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Astrobloguers » Entradas de octubre de 2009

Química exoplanetaria

Estudiar la composición de mundos alrededor de otros soles: lo que hace unas pocas décadas era ciencia ficción, hoy en día es una realidad. De los más de 400 planetas extrasolares descubiertos hasta la fecha no podemos saber nada sobre su estructura, más allá de conjeturas razonables basadas en modelos teóricos. Estas dificultades vienen dadas por la enorme lejanía de los exoplanetas y las limitaciones de los métodos de detección.

Pero en algunos pocos casos, hemos podido analizar sus atmósferas con los telescopios espaciales Spitzer y Hubble. Aunque se encuentran fuera de la atmósfera terrestre y están libres de su distorsión, los planetas extrasolares están a una distancia tan enorme que la resolución de los espectros obtenidos por los instrumentos de estos telescopios es muy escasa. Pese a todo, el que podamos estudiar la composición de un mundo situado a decenas de años luz es un logro técnico impresionante.

HD 189733b y HD 209458b son los exoplanetas cuya composición química conocemos mejor. Ambos son “Júpiteres calientes”, es decir, planetas gigantes que orbitan alrededor de su estrella a una distancia mínima, por lo que su temperatura en la zona diurna es altísima. Son los únicos mundos fuera del Sistema Solar en los que se ha detectado la presencia de sodio, vapor de agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono y metano.

HD 189733b es un 13% más masivo que Júpiter, aunque su tamaño es muy similar. Orbita una estrella de tipo K -un poco más fría que el Sol- a 63 años luz en la constelación de Vulpecula. Está situado tan cerca de ella que su “año” es de sólo 2,2 días. Fue detectado en 2005 por el método de la velocidad radial y, posteriormente, mediante el método del tránsito. Como consecuencia, podemos conocer su densidad de forma aproximada y crear modelos generales de su atmósfera. Gracias a las altas temperaturas de su superficie, el planeta emite una enorme cantidad de radiación infrarroja, lo que permitió en febrero de 2007 obtener por primera vez un espectro mediante el telescopio espacial Spitzer. Este telescopio trabaja en el infrarrojo y en esta longitud de onda la diferencia de brillo entre el planeta y su estrella no es tan grande como en el visible. Aunque no podemos “ver” el planeta directamente -ni siquiera en infrarrojo-, podemos restar la emisión de la estrella cuando el planeta está situado tras ella a la luz emitida por el conjunto planeta-estrella. Como resultado, podemos ver la radiación infrarroja reflejada por el lado diurno del planeta. Si descomponemos esta luz en distintas longitudes de onda, obtenemos un espectro que nos puede revelar la composición del planeta. Es importante resaltar que los elementos más fácilmente detectables no siempre son los más abundantes. Sin duda, los elementos principales que forman la mayoría de exoplanetas gaseosos son hidrógeno y helio -los elementos más abundantes del Universo-, pero su detección no es trivial. No en vano, recordemos que el helio se detectó antes en el Sol que en la Tierra (de ahí su nombre).

Además de obtener su espectro, en 2007 el telescopio Spitzer observó este planeta durante 33 horas, lo que permitió crear un “mapa” de las temperaturas superficiales estimadas. En julio de ese mismo año, se pudo confirmar la presencia de vapor de agua en la atmósfera, dato que fue posteriormente confirmado por el telescopio espacial Hubble, el cual también detectó la presencia de metano. El metano no es estable a la temperatura máxima que experimenta el planeta durante el día (unos 1000º C), pero evidentemente debe existir alguna zona donde esta molécula pueda preservarse (el lado nocturno y/o capas atmosféricas inferiores).

Mapa de temperaturas de HD 189733b (NASA).

Mapa de temperaturas de HD 189733b (NASA).

