Si hay un astrónomo popular entre los aficionados a la observación del cielo nocturno, ese es Charles Messier (1730-1817). Francés de adopción, nació en un ducado por aquel entonces independiente en lo que hoy es la Lorena Francesa. Tuvo una formación enfocada a las finanzas y los negocios, algo similar a un contable, y por ese motivo tardó mucho en ser reconocido por los astrónomos de la Real Academia.
A la edad de 21 años consiguió una plaza como asistente en el nuevo Observatorio Naval de París, a donde se trasladó en 1751. El Observatorio Naval era mucho más modesto que el prestigioso Observatorio Real de París. Su formación fue dirigida allí por Deslile, y por el asistente de este, Libour. Su trabajo consistía en hacer copias a mano de mapas y reportes de observación.
Deslile tenía contacto con Newton y Halley. Siguiendo los cálculos de este último, se preparó para la reaparición predicha del cometa que más tarde llevaría su nombre en 1758. A partir de los cálculos de Deslile que predecían el paso por el perihelio en abril de 1759, Messier dibujó un mapa del paso del cometa sobre el fondo de estrellas y recibió órdenes de comenzar su búsqueda en verano de 1758. Fue su primer trabajo astronómico de importancia.
Messier consiguió recuperar el cometa el 21 de enero de 1759, pero no fue el primero en hacerlo. La órbita calculada por Deslile estaba bastante alejada de la real, y este, orgulloso, razonó que el cometa encontrado por Messier era “otra cosa”. Por ese motivo no pudo publicar sus observaciones hasta pasados tres meses, en los que ya era evidente el error de Deslile. Esta demora levantó sospechas entre los astrónomos del Observatorio Real, que nunca le reconocieron el descubrimiento independiente del cometa.
El descubrimiento de nuevos cometas fue la gran pasión de Messier. Fue el primer “cazador de cometas” de la historia, con un equipo modesto, pero con una gran pasión y meticulosidad en sus estudios. Introdujo el telescopio como instrumento de búsqueda de nuevos cometas; antes de él los cometas se descubrían a ojo desnudo. Observó un total de 44 cometas, descubriendo por si mismo 21 de ellos. Los seguía observando por largos periodos, anotando sus distintas posiciones, con lo que posteriormente se pudieron calcular sus órbitas.
Messier fue un observador ajeno a estudios teóricos. Su gran complemento fue su amigo Saron, que desarrolló los cálculos matemáticos que permitían a Messier recuperar un cometa tras una temporada sin observarlo.
El reconocimiento a su labor le llegó pronto desde fuera, siendo nombrado miembro de las academias de ciencias inglesa y alemana en 1764. Sin embargo, en Francia no fue tenido en tanta consideración. Quizás por el personal reconocimiento de su labor por el rey, fue admitido al fin en la Academia Francesa de Ciencias en 1770. En 1771 heredó el cargo de su maestro Delisle como Astrónomo de la Marina.
En 1771 también completó la primera versión de su Catálogo con 45 objetos nebulosos. Messier no le daba demasiada importancia a esta obra, considerándola un simple subproducto de sus verdaderas investigaciones. La segunda edición vio la luz en 1780, ampliada a 68 objetos. La tercera edición llegó un año después, ampliando la lista a 103 objetos, gracias al impulso de su nuevo amigo, Pierre Méchain (1744 – 1804). Esta fue la última edición del Catálogo, a pesar de que Méchain hizo muchos más descubrimientos con posterioridad.
En 1781 William Herschel descubrió Urano, y consultó a Messier sobre la posibilidad de que se tratase de un nuevo cometa. Las precisas observaciones de este y los cálculos obtenidos a partir de ellas por Saron lo confirmaron como un nuevo planeta.
En los años que siguieron a la Revolución Francesa su posición, como la de tantos otros, se vio comprometida. En 1793 todas las academias fueron disueltas. En 1794 su amigo Saron murió en la guillotina. En 1795 se fundó en París el Bureau des Longitudes, del que en un principio no formaba parte Messier, que entró al año siguiente sustituyendo a Cassini.
Fue condecorado con la Legión de Honor por Napoleón en 1808. Por esas fechas su vista ya había empeorado bastante, y ya no era capaz de leer o escribir. En 1812 sufrió una parálisis lateral. Murió con 87 años, el 11 de abril de 1817.
La labor de gran descubridor de cometas de Messier le valió el reconocimiento en vida de su colega Jerôme de Lalande en 1775, al crear este en su honor la constelación de Custos Messium, el Guardián de las Cosechas, en reconocimiento a su constante patrullar por la bóveda celeste. Fue rápidamente recogida en las nuevas cartas celestes de impresión francesa, donde aparecía con su nombre en francés: le Messier. También Bode la incluyó en los atlas prusianos, junto con otras dos constelaciones invención de Lalande, y las suyas de cosecha propia. Todas estas constelaciones cayeron en desuso apenas 80 años después.
