliferación de las luces urbanas.

Después de estudios detallados sobre una ubicación adecuada en los que se debía barajar variables muy diferentes, como prospecciones de la calidad de cielo, lejanía de parques eólicos, accesos, etc…se decidió su ubicación en la localidad de Forcarei (Pontevedra), gracias no sólo a la buena calidad del cielo y su comuncación, si no a la completa colaboración y facilidades mostradas en todo momento por el Concello y su alcalde David Raposeiras. La imagen de la izquierda es el momento de su inauguración el 13 de marzo de 2009.

 

Gracias a diferentes colaboraciones de entidades públicas; Concello de Forcarei, Xunta de Galicia y Ministerio de Agricultura e Unión Europea, hace justo dos años ahora se hacía realidad el proyecto y veía su primera luz un magnifico instrumento; un telescopio de la prestigiosa óptica americana RCOS de 51 centímetros F:8 (en configuración RC) sobre una montura ecuatorial Paramount ME y como detector principal una cámara CCD ST11000 con un tamaño del chip equivalente a un negativo de 35 milímetros  y un tamaño de píxel de 9 micras, lo que da una resolución aproximada de 0,5” por píxel. Para hacernos una idea grafica, con este telescopio y cámara, en configuración a foco primario, podemos casi abarcar la luna llena, y alcanzar detalles con una resolución  inferiores al kilómetro.

El observatorio, plenamente operativo, y actualmente gestionado por la Fundación  Ceo, Ciencia e Cultura (FC3), formada por AstroVigo, Concello de Forcarei y la Universidad de Vigo, tiene dos líneas bien marcadas; una destinada a la investigación en cualquier campo que quede al alcance del instrumento y una segunda y especialmente importante que es la divulgación y formación, destacando en esta última una gran multitud de visitas de estudiantes y público en general.

 

El observatorio además abre sus puertas al público todos los viernes y sábados no festivos entre las 20:30 y 23 horas, atendiendo a personas de lo más diversas que se encuentran atraídas de forma casual por el edificio singular, o que han conocido su existencia por otros vecinos del Concello o por la página Web de la Fundación FC3, a través de la cual es posible la realización de reservas para visitas o la solicitud de tiempos de observación para aficionados y profesionales de cualquier punto de nuestro estado.

 

Recientemente además se ha celebrado en Forcarei una reunión de representantes de las asociaciones astronómicas gallegas (imagen de la izquierda) para hacer llegar el mensaje de que el observatorio está abierto a todo el mundo y especialmente a los aficionados gallegos; no es un ente cerrado y tan sólo hay que pedir adecuadamente tiempos para conseguir observaciones, tanto presenciales como asistidas, es decir realizadas por el operador del observatorio a petición.

 

 

En proceso continuo de mejoras, se abren nuevas perspectivas que incluirán no sólo la adquisición de nuevo instrumental científico y divulgativo, si no la construcción en un futuro muy próximo de un segundo edificio polifuncional que podría contar entre otros de un planetario para la formación de escolares y público en general.

En un futuro próximo está previsto incluso la robotización completa y operación a través de Internet, tras la asignación de tiempos a los observadores solicitantes.

 

 Sorprende que en un clima complicado como el reinante en Galicia, podamos disfrutar de forma sencilla, de un telescopio con una potencia semejante, pero cuando las noches son estrelladas y transparentes queda comprobado la efectividad y espectacularidad de las tomas del cielo….al alcance de todos.

Algunas tomas desde el observatorio de Forcarei por el autor (sin apenas procesar).

Nebulosa del Cangrejo M1 en Tauro

M13 en Hércules.

M42 en Orión (3 tomas RGBx 10 minutos)

M63; La galaxia del girasol en Canes.

M64, Galaxia del Ojo Negro en Coma.

M97. Nebulosa planetaria de la Lechuza en Osa Mayor.

M101. La Galaxia del Molinete en Osa Mayor.

M106. Galaxia en Canes.

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La mentira de las dos lunas

Dos lunasCircula por internet un bulo que ha durado varios años (y los que durará) y que estoy seguro que ha recorrido el mundo varias veces. Se trata de la supuesta noticia en la que se comenta que el día 27 de agosto Marte estará en su punto de máximo acercamiento a la Tierra y por tanto su tamaño será similar a la Luna. De esta forma, la Luna y Marte formarán una pareja de “lunas” vistas desde la Tierra. Obviamente, esto es falso e incluso la NASA le dedicó un artículo de Ciencia@NASA para desmentirlo. Ellos hablan de que el bulo circula por correo electrónico, aunque a mí me llegó primeramente a través de una red social. Os dejo lo que allí se comentaba:

Apuntarlo en la Agenda, el calendario o donde sea,, vale la pena

Dos Lunas en el Cielo

El 27 de Agosto, a medianoche y 30 minutos, mirar al cielo
El planeta Marte será el 2º astro mas brillante en el cielo
será tan grande como la luna llena
Marte estará a 55,75 millones de kilómetros de la tierra
No os lo perdais
Será como si la tierra tuviera dos lunas
La próxima vez que este acontecimiento se producirá, está previsto para el año 2.287
Compartir esta información. Nadie que esté vivo podrá volverlo a ver….