HD 209458b es por su parte uno de los pocos exoplanetas con un nombre propio extraoficial: Osiris. Orbita una estrella de tipo G a 150 años luz de nosotros situada en la constelación de Pegaso. Su año es de 3,5 días y tiene una masa inferior a la de Júpiter (0,69 veces), aunque su radio es un 35% mayor. Su baja densidad y estructura interna es todo un misterio. Fue descubierto en 1999 y ha sido detectado también por los métodos de la velocidad radial y el tránsito. De hecho, fue el primer planeta en ser descubierto por este último método. En 2001, el telescopio Hubble detectó sodio proveniente de las capas externas del planeta. Era la primera vez que se descubría un elemento químico que formaba parte de un planeta extrasolar. El Hubble también descubrió que Osiris se asemejaba a un cometa, perdiendo parte de su atmósfera en el medio interplanetario debido a la enorme temperatura de su superficie. En la “coma” del planeta se pudo encontrar, además de sodio, hidrógeno, carbono y oxígeno. Junto con HD 189733b, fue el primer planeta del que se obtuvo un espectro mediante el Spitzer y, al igual que su “hermano”, pronto se verificó la presencia de vapor de agua. El 20 de octubre de 2009 se publicaron los resultados que avalan la detección de metano y dióxido de carbono en el planeta.

Osiris (NASA).

Osiris (NASA).

HD 209458b y HD 189733b son los primeros mundos fuera del Sistema Solar que hemos analizado. Hasta la fecha, la elaboración de modelos teóricos del interior de estos exoplanetas se ha revelado como todo un desafío de primer orden. El futuro telescopio espacial James Webb también trabajará en el infrarrojo como el Spitzer y permitirá obtener más y mejores espectros de exoplanetas. Estos datos nos permitirán crear mejores modelos de la estructura atmosférica de estos mundos y comprobar cuáles son sus diferencias con respecto a los planetas gigantes de nuestro sistema.

Aunque estos gigantes gaseosos no pueden ser habitables, nos permitirán refinar las técnicas necesarias para estudiar la composición de las atmósferas de los planetas terrestres en el futuro.

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Topografía lunar

El primer observador lunar con telescopio fue el ingles Thomas Harriot que realizó los primeros dibujos de la Luna en Agosto de 1609. Unos meses mas tarde, hacia Noviembre de 1609, el “padre de la ciencia” Galileo Galilei comienza sus primeras observaciones con un telescopio diferenciando dos tipos de terreno diferentes en la superficie lunar. Por una parte regiones   oscuras a las que denomino “maria”, creyendo que se trataba de grandes masas de agua y por otra formaciones montañosas a las que denominó “terrae”.
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Según el tamaño, los “maria” se dividen en océanos, mares, golfos o bahías, lagos y pantanos. Los mares representan el 15% de la superficie lunar y se concentran mayoritariamente en el hemisferio visible. Se trata de grandes extensiones de roca basáltica producidas por el impacto de meteoritos que perforaron la corteza lunar, permitiendo la salida de la lava que inundó grandes superficies de terreno.

Mare Humorum

Mare Humorum

Las bahías se formaron por grandes impactos que posteriormente se fueron rellenando parcialmente dando lugar a vistosos golfos. La más representativa de todas las bahías es Sinus Iridum.
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Los lagos y pantanos que se formaron en la superficie lunar tienen el mismo origen de los mares, únicamente se diferencian que la superficie inundada es menor.

Palus Epidemiarum

Palus Epidemiarum

Centrándonos en la denominada “terrae”, las formaciones más abundantes que encontramos son los cráteres (del griego krather, copa) debido a la forma cóncava que poseen. Dependiendo de su tamaño se pueden clasificar en cuatro grupos:

1- Cratercillos hasta un kilómetro de diámetro.

Cratércillos en el Mare Serenitatis

Cratércillos en el Mare Serenitatis

2- Cráteres propiamente dichos, con una forma cóncava entre 1 y 20 kilómetros de diámetro.
3- Formaciones entre 20 y 100 kilómetros de diámetro que presentan tres partes muy diferenciadas: vertientes exteriores, paredes internas y el fondo que suele ser plano (pudiendo contener montaña/s central/es).

Tycho

Tycho

4- Planicies o llanuras amuralladas con diámetros superiores a los 100 kilómetros. Son gigantescos cráteres generalmente muy desgastados, conteniendo en su interior cráteres, colinas, montañas y grietas.

Gigantesco cráter de Bailly (300 km)

Gigantesco cráter de Bailly (300 km)

El denominador común de los cráteres es su forma circular, encontrándose en algunos de ellos montañas o macizos centrales que le dan un aspecto imponente. También pueden albergar en su interior pequeños cráteres y grietas. Por otro lado tenemos los llamados cráteres “fantasmas”, formaciones inundadas total o parcialmente de lava en la que apenas es posible ver sus paredes exteriores.