La constelación del Guardián de las Cosechas ocupaba un espacio situado en lo que ahora son zonas del norte de Cefeo, Casiopea, y la Jirafa. Sus estrellas eran muy débiles, siendo la más brillante de ellas 40 Cas, y no contenía ningún objeto de su Catálogo.
Es precisamente por ese Catálogo por el que hoy en día recordamos a Charles Messier, a pesar de que él mismo y sus contemporáneos siempre lo consideraron como una obra secundaria de su labor de descubrimiento y seguimiento de cometas.
El trabajo del catálogo fue desarrollado en distintas etapas y ampliaciones. Su última edición llegaba hasta los 103 objetos. El resto de objetos del Catálogo, hasta el 109, fueron siendo añadidos manuscritos por Messier sobre su propia copia impresa. Sin embargo, nunca hubo una nueva edición; muy pronto se vio ampliamente superado por el catálogo de 2000 objetos de William Herschel, que contaba con telescopios de calidad muy superior a la de los de Messier.
Quizás sea por la poca calidad de los telescopios de Messier, junto con que realizase todas sus observaciones desde el observatorio de París, lo que hiciese que las entradas de su catálogo gocen hoy en día de tanta popularidad. Son objetos brillantes, extensos y fáciles de localizar, y están todos al alcance de cualquier observador del Hemisferio Norte.
El Catálogo Messier fue publicado con algunas erratas o errores de cálculo. No fue hasta mediados del Siglo XX que fueron recuperados los objetos perdidos del mismo, en concreto M47, M48 y M91. Aún hoy en día se mantiene la polémica sobre si M102 es una entrada duplicada de M101, o se refiere a la galaxia NGC 5866 en el Dragón, anotada con un error de 5º exactos en su ascensión recta.
M110 fue añadido también en el siglo XX, pues aunque Messier la había observado y dibujado junto con M31 y M32 el 10 de agosto de 1773, por algún extraño motivo no la había incluido en su catálogo.
Observar los 110 (o 109) objetos del Catálogo puede ser una reconfortante labor de varios años de observación, aunque con mucha voluntad y algo de suerte, se puede intentar ver todos en una sola noche muy especial, la Maratón Messier.
En los años 70 del pasado siglo, algunos aficionados norteamericanos repararon en que no había ningún objeto del Catálogo Messier entre los 320º y los 30º de longitud sobre la Eclíptica, un hueco de 70º que permitiría, en una noche sin Luna de marzo lo más próxima posible al equinoccio o pocos días después, ver los 110 objetos del Catálogo en una sola sesión. Cualquier otra noche del año los observadores del Hemisferio Norte pueden llegar a ver hasta 95 de ellos.
Esto es válido dependiendo de la latitud del observador; para llegar a ver los 110 objetos, es preciso estar entre los +10º y +35º de latitud, ya que en esa zona la duración del crepúsculo es menor, y los objetos más críticos de la lista alcanzan mayor altura.
Para el resto de los observadores del norte, es imposible llegar a completarlo. Hasta los +50º de latitud, se trata de una carrera contra el amanecer en la que M30 sale cuando el cielo se ha llenado ya de claridad, y en la que hay que observar a M69, M70, M54, M72, M73, M2 y M75 nada más comiencen a asomar sobre el horizonte oeste. Por encima de esa latitud, la mañana va ganando tiempo a estos objetos y no son visibles.
Los observadores del Hemisferio Sur no tienen posibilidad de seguir este evento. A fin de cuentas, Messier hizo todas sus observaciones desde la ciudad de París, y el cielo del sur era un completo desconocido para él.
Si se consiguen observar todos, excepto el esquivo M30, sirva de coartada que se observó M102, que no está en el Catálogo Messier oficial, con lo que el numero total de objetos observados es el mismo.
Anímate e inténtalo, no hay una oportunidad mejor hasta el 2014. Y si el reto te parece pequeño, puedes intentar hacer el M³, que consiste en hacer la Maratón Messier, pero sin lista previa de objetos ni cartas de localización.
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Desde siempre la Humanidad ha intentado plasmar la distribución de los astros en el cielo usando mapas celestes al mismo tiempo que cartografiaba la Tierra. En cierto modo, confeccionar un mapa de los astros es mucho más sencillo que elaborar un mapa terrestre, pues desde cualquier punto de nuestro planeta -a excepción de los polos- se puede observar más de la mitad de la esfera celeste.
La mayoría de los primeros mapas celestes no han sobrevivido hasta la actualidad, salvo contadas excepciones, como es el caso del Atlas de Farnese. Esta escultura se puede considerar el arquetipo grecorromano de representación astronómica de los cielos, pero desgraciadamente la naturaleza efímera del soporte escrito ha evitado que podamos contemplar sus contrapartidas bidimensionales en papiro o pergamino.