El origen de esta noticia no es tan descabellada como podría pensar uno en un momento ya que en agosto del 2003 sí que se produjo el máximo acercamiento entre Marte y nuestro planeta. Es más, cada 26 meses se da un máximo de proximidad entre los dos, pero cada vez a una distancia diferente. La distancia entre los dos planetas en el 2003 sí que fue similar a la indicada en la noticia. Sin embargo, aunque se diera este máximo acercamiento, Marte jamás podría ser visto de un tamaño similar al de la Luna. Para ver esto último vamos a ejercitar un poco la física.

EclipsePara que Marte se vea de un tamaño similar a la Luna pueden suceder dos cosas, o que Marte sea muy grande y esté lejos, o que esté muy cerca y sea pequeño. El ejemplo más claro de ambas posibilidades lo tenemos en la Luna y el Sol. Como todo el mundo sabe la Luna es muchísimo más pequeña que el Sol, pero sin embargo, ambos cuerpos tienen aproximadamente el mismo tamaño en el cielo (de ahí que puedan ocurrir eclipses totales de Sol). ¿Cómo es esto posible? Pues simplemente porque el Sol está mucho más lejos de nosotros que la Luna. Haciendo cálculos podemos comprobar como la relación entre la distancia y el diámetro del cuerpo es prácticamente igual para el caso de la Luna y el Sol. El Sol es 400 veces más grande que la Luna, pero está 389 veces más lejos, de ahí que el ángulo sólido que ocupan en el cielo sea prácticamente el mismo.

Una vez visto esto, vamos a ver cómo debería ser Marte para que se viera igual que la Luna.

La primera opción sería que Marte estuviera muy cerca y que por tanto se viera muy grande en el cielo. Esto es precisamente lo que dice la falsa noticia. Suponiendo que el tamaño de Marte es el real y haciendo una simple regla de tres, obtenemos que Marte, para que se viera igual de grande que la Luna, debería estar a una distancia de 750.000 km lo que se corresponde con casi 2 veces la distancia Tierra-Luna. Los 55 millones de km de los que se habla en el evento parece que tampoco son demasiado acertados. De todas formas, si Marte estuviera tan cerca de nosotros, no sería un planeta sino que sería nuestra segunda luna. Demostrado por tanto que no puede darse este caso.

La otra posibilidad es que Marte por alguna extraña razón aumente su tamaño para el día 27 de agosto. Bueno, suponiendo que lo hiciera, vamos a comprobar cómo sería su diámetro. Para estimarlo necesitamos la distancia a la que Marte se encontraría de la Tierra, y para hacer las cosas más fáciles a los crédulos vamos a suponer que están en el máximo acercamiento, es decir,  la distancia Tierra-Marte sería la distancia mínima Marte-Sol menos la distancia máxima Tierra-Sol. Esto nos da un valor de unos 57 millones de km, un poco más de lo que pone en la falsa noticia. Pues bien, en este caso, para que Marte se viera en el cielo igual de grande que la Luna, Marte debería tener un diámetro de 516.000 km, lo que corresponde a 76 veces su tamaño original. Aunque lo más cómico es que sería casi 4 veces mayor que Júpiter o casi un tercio del tamaño del Sol.

En fin, que no hay por donde cogerlo. Es completamente imposible que Marte se vea en el cielo de un tamaño igual al de la Luna. Mi recomendación para ver Marte bien grande es que os hagáis con un telescopio y aprovechéis una noche despejada. Y como siempre hay algún crédulo os dejo con una fotografía de la Luna y Marte del día 31 de mayo del 2005, varios meses antes del máximo acercamiento del año. Marte es ese pequeño puntito…

Ocultacion Marte 31-05-2005

Saludos ;)

Fuente de la última imagen: http://www.espacioprofundo.com.ar/verarticulo/El_acercamiento_de_Marte_en_Agosto_de_2006.html

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Segunda campaña de observación IACO

IACO - www.iaco.es

IACO - www.iaco.es

Ya está casi aquí la segunda campaña de observación del proyecto Iaco, un proyecto asociado al IYA para medir la terrible contaminación luminica del cielo español. Os animo desde aquí a participar, hacer una medida es tan fácil como salir a la calle y comprar las constelaciones elegidas con unas hojas, a menos estrellas mas CL. Con 5 minutos puedes contribuir a este estudio a nivel estatal coordinado por la sociedad malagueña de astrnomía. Esta segunda tanda de observaciones será del 16 al 28 de marzo entre las 20:30 y las 22:30. No tienes excusa para no hacerlo. Tienes más información en su página web.