Cráter Prinz

Cráter Prinz

Además de los cráteres, en la denominada “terrae” aparecen numerosas formaciones interesantes como:

-Cadenas montañosas o cordilleras similares a las de la Tierra, aunque proporcionalmente al tamaño de los dos astros son mucho más elevadas en la Luna. Un ejemplo de ello son los montes Leibnitz con una altura de 8500 metros. Generalmente las cordilleras se encuentran situadas junto a los mares.

Montes Apenninus

Montes Apenninus

-Fallas tectónicas. No son abundantes en nuestro satélite pero si que hay claros ejemplos como Rupes Recta, una falla de 110 kilómetros y curiosamente con un desnivel de solamente 40 grados.

Rupes Recta

Rupes Recta

-Grietas y hendiduras en ocasiones sinuosas con una longitud que superan en muchos casos los 200 kilómetros. También es posible observar sistemas ramificados de grietas.

Rimae Hippalus

Rimae Hippalus

-Valles que no lo son, en realidad son grandes llanuras en las que aparecen varios cráteres alineados formando un pseudo valle con un fondo irregular. El valle más representativo de nuestro satélite es Vallis Alpes y precisamente se trata de una fosa tectónica.

Vallis Alpes

Vallis Alpes

-Dorsas marinas que se formaron por la comprensión de la lava al enfriarse, formando unos pliegues sobre la superficie de los mares y que dan un aspecto de olas en alta mar.

Dorsa Smirnov

Dorsa Smirnov

-Cadenas de cráteres formadas por impactos múltiples sobre la superficie lunar.

Cadena de cráteres Davy

Cadena de cráteres Davy

-Promontorios que se alzan majestuosamente frente a los mares de lava.

Promontorios Lavinium y Olivium

Promontorios Lavinium y Olivium

-Domos, formaciones lunares de origen volcánico que consisten en colinas redondeadas con un diámetro que varían entre los 2 y 60 km con una altura que no llega a superar en la mayoría de los casos 1000 metros. En su cima algunos domos llegan a presentar un pequeño cráter.

Campo de domos Marius

Campo de domos Marius

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FAUNA EXTRASOLAR (y II)

Las Nebulosas Brillantes

Germán Peris Luque

     Por nebulosa se entiende a un conjunto de objetos celestes muy diferentes en cuanto a su naturaleza y que tiene su origen en la ambigüedad del término “nebulosa”, pues la palabra procede del griego y significa nube. Así, todos aquellos objetos celestes que se iban descubriendo con la invención del telescopio, cuyo cuatrocientos aniversario celebramos en este blog, y que presentaban un aspecto “de nube” recibieron está denominación. Sin embargo conforme se mejoraron los medios ópticos se pudo comprobar que algunos objetos de aspecto “nebuloso” eran en realidad cúmulos estelares lejanos, incluso galaxias como nuestra propia Vía Láctea u otros objetos de aspectos de formas arbitrarias y diferentes.

En la entrada anterior nos centramos en un tipo de nebulosas que se asemejan, en una primera aproximación, a lejanos discos de planetas, y que fueron llamadas por este motivo nebulosas planetarias, en esta ocasión nos acercaremos a las nebulosas más abundantes visibles en el universo; las nebulosas brillantes.

Es preciso realizar pues una clasificación más detallada de aquellos objetos de aspecto nebuloso, pues aún entendiendo por nebulosas a las nubes de gas y polvo que parecen como objetos brumosos a los ojos de un observador, su naturaleza y composición es diferente; en algunos casos se tratará de zonas de intenso nacimiento estelar y en otros casos  restos de lo que fueron estrellas.

En todo caso, estos objetos celestes constituyen por si solos algunos de los objetos más bellos que pueden observarse en el espacio.

También llamadas por algunos autores como nebulosas difusas, se trata de enormes conglomerados de gas interestelar formados principalmente por Hidrogeno. Una clasificación sencilla que hace referencia al estado energético que presenta la materia que contiene la nebulosa es la sigiente ;

Nebulosas de reflexión: Las nebulosas de reflexión son nubes de polvo cuyos átomos reflejan la luz de una estrella próxima, por lo que aparecen del mismo color que las estrellas cuya luz reflejan, un ejemplo de ello es el de la nebulosa azulada que rodea al conocido cúmulo invernal de las Pléyades.

