Relato de CC. Ficción:No estamos solos

La Noticia ha sido titular en todos los noticieros y ha llenado los titulares de todos los periódicos impresos: NO ESTAMOS SOLOS

Efectivamente: ¡no estamos solos en el universo! Una afirmación tajante y categórica, que puede desmontar antiguos esquemas y concepciones, y ha hecho tambalear antiguas ideas, pero que no deja de ser la constatación de un hecho que, aunque sólo fuese a nivel subconsciente, el que más o el que menos, ya sabía.

Permitirme que haga un pequeño resumen de cómo se ha llegado a este descubrimiento:

Hace ya algunos años que sabemos que los nuestros no son los únicos planetas orbitando en torno a una estrella. Aplicando precisas técnicas de astrometría, se consiguió medir el curioso movimiento de “bamboleo” que presentaban algunas estrellas próximas. Modelos matemáticos podían explicar este “bamboleo” si la estrella en cuestión tenía uno (o varios) planetas orbitando a su alrededor. Es fácil entender que los primeros planetas así descubiertos debían tener una masa muy elevada y orbitaban muy próximos a su estrella, para que este movimiento fuese mesurable con las técnicas de entonces. Poco a poco, a medida que se fue afinando el procedimiento, se detectaron planetas de menor masa (aun muy por encima de la masa del nuestro), incluso sistemas múltiples, en que son varios los planetas que orbitan la misma estrella. Se dieron, asimismo, coincidencias que permitieron constatar observacionalmente lo que los modelos matemáticos explicaban teóricamente en los ordenadores: si el plano orbital del planeta estudiado coincide con nuestra visual, resulta que éste pasa periódicamente por delante de su estrella (“tránsito”, sería el término apropiado), y aplicando técnicas de espectrografía se observa claramente una modificación en el espectro de la estrella, coincidiendo con este tránsito del planeta (esto, asimismo, daba una clara idea de su composición química).

Pero seguía faltando algo. Los medios materiales no eran lo suficientemente precisos como para detectar planetas de masas similares al nuestro, ni tampoco aquellos que se encontraran en lo que se ha denominado “zona de habitabilidad” (la distancia media entre el planeta y su estrella para que la vida, tal y como la conocemos, sea posible). Esta “zona de habitabilidad” (ZH), para nuestra estrella, está comprendida entre las 0.84 y 1.37 UA (Unidad Astronómica, la distancia media entre nuestro planeta y nuestra estrella, es decir, unos 125 millones de kilómetros).

No fue hasta la puesta en órbita de ZAMDER, los nuevos sistemas de telescopios basados en interferometría (compleja técnica de sistemas ópticos que permiten elevar en varios factores el poder resolutivo de los instrumentos), que no se consiguió encontrar planetas “pequeños”, similares al nuestro, ubicados en la ZH de la estrella estudiada.

Fue en una de estas estrellas, HKP998, una estrella “mediana”, de la constelación de Zafiro, no visible a simple vista, situada a 5.8 años luz, en la que los astrónomos pudieron constatar las posibilidades y el rendimiento de los nuevos sistemas de búsqueda planetaria. En torno a esta estrella ya se habían descubierto varios planetas gigantes, lo suficientemente alejados de ella como para permitir la existencia de algún otro planeta en la zona de habitabilidad. Además, hacía tiempo que se había detectado emisiones en distintas longitudes de onda, pero los científicos no acababan de ponerse de acuerdo en el origen, natural o no, de dichas emisiones.

En la siguiente imagen podemos ver un mapa del cielo con la localización de la estrella HKP998:

zafiro

Esta es una de las primeras imágenes obtenidas de su sistema planetario (antes de ZAMDER), en la que podemos ver la situación de los dos primeros planetas gigantes descubiertos, así como sus distancias respectivas a la estrella, en UA (después se llegarían a descubrir otros dos gigantes gaseosos más en torno a ella):

hkp998_1

En la siguiente, podemos constatar el incremento en el poder resolutivo de los instrumentos instalados en ZAMDER:

hkp998_2

Esta es la imagen más reciente de HKP998-5:

hkp998_4

Se encuentra a 1.2 UA de su estrella, presenta una masa muy similar a la de nuestro planeta (0.98), y se ha constatado la existencia en su superficie de vida basada en el carbono, como nosotros.

Ahora solo resta saber hasta que punto estas nuevas formas de vida han desarrollado o no algún tipo de inteligencia.

Lo que si queda confirmado, es que, nosotros, pobladores de Parsin, cuarto planeta de la estrella Galdo, no somos los únicos seres vivos del Universo.