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Marzo, un mes perfecto para iniciarse

Aunque algo tardío, hoy inicio mis colaboraciones para este magnífico blog del Año Internacional de la Astronomía. Así que, primero permitid que me presente: Me llamo Roberto Bravo, tengo 18 años y estudio 2º de Bachillerato. El año que viene comenzaré la carrera de Ciencias Físicas en la Universidad Complutense de Madrid. Además, desde el año pasado escribo una pequeña sección sobre astronomía en una revista local (MecoNoticias).
Por ser de los primeros meses de este año astronómico os he preparado un pequeño artículo introductorio a la astronomía con lo más llamativo que se puede ver de manera sencilla este mes de marzo.

Iniciarse en astronomía consiste, en primer lugar, en reconocer algunas constelaciones y en saber localizar las estrellas más brillantes. Este primer aspecto ya ha sido tratado por mis compañeros y siguiendo sus indicaciones pronto nos será fácil dar el próximo salto. Pero empecemos desde el principio, para más adelante, cuando las constelaciones nos sean familiares, poder distinguir planetas, satélites artificiales, estrellas fugaces, cometas y todo tipo de objetos celestes.planis

Marzo, con la llegada del buen tiempo, puede ser el momento perfecto para iniciarse en esta maravillosa afición. Hazte con un planisferio y sal una noche despejada a contemplar un cielo oscuro. Esta tarea de reconocimiento y aprendizaje es imprescindible para cualquier aficionado y, os aseguro, que es de lo más reconfortante. Además, este aprendizaje continuará durante mucho tiempo y cada año que pase reconoceréis nuevas estrellas y aprenderéis cosas nuevas, por no mencionar la sobrecogedora sensación de vastedad, grandiosidad y finitud humana que se repetirá cada vez que contempléis un cielo estrellado. Ésta será la mejor manera de aprender, aunque existen otras como los planetarios virtuales, los cuales nos permiten explorar el cielo en cualquier momento y desde cualquier lugar. Además, estos programas permiten consultar la posición de estrellas, planetas y galaxias, y son una manera sencilla, gratuita y muy intuitiva de iniciarse. Los más usados son: Stellarium (www.stellarium.org/es) y Celestia (www.celestia.es) (ambos de descarga gratuita) aunque existen otros muchos. Pronto serás tú quien guíe y enseñe las estrellas a tus familiares y amigos.

Pero continuemos con nuestro aprendizaje, marzo nos depara sorpresas y grandes descubrimientos para los que se inician: Una vez que sepamos encontrar el Norte utilizando como referencia la Osa Mayor podremos continuar con nuestro periplo.

Polarfind

Así pues, con una única noche de observación nos percataremos del movimiento aparente de las estrellas: todas recorrerán círculos concéntricos cada vez mayores en torno a la estrella Polar (Norte celeste). La mejor muestra de este movimiento será la trayectoria de la Osa Mayor a lo largo de una noche o durante todo un año. Estas constelaciones, que se encuentran muy cerca del polo Norte celeste, se denominan constelaciones circumpolares, y su característica principal es que no desaparecen del cielo durante todo el año. Por ello resultan muy útiles para orientarse y las usaremos como referencia en futuras ocasiones.

circumpolar

Sabiendo esto, si trazamos una línea desde la Osa Mayor pasando por la estrella Polar encontraremos en el lado opuesto a Casiopea, cuyas cinco estrellas brillantes forman una W bastante abierta o una M, dependiendo de la época del año. Casiopea es otra de las constelaciones más llamativas y fáciles de reconocer del hemisferio Norte. Además, al pertenecer a uno de los brazos espirales de nuestra galaxia, en su interior se encuentran gran cantidad de cúmulos estelares, aunque estos sólo son observables con telescopio. Así pues, si dispones de un pequeño telescopio o unos simples prismáticos, el recorrido de esta zona del cielo será muy provechoso y reconfortante.

Mientras observamos la zona circumpolar, despuntarán por el Este las constelaciones de Leo, Virgo, Cáncer y el Boyero. Leo será la que nos resulte más fácil de reconocer gracias al alto brillo de sus estrellas y a su gran tamaño. Por el contrario Cáncer nos resultará difícil de localizar sobre todo si observamos desde lugares con contaminación lumínica elevada, pero si encontramos Cáncer podremos deleitarnos con la observación del cúmulo abierto del Pesebre (M44). Este cúmulo con unos simples prismáticos ofrece una imagen espectacular y pude llegar a ser visible desde cielos oscuros.