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Nebulosas de emisión: Las nebulosas de emisión brillan porque sus átomos, excitados por la radiación ultravioleta emitida por las estrellas próximas (tipos espectrales O y B habitualmente), se convierten en fuentes de radiación. Son nubes de gas que reciben energía irradiada por estrellas cercanas calientes, y se muestran típicamente rojas en las fotografías astronómicas debido a la radiación característica del hidrógeno en la región roja del espectro. Las nebulosas de emisión, las más características y cocidas por los aficionados, suelen presentar dos zonas diferenciadas atendiendo a su naturaleza;

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a) Regiones HII. Son regiones cercanas a las estrellas y las que conocemos típicamente. Los fotones ultravioletas que emiten las estrellas son absorbidos por los átomos del gas de la nebulosa, cuyos electrones saltan varios niveles energéticos. El retorno al estado fundamental se produce luego por pasos, liberándose la energía en forma de radiación visible. No se utiliza toda la energía en la ionización, sino que una parte aumenta la temperatura hasta los 10000 ºK. La ionización del hidrógeno puede alcanzar distancias de varias decenas de años luz. Cuanto mayor es la temperatura estelar, mayor es el volumen de gas ionizado y lógicamente mayor el alcance.

b) Regiones HI. Están más alejadas de dichas estrellas por lo que la radiación estelar llega más debilitada. Por esto son más frías que las anteriores, tan sólo unos 150 ºK, y el hidrógeno no se ioniza sino que se encuentra en estado neutro. Estas nebulosas no pueden observarse visualmente porque su densidad es muy baja y no emiten luz visible. En cambio sí que emiten ondas de radio (radiación de 21 cm), por lo que es necesaria la utilización de un radiotelescopio para su detección.

 

Es necesario precisar que muchas nebulosas presentan tanto el fenómeno de la reflexión como el de la emisión. Algunos autores distinguen de las regiones tipicamente HI las nebulosas llamadas oscuras.

Nebulosas oscuras: Las nebulosas de absorción u oscuras son vastas nubes de gas ricas en partículas de polvo que absorben la luz y sólo se hacen presentes cuando detrás existe una fuente luminosa o un rico campo estelar. Son conocidas todas las nebulosas detectadas fotográficamente por Barnard hace casi un siglo, pero existen muchas más y un número indeterminado que podría albergar consecuencias cosmológicas interesantes sobre la cantidad de masa presente en las galaxias, que nos permanece desconocido.
Por termino medio, ciertos autores citan que la cantidad de polvo es unas 100 veces menor que la de gas. Para detectarlas, además de las técnicas fotográficas que no siempre son evidentes, se realiza un recuento de las estrellas de cierta magnitud que hay en una zona determinada del cielo y se las compara con las que, por término medio, deberían aparecer.

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Remanente de Supernovas: Este otro tipo de objeto de aspecto nebuloso es aún más extraño que las nebulosas planetarias que vimos en la entrada pasada dedicada a estos objetos exóticos. Se producen cuando una estrella de gran masa explota al final de su vida y esparce su materia al espacio. Tienen aspecto deshilachado, fruto de la violenta explosión final. En el centro hay una estrella, de tipo degenerada, de unas pocas decenas de kilómetros de radio, residuo de la estrella original, que emite fuertemente en rayos X y ondas de radio.

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Imagenes; varios autores.
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La NASA en España

MDSCCCuando pensamos en las instalaciones de la NASA todo el mundo se va a Houston, por aquello de “Houston, tenemos un problema” o a cabo Cañaveral por la plataforma de lanzamiento de los transbordadores y demás sondas espaciales que lanza la mayor agencia espacial del mundo. Sin embargo, estas sondas y sobre todo las que se adentran más en los confines del Sistema Solar necesitan ser controladas desde Tierra desde más de un lugar. De ahí que para seguir a estas naves destinadas al espacio profundo se utilicen tres ubicaciones repartidas por nuestro planeta formando la Red del Espacio Profundo de la NASA. Estas instalaciones están en Barstow (California), Canberra (Australia) y Robledo de Chavela (Madrid). De esta última estación de seguimiento es de la que os voy a hablar hoy.