Otro astro especialmente brillante es Venus, que se continuará viendo durante el mes de marzo por encima del horizonte Oeste al anochecer. Es el objeto más brillante del cielo por lo que no tiene pérdida. Por el contrario, poco antes del amanecer será visible Júpiter, Marte y Mercurio, a unos pocos grados por encima del horizonte Este. Por su parte, Saturno aparecerá a primeras horas de la noche por el horizonte Este en la constelación de Leo y nos ofrecerá una imagen realmente curiosa al encontrarse sus anillos de canto, lo que nos permitirá observar los tránsitos de sus satélites.

Roberto Bravo

http://bitacora-roberto.blogspot.com/

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Desvelando los enigmas del Sistema Solar en busca de vida

Somos curiosos por naturaleza. Desde tiempos ancestrales estamos siempre buscando la respuesta a la eterna pregunta: «¿por qué?» ¿Por qué sale el Sol por las mañanas? ¿Por qué hace frío y otras veces calor? ¿Por qué brilla la Luna? ¿Por qué, por qué, por qué….? Muchas vidas se perdieron buscando tierras lejanas, muchos años en recorrer enormes distancias para encontrar respuestas.

Una de las cosas que personalmente más me llaman la atención en el mundo de astronomía es la posibilidad de encontrar vida en otros planetas. Suena a tópico y quizá hasta ciencia ficción, pero hay que volver a la cuestión de siempre, a esa pregunta que todos consciente o inconscientemente nos hemos hecho alguna vez. Pero no hemos hecho más que empezar a adentrarnos en el Espacio. Aún no hemos puesto el pié más allá de los 380.000 kilómetros que nos separan de la Luna.

Nuestros vecinos planetarios

Orbitando a nuestro lado tenemos otros lugares similares pero también muy distintos al mismo tiempo como Venus y Marte, qué os voy a contar. Aún hoy siguen siendo noticia de primera plana en muchos medios. En Marte orbitan y pisan numerosos artefactos humanos con el fin de escudriñar hasta el último rincón de este enigmático cuerpo celeste. Y es que estamos naciendo en el conocimiento, apenas empezamos a desvelar misterios.
Me llamó la atención hace unos meses, que cayó en mis manos un libro de astronomía del año 1969, en el que se podía leer lo siguiente (de forma textual):

«…Venus muestra muchas cosas en común con la Tierra. Tiene casi el mismo tamaño y, como ella, presenta estaciones regulares a medida que se traslada alrededor del Sol. Como los demás planetas, gira también alrededor de su eje, pero no podemos medir la duración del día venusiano (o su velocidad de rotación) por estar siempre completamente envuelto por una espesa capa de nubes que impide ver su superficie, que puede ser tierra firme o, posiblemente, un enorme océano».

Impresionante. Hace cuatro días no teníamos ni la menor idea de lo que había en Venus…

Titán, un mundo desvelado

Primera imagen de la superficie de Titán. Se compara con una imagen a escala similar de la Luna.

Primera imagen de la superficie de Titán. Se compara con una imagen a escala similar de la Luna. (ESA)

El artefacto humano en superficie que más lejos ha llegado y está ahora congelado a más de 170ºC bajo cero es la sonda Huygens en la luna de Saturno: Titán, una fantástica historia llena de emociones que se remonta casi 20 años atrás y que concluyó con éxito el 14 de enero de 2005. En el año 1980, la sonda Voyager 1 fotografió Titán a su paso por Saturno y encontró un mundo cubierto por un manto anaranjado. Era poco probable que allí existiera vida. En aquel momento solo teníamos las impresiones artísticas de Titán realizadas por los maestros del lápiz y las pinturas, pero queríamos verlo, probarlo, olerlo.

La mañana del 14 de enero de 2005 estaba pegado al ordenador, recargando una y otra vez la página web de la ESA, que mostraría los detalles que mucha gente estaba esperando: imágenes y sonidos obtenidas por la Huygens de un mundo que había permanecido oculto a nuestros ojos, un mundo extraño que se encuentra a más de 1000 millones de kilómetros de distancia. ¡Piénsalo, parece increíble! La sonda Huygens fue un éxito, pero no encontramos vida.

No sabemos casi nada, aunque empeño le estamos poniendo y andamos con paso firme. Jamás habíamos tenido tantas misiones espaciales de forma simultánea. Sondas que recorren el Sistema Solar en busca de respuestas. Incluso una que va a Plutón, que salió el 19 de enero de 2006 y lleva recorridos casi 2000 millones de kilómetros. Con cifras como estas, es inevitable pensar lo pequeños que somos y lo grande que es el espacio exterior. ¡Qué suerte tener un planeta seguro donde habitar!

Plutón, Caronte, Nix e Hydra

Plutón, Caronte, Nix e Hydra. (NASA).

A la New Horizons aún le queda mucho hasta recorrer los 6000 millones de kilómetros que tiene por delante. Y para cifras alarmantes, pensar que nuestro querido ex-planeta Plutón se descubrió en 1930. No supimos que tenía una luna enorme llamada Caronte hasta la década de los 70. Recientemente le hemos encontrado otras dos lunas Hydra y Nix. Pero allí, tampoco hay vida.

Los océanos de Europa

De momento solo podemos mirar al cielo y preguntarnos donde buscar para encontrarla. No obstante, en nuestro vecindario tenemos más candidatos, aún no se termina la búsqueda. Ahora las miradas están puestas es en Europa, gran luna de Júpiter cuyo interior se presume con agua líquida, precursora de vida. Quizá la energía calorífica que proviene del interior active las heladas aguas y provoque reacciones químicas que generen vida. Me emociona pensar que estamos viviendo sin saber que bajo esa superficie de kilómetros de hielo se esconden criaturas extraordinarias, y nosotros aquí, realizando conjeturas ajenos a una posible y tentadora realidad. Muy a menudo me inquieto por ese momento en que nos decidamos a explorarlo.

Qué emoción debieron sentir las primeras personas en ver imágenes de esas lunas, pensando que serían como la nuestra llena de cráteres y sin actividad visible, al descubrir que era todo lo contrario, superficies renovadas, volcanes y hielos; esos cuerpos también están vivos.

Imagen de la luna Europa tomada por Voyager 2 en Julio de 1979

Imagen de la luna Europa tomada por la sonda Voyager 2 en Julio de 1979. (Cyclops)

Más allá

Pero nuestro afán por encontrar vida siempre ha estado patente, no hemos dejado de enviar señales en cada misión interplanetaria. Muchas de las sondas y naves de exploración que enviamos también son emisarios, desde las primeras Pioneer que llevaban placas de identificación con signos y dibujos humanos, pasando por los famosos discos de oro montados en las Voyager que contenían numerosas imágenes y sonidos, así como ciertos jeroglíficos de fácil interpretación que una posible civilización pudiera encontrar y descifrar dentro de ¿millones de años? Actualmente la estrella más cercana al Sol es Proxima Centauri que se encuentra a más de 4 años luz y ni siquiera se dirigen hacia ella. Da lo mismo. No importan los más de 60.000 kilómetros por hora a la que viajan. Son insignificantes en ese tremendo vacío.

Nuestra última meta en la actualidad sin embargo no está ligada a naves espaciales y sondas, muy útiles para la investigación de nuestro Sistema Solar. Nuestras miradas también se centran en otros mundos mucho más alejados, los llamados planetas extrasolares. Aquellos que orbitan otras estrellas, otros mundos quizá como el nuestro y donde se estén preguntando si cerca de esa estrella a la que llamamos “Sol”, existen planetas habitables con seres vivos quizá inteligentes.

Ya lo decía Jodie Foster realizando una excelente interpretación como la Dra. Ellie Arroway en Contact, esa superproducción basada en la novela de Carl Sagan: «Si estamos solos en el Universo, cuanto espacio desaprovechado».

Fernando Fdez.
astrocosmos.es

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El cielo se nos cae encima

Asterix and the falling sky

El mayor miedo que tenían los irreductibles galos de Uderzo es que el cielo se les cayese encima. Desde que presenciamos el impacto del Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter en 1993 nosotros también somos conscientes de ese riesgo. Afortunadamente 29401 Astérix y 29402 Obélix se encuentran en el cinturón principal con una órbita estable y lejana a nosotros, pero hay otros cuerpos que sí se aproximan a nuestro planeta. Diversos proyectos rastrean el cielo en busca de estos NEOs (por sus siglas en inglés, Near-Earth Objets, Objetos próximos a la Tierra).

Mucho se ha escrito ya sobre el Apophis, y si bien sabemos que son nimias sus probabilidades de impacto, hay otros cuerpos que sí impactan contra nosotros todos los días. En la actualidad tenemos catalogados a más del 90% de los cuerpos realmente peligrosos, pero a la Tierra llegan hasta 100 toneladas diarias en forma de meteoroides de entre micras y una decena de metros de diámetro.

En 2008 se llegó a un hito en la predicción de estos impactos (en este caso en impacto atmosférico). Un asteroide fue descubierto antes de su colisión con nuestro plante y fue seguido hasta que se desintegró, casi en su totalidad, en nuestra atmósfera.