El Madrid Deep Space Communication Complex (MDSCC) es la única instalación de la NASA en España y como ya os comenté en el párrafo anterior se encarga de el seguimiento de las misiones que más lejos viajan por nuestro Sistema Solar. La mayor de sus antenas mide 70 metros de diámetro mientras que la más pequeña, “la Dino”, fue la encargada del seguimiento de las misiones Apollo de la NASA, incluido el alunizaje del Apollo 11 sobre la superficie lunar.

Terminal antiguo NASAEn el mes de julio tuve la oportunidad de visitar estas instalaciones y las impresiones que me dejó fueron bastante ambiguas. Por un lado me llamaron muchísimo la atención las antenas de seguimiento y la posibilidad de realizar telemetría con sondas que están a miles de millones de nuestro planeta, pero por otro me llevé una mala impresión de los instrumentos utilizados allí. Aunque es bastante probable que las salas que nos enseñaron, es decir las abiertas al público, fueran tan solo pequeñas salas de poca importancia llenas de trastos viejos e instrumentos antiguos. Y si no me creéis fijaros en el terminal de la imagen de la izquierda, más propio de los años 80 que de nuestros días.

En cuanto a las antenas, era bastante sorprendente ver cómo se movían. La de 70 metros (denominada CSS-63) que podéis ver en la imagen inferior, se encontraba realizando un seguimiento a la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), en órbita alrededor de Marte como su propio nombre indica, cuando llegamos; pero en cuanto Saturno asomó por el horizonte, cambió su orientación para el seguimiento de la sonda Cassini alrededor del “señor de la anillos”. Debido a que todavía estaba bajo en el horizonte fijaros en la inclinación de la antena. Espectacular!! Para realizar estos cambios de dirección se utiliza un sistema muy ingenioso, a la par que efectivo. En la base del radiotelescopio se inyecta aceite a presión sobre el que las 3.500 de toneladas de la antena “flotan”. Esta fina capa de aceite tiene tan solo 0,03 mm de espesor, pero es suficiente para soportar y dirigir la antena. Como os podéis imaginar, de esta forma se eliminan los rozamientos y el movimiento es más cómodo y fluido, requiriendo menos energía.

Radioantena NASASi os preguntáis por el asombroso tamaño de las radioantenas, la respuesta es muy sencilla. Las sondas espaciales emiten una señal desde un punto del espacio muy alejado de nuestro planeta, por lo que la potencia que nos llega es muy débil. Si la antena fuera pequeña no se podría recoger suficiente información debido a las dificultades para captar una señal tan tenue. Nos contaban allí que la potencia a la que llega la señal es de unos 20 W, que es menos que lo que puede consumir una bombilla en tu casa o una simple linterna. Si a esto le sumamos que la señar llega desde, por ejemplo, Saturno, ya se comprende su tamaño. De todas formas el poder de la antena principal, DSS-63, es tal que podría llegar a captar señales de tan solo ¡¡10-28 W!!

Otra característica importante es la disposición de la Red del Espacio Profundo. Al tener una estación repartida en cada tercio del planeta, separadas por aproximadamente 10.000 km cada una, se puede mantener el contacto con las sondas ininterrumpidamente. Esto es sumamente importante ya que perder la comunicación supondría la interrupción del envío/recepción de información como pueden ser el envío de órdenes a la nave o la recepción en tierra de fotos o medidas de sensores.

Red del Espacio Profundo de la NASA

Para saber un poco más sobre el completo MDSCC os recomiendo que entréis en su web y veáis el vídeo introductorio en castellano, así como toda la información sobre sus antenas y misiones.

Saludos ;)

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El Space Center de Bremen

Hace unos años realicé un viaje de ocio por Europa Central y planifiqué el recorrido para pasar un par de días en Bremen. En esta ciudad del Norte de Alemania se encontraba en aquellos momentos el centro de ocio espacial más moderno de Europa, el Space Center.

Este centro está situado en una zona industrial en reconversión. Mientras el tranvía nos acercaba allí pudimos observar fábricas viejas y edificios con un aspecto de barrio obrero, rudo, que contrastaban con el centro turístico de la ciudad. El tranvía nos dejó a pie del edificio y la primera impresión fue buena.

http://www.space-center-bremen.de

El precio de la entrada fue de 22 euros por cabeza. Era importante guardar el ticket porque con él accedías a las diferentes atracciones a través de tornos como en el metro. Sin embargo, como buenos españoles, tuvimos que dar la nota y perdimos uno de ellos. Así que empezamos a buscarlo por las papeleras de los pasillos, debajo de las sillas, etc. Dos vigilantes se acercaron y nos preguntaron qué pasaba (en alemán, claro). Lo cierto es que se portaron muy bien y a los pocos minutos teníamos un nuevo ticket sin coste alguno.