El asteroide 2008 TC3 fue descubierto en un rastreo de asteroides habitual del ‘Catalina Sky Survey’ que se realiza desde el Observatorio de Mount Lemmon. Las primeras observaciones indicaban que había un 90% de probabilidad de impacto. La comunidad internacional se hizo eco de la noticia y se realizó un seguimiento global, en el que los observadores aficionados españoles participaron con un 30% de las observaciones enviadas al MPC (Minor Planet Center, organismo encargado del archivo de observaciones de asteroides y cometas).

Un asteroide de entre 1 y 5 metros de diámetro impactó a más de 12 km/s, el pasado 7 de octubre a las 04h45m45s hora oficial peninsular (UTC+2), dando lugar a un gran bólido o estrella fugaz de gran brillo. Este fenómeno es habitual y no conlleva ningún riesgo gracias a la protección atmosférica que frena al cuerpo y lo volatiliza casi en su totalidad. Es posible que hayan caído algunos meteoritos en una remota región del NE de Sudán, en el cuerno africano.

Imagen del impacto atmosférico en el infrarrojo

Imagen en el infrarrojo donde se aprecia el desplazamiento del asteroide de Oeste a Este, con la explosión final que tuvo un brillo superior al de la Luna Llena (magnitud < -12). El satélite meteorológico Meteosat 8 también registró el suceso. Crédito de la imagen: Zdenek Charvat, Czech Hydrometeorological Institute.

El astrofísico Peter Brown ha recopilado datos de infrasonidos que confirman el impacto atmosférico. Las estaciones de infrasonidos se emplean para detectar explosiones de armas nucleares, o como en este caso otras explosiones de gran energía. En este caso la energía emitida en la alta atmósfera fue de uno 1 o 2 kilotones (1 o 2 toneladas de TNT, en comparación la bomba sobre Hiroshima era de 15 kt). Muy lejos de los 10-15 megatones del suceso de Tunguska, y por tanto sin ningún riesgo para la vida en la Tierra.

Tras este logro, en la próxima década no serán extrañas las previsiones de grandes bólidos al igual que ahora se prevén las lluvias de meteoros o las reentradas de chatarra espacial.

Y mientras tanto 29401 Astérix y 29402 Obélix siguen orbitando entre Marte y Júpiter. En estos días se encuentran próximos a su oposición, a unas 2,2UA y magnitud 19. ¡Por supuesto Obélix un poco más brillante, que para eso es de mayor diámetro!

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LPOD: Fotos de la Luna

Existe una prestigiosa web en Internet cuyo objetivo es destacar el atractivo y el conocimiento de nuestro satélite natural: Lunar Picture Of the Day una página donde diariamente se publica una imagen de la Luna que sea atractiva, didáctica y espectacular a la vez.

Al hilo de la archiconocida Astronomical Picture Of the Day (la famosa APOD de la NASA) donde se exhibe una imagen astronómica diaria comentada, surgió hace unos años, la idea de que se podría hacer algo similar con la Luna, dada su importancia.

Comentamos esto ya que el día 6 de enero del 2009 la elección de la LPOD ha recaído por segunda vez en Patricio Domínguez, que cada vez es más conocido dentro del mundillo de la astronomía aficionada en español. Patricio además de ser socio de nuestra Asociación Hubble, es el participante más activo del Foro de nuestra web y dio una conferencia sobre la observación de la Luna en el AstroMartos 2008. La imagen elegida ha sido de la zona del Sinus Aestuum, una prolongación del Mare Insolarum, para la realización de esta imagen Patricio tomó dos fotos, una con la zona cerca del terminador (para remarcar los relieves) y otra en luna llena (para ver los brillos del diferente albedo), de forma que se pueda estudiar mejor la geología de la zona

LPOD-Jan6-08

La anterior LPOD de Patricio fue una composición del eclipse del día 18/08/08 en la que se pueden ver las dos partes iluminadas: una brillante como corresponde a la luna llena y otra de larga exposición que permite ver la parte eclipsada con el característico color rojo-anaranjado que adquiere debido al filtro que nuestra atmósfera hace de la luz que consigue llegar allí

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Saludos

A.A. Hubble

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Partiview – Un Universo digital

http://www.haydenplanetarium.org/universe/partiview/

¿A qué distancia están las estrellas? Mirando al cielo en una noche estrellada uno puede llegar a pensar que ciertamente cerca, al menos lo bastante cerca como para llegar utilizando un vehículo espacial en un tiempo razonable. Pero en cualquier libro o revista de astronomía encontraremos que las estrellas están a cientos de billones de kilómetros de distancia y sólo para llegar a la más próxima habría que aventurarse en un viaje de miles de años. Pensaremos entonces que tales viajes interestelares son posibles solamente en nuestra imaginación.

Los mapas y cartas celestes nos resultan familiares. Es habitual disponer de una carta celeste redonda y plana que representa las estrellas visibles a nuestra latitud. O puede que hayamos visto alguna esfera celeste, al estilo de un globo terráqueo, que representa las estrellas del firmamento como puntos en su superficie redonda.

Pero tanto las cartas como las esferas celestes y otros tipos de mapas estelares son representaciones planas de un mundo tridimensional. Nadie cree, o nadie debería pensar, como en la Edad Media, que todas las estrellas están a la misma distancia de nosotros y menos aún ligadas a una esfera.

Con un ordenador y programas como Partiview, y el atlas o catálogo de objetos llamado el “Universo Digital”, desarrollado por el Planetario Hayden del Museo de Historia Natural de Nueva York, financiado por la NASA, ya no tenemos que conformarnos con realizar viajes espaciales a otras estrellas sólo en nuestra imaginación.

Con Partiview podemos viajar, por ejemplo, en dirección a la familiar constelación de la Osa Mayor a una velocidad mucho mayor que la de la luz. Enseguida notaremos que la forma de la constelación cambia lentamente. Dejaremos atrás la estrella más cercana de la conocida figura del carro, después otra, y luego otra, y entonces la figura habrá perdido por completo su forma de carro. Lo que desde la Tierra nos parecía un grupo de estrellas relacionadas, ahora no es más que un conjunto de estrellas inconexas. Las constelaciones pierden todo sentido en un viaje interestelar.

Fig. 1: Mirando hacia la Osa Mayor

Fig. 1: Mirando hacia la Osa Mayor

Fig. 2: A 57 años-luz del Sol, mirando en la dirección de la Osa Mayor.

Fig. 2: A 57 años-luz del Sol, mirando en la dirección de la Osa Mayor.

Con Partiview podemos viajar hasta objetos cercanos como nuestras vecinas estrellas, o hasta el otro extremo de nuestra Galaxia, o salir de ella y contemplar nuestro Grupo Local de galaxias, o mucho más lejos, hasta los objetos más distantes y antiguos conocidos del Universo. Y en todo momento, nosotros somos los que decidimos hacia dónde dirigimos nuestra atención y en qué dirección queremos viajar.

Podemos contemplar la Vía Láctea o Camino de Santiago en dirección al centro de la Galaxia, la espectacular región de Sagitario visible en verano. Y podemos verlo con otros ojos, los que nos brindan telescopios en tierra y en órbita, ojos sensibles no a la luz visible sino al infrarrojo, rayos X y gamma, o a las ondas de radio, que son así capaces de explorar las nebulosas donde se forman nuevas estrellas, regiones de hidrógeno ionizado o de polvo interestelar, así como púlsares y remanentes de supernovas, los restos de estrellas que dejaron de brillar hace cientos o miles de años.

También podemos constatar que vivimos en el disco de nuestra Galaxia, y hacia las afueras, notando cómo se distribuyen los cúmulos dispersos de estrellas y asociaciones estelares jóvenes, los cúmulos globulares, las nebulosas planetarias o los restos de supernovas.

Fig. 3: Una representación de La Vía Láctea, nuestra galaxia, y señalada mediante ejes de referencia, la posición de nuestro Sol.

Fig. 3: Una representación de La Vía Láctea, nuestra galaxia, y señalada mediante ejes de referencia, la posición de nuestro Sol.

El Universo Digital ha sido posible sólo tras siglos de ciencia y observación astronómica (esto ha proporcionado el conocimiento), y el desarrollo de las nuevas tecnologías (esto ha hecho posible que podamos disfrutarlo en nuestro ordenador personal). Cientos de miles de objetos se han incorporado en este atlas, que en su conjunto nos hace más fácil comprender el Universo en toda su magnitud.

La base del Universo Digital está en la representación de los objetos en la dirección precisa (el equivalente a la latitud y longitud) y a la distancia correcta. Pero esa distancia no ha sido nunca algo fácil de conocer. La primera estimación relativamente precisa de la distancia de una estrella se hizo hace sólo algo más de un siglo y medio. Hasta entonces poco se podía decir de la distancia de las estrellas, excepto que realmente es enorme.

Las primeras distancias a estrellas se midieron mediante el llamado paralaje anual de la Tierra. Es un efecto de perspectiva, que hace que las estrellas cercanas nos parezcan que están situadas en cierta posición respecto a las estrellas mucho más lejanas, pero en otra posición ligeramente movida seis meses después, cuando la Tierra está en el otro extremo de su órbita en torno al Sol.