Space Center

Space Center

El Space Center se encuentra dividido en varias secciones, todas accesibles desde un gran patio central ocupado por un restaurante y una cafetería de diseño futurista. La sección que más me gustó fue el cine Imax, una gigantesca pantalla envolvente, casi semiesférica. Al entrar te pones unas gafas especiales que te permiten disfrutar en perfecto 3D de espectaculares documentales sobre el espacio. Vimos dos, uno sobre el transbordador espacial en alemán y otro sobre la ISS en inglés. Hubo un par de despegues de un transbordador y un cohete Proton ruso que te hacían agarrarte a la butaca y casi casi morder el polvo (de hecho, en el segundo simularon el efecto como si se rompieran las gafas, ¡genial!).

Las gafas del Imax

Las gafas del Imax

Otra de las secciones se denominaba Planet Quest, y consistía en una especie de montaña rusa que recorría gran parte del recinto por su parte superior. Cada asiento al cerrarse mostraba frente a tus ojos una pantalla de televisión, que durante el veloz paseo mostraba sobrevuelos sobre los diferentes planetas del Sistema Solar. Yo prefería mirar abajo y a los lados para observar qué estábamos ‘sobrevolando’ realmente. Vino bien para soltar un poco de adrenalina.

La sección más aburrida fue la de Star Trek. Consistía en una especie de nave espacial, con puertas futuristas de esas que se abren solas hacia arriba. Había actores vestidos de Star Trek haciendo guardia en cada puerta. Por varias televisiones veíamos escenas de Star Trek, hasta que de repente empezaron a sonar alarmas, las luces se apagaron y nos llevaron corriendo a otra sala en la que los actores de la tele aparecieron en vivo. Creo que hablaban todo el rato en alemán. Debía estar bien para los fans de aquella serie, pero me pareció un tostón.

La tercera atracción que visitamos fue StarGate. De nuevo con actores en vivo, iban contando una historieta de una reina vestida con telas del antiguo Egipto. De pronto nos obligaron a seguir a la reina por unos pasillos, nos dieron unas gafas especiales como las del Imax y entramos en una sala de cine pequeñita. Un tío iba comprobando que todos teníamos bien colocados los cinturones de seguridad de la butaca, y que no había niños demasiado pequeños. Dijo que había unos sensores que detectaban ataques epilépticos o similares y que si alguien sufría uno la atracción se pararía automáticamente. Ante tal despliegue de medios la espectación era total. Entonces empezamos a ver por la pantalla un túnel por el que se desplazaba la supuesta nave en la que estábamos montados. Disparaba a monstruos de cuello largo que literalmente atravesaban la pantalla (las gafas 3D tenían la culpa) y nos escupían, la nave realizaba acelerones bruscos, se inclinaba, … todo con gran realismo debido a que desde los asientos salían chorritos de agua a la cara, en los respaldos había muelles que te empujaban por detrás, y la plataforma de la sala se movía también. No estuvo mal.

Maqueta de la Luna

Maqueta de la Luna

Había una zona dedicada a los viajes espaciales, con trajes de cosmonautas reales, paquetes de comida espacial, fotos, libros de ruta del Apollo 11, etc. Junto a ellos una maqueta de plástico blando que simulaba una zona craterizada de la Luna para que los niños jugaran. Y en una pequeña sala sin asientos se proyectaba una animación por ordenador de un viaje a la Luna.

Trajes de astronauta

Trajes de astronauta

En el pabellón al aire libre sólo había una maqueta a escala 1:1 del cohete Ariane. La maqueta formaba parte de la atracción de caída libre, típica de los parques de atracciones. Se echaban de menos maquetas de otros cohetes, tanto americanos como rusos, y de un transbordador.

Maqueta a escala 1:1 del cohete Ariane

Maqueta a escala 1:1 del cohete Ariane

Por supuesto, la salida estaba junto a la tienda de recuerdos: tazones de Star Trek, disfraces, marcianos verdes hinchables, llaveros, puzzles, maquetas de naves espaciales, etc. una pena que no hubiera ni un solo libro.

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