Sin embargo el paralaje sirve sólo para conocer la distancia de las estrellas más cercanas, hasta unos 500 años-luz, una distancia enorme que sin embargo representa tan sólo una minúscula fracción del tamaño de la Galaxia. La mayoría de los planetas extrasolares descubiertos no distan más de unos 100 años-luz de nosotros.

Existe una clase de estrellas cuyo brillo cambia periódicamente, las Cefeidas, estrellas gigantes y frías cuya luminosidad está relacionada con el ritmo al que varía. El descubrimiento de este fenómeno permitió establecer una forma de medir distancias a estrellas mucho más lejanas que con el método del paralaje, incluso situadas en otras galaxias, hasta unos 50 millones de años-luz. A modo de referencia, la galaxia de Andrómeda, que pertenece al Grupo Local de Galaxias, en el que están la Vía Láctea y las Nubes de Magallanes, se encuentra a 2 millones de años-luz.

Pero aún es posible determinar distancias mucho mayores mediante el desplazamiento al rojo de la luz que emiten las galaxias y los quásares. El Universo se expande desde que comenzó con el Big Bang hace unos 13.700 millones de años. Debido a la expansión las galaxias parecen alejarse de nosotros, tanto más rápido cuanto más lejos están (en realidad se trata de una ilusión: el espacio es el que se estira, y se lleva a los cúmulos de galaxias con él). Al mismo tiempo, por alejarse, su luz nos parece algo más roja, tanto más roja cuanto más rápido se alejan. Por tanto cuanto más enrojecida es su luz, más lejos están de nosotros. Así es como conocemos la distancia a la que se encuentran los objetos más lejanos del universo, desde cientos a varios miles de millones de años luz. Cuando se visualizan todos estos objetos en Partiview salta a la vista la fascinante y sorprendente estructura “esponjosa” (con filamentos, nudos y espacios vacíos) de la distribución de los cúmulos y supercúmulos de galaxias.

Fig. 4: Distribución de las galaxias medida por el 2dF Survey.

Fig. 4: Distribución de las galaxias medida por el 2dF Survey.

Fig. 5: Distribución de las galaxias más lejanas y los quásares medida por el Sloan Digital Sky Survey (SDSS). De fondo, mapa de la micro-fluctuación de temperatura de la radiación cósmica de fondo, medido por la sonda WMAP.

Fig. 5: Distribución de las galaxias más lejanas y los quásares medida por el Sloan Digital Sky Survey (SDSS). De fondo, mapa de la micro-fluctuación de temperatura de la radiación cósmica de fondo, medido por la sonda WMAP.

Muchos zaragozanos y aragoneses hemos podido asistir a sesiones de proyección en Planetarios, siempre en algún viaje o excursión, ya que en esta ciudad de la Expo2008, Zaragoza, carecemos todavía de uno. Otras ciudades a priori más modestas han entendido mucho antes que la nuestra lo importante y conveniente que es acercar la Ciencia al ciudadano y han sabido dotarse de Museos de la Ciencia y similares. En estos momentos todavía tres comunidades autónomas españolas carecen de un Museo de Ciencia: Aragón, Baleares y Extremadura.

Los planetarios han evolucionado desde que nacieron hace varias décadas. En sus inicios proyectaban (y la mayoría de planetarios actuales lo siguen haciendo) las estrellas y planetas en una cúpula mediante mecanismos ópticos móviles, por otra parte impresionantes, para simular el movimiento aparente del cielo y de los planetas a lo largo del día y el año. Después se combinaron con proyecciones audiovisuales basadas en diapositivas o más tarde vídeo.

Pero en la era de los computadores y los gráficos generados por ordenador, los planetarios se han sabido aprovechar de las posibilidades que ofrecen. Así es como han nacido los planetarios digitales, que proyectan sobre la cúpula escenas generadas por ordenador que pueden cambiar para causar la impresión no sólo de que el cielo gira sino de estar viajando entre las estrellas.

El Planetario Hayden, pionero de los planetarios digitales, desarrolló el “Universo Digital” para Partiview a modo de “hermano menor” de su nuevo sistema de proyección digital, para ser usado en un ordenador personal, y lo pone a libre disposición de quien lo quiera. Como dicen sus creadores, “el universo observable es inmenso, más allá de cualquier experiencia ordinaria, pero no más allá de la capacidad del ser humano para representar, visualizar y compartir. Ya nos damos cuenta de su inmensidad cuando intentamos visualizarlo y nos desplazamos entre las estrellas más cercanas. Conforme nos alejamos, concebimos un hogar mucho más grande de lo que jamás imaginamos”.

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