Más numerosos son los ejemplares de mapas celestes medievales musulmanes, chinos o europeos, todos ellos, con ligeras modificaciones, basados en la obra de Ptolomeo. Pero no sería hasta el Renacimiento cuando la confección de mapas estelares experimentaría un auge sin precedentes. Las primeras exploraciones marítimas alrededor del mundo propiciaron la cartografía de los astros del hemisferio sur, hasta entonces desconocidos para los europeos. Navegantes como Amerigo Vespucci, Andreas Corsali, Pieter Keyser o Frederick de Houtman serían pioneros en la introducción de las nuevas constelaciones australes. De este modo, las naciones europeas tuvieron acceso por primera vez al cielo del hemisferio sur -que fue debidamente cartografiado-, lo que llevó a la confección de mapas celestes cada vez más detallados. Debido a las necesidades de la navegación, los cartógrafos de la época realizaron esfuerzos considerables para representar de forma fiel la geografía terrestre, desarrollando nuevos métodos matemáticos de proyección y técnicas de grabado que posteriormente serían aplicadas a la hora de crear mapas estelares. Los mapas celestes no eran una mera curiosidad académica: en una época de largas travesías oceánicas, las estrellas ofrecían un método seguro para orientarse en alta mar (al menos en latitud). La introducción del telescopio en el siglo XVII por parte de Galileo abrió nuevas posibilidades a la hora de cartografiar los cielos.
En el periodo comprendido entre 1600 y 1800 la confección de mapas estelares alcanzó un refinamiento tal que podemos considerarla la Época de Oro de la cartografía celeste. Antes de este periodo los mapas eran caóticos, de calidad mediocre o bien poco prácticos. Son muchas las obras que se editaron en este periodo y sería imposible hacer una referencia a todas ellas en esta breve reseña, pero podemos centrarnos en cuatro obras que cambiarían la forma de ver el cielo:
- Uranometría, de Johann Bayer (1572-1625): Bayer era un filósofo alemán apasionado de la astronomía. Consideraba que no había mapas celestes adecuados para observar los cielos con un mínimo de precisión y como resultado decidió crear uno propio cuyo nombre original sería Uranometria Omnium Asterismorum, conocido popularmente como Uranometría, “medida de los cielos”. Fue publicado originalmente en 1603 en la ciudad alemana de Augsburg. Consistía en en 51 laminas, 48 de ellas dedicadas a las constelaciones clásicas de Ptolomeo, una con las nuevas constelaciones que habían descubierto los navegantes europeos (Nubes de Magallanes incluidas), así como dos planisferios celestes completos. Bayer utilizó una proyección trapezoidal y márgenes calibrados para permitir la lectura de la posición de un astro en el cielo con medio grado de error. Representó las 1005 estrellas del catálogo de Tycho Brahe, así como otras 1000 catalogadas por él mismo. En estos mapas Bayer introdujo la convención de nombrar a las estrellas más brillantes de cada constelación mediante letras griegas (y latinas si se terminaba el alfabeto). Esta tradición se ha mantenido hasta la actualidad, pese a las numerosas inconsistencias del sistema. Conviene recordar que fue Alessandro Piccolomini el primero en designar con letras las estrellas más brillantes de cada constelación en su obra De le Stelle Fisse, aunque a diferencia de Bayer hizo uso del alfabeto latino exclusivamente. La belleza del atlas celeste de Bayer radica en la introducción de figuras mitológicas en cada lámina para ayudar a localización de las estrellas, siguiendo las descripciones “anatómicas” del Almagesto de Ptolomeo.

La Osa Mayor en el Uranometria.
- Firmamentum Sobiescianum, de Johannes Hevelius (1611-1687): Hevelius era un comerciante alemán nacido en Danzig (actualmente Gdansk, Polonia) aficionado a la astronomía que gracias a su desahogada situación económica pudo crear su propio observatorio particular. Este observatorio sería bautizado como Stellaburgum (“ciudad de las estrellas”) y estaría considerado como uno de los mejores observatorios del mundo hasta la creación a finales del siglo XVII de varias instituciones astronómicas europeas de carácter nacional. Con el apoyo del rey francés Luis XIV y el rey polaco Jan III Sobieski, Hevelius pudo finalizar su obra Prodromus Astronomiae, la cual estaba formada por un catálogo (Catalogus Stellerum Fixarum) y un atlas celeste (Firmamentum Sobiescianum, sive Uranographia) dedicado al rey polaco. El catálogo incluía 1564 estrellas en proyección trapezoidal (sin letras griegas ni latinas), 600 de ellas añadidas por Hevelius, así como 12 nuevas constelaciones de un total de 73. Curiosamente, su obra sería publicada por su segunda mujer, Elisabeth, tras su muerte en 1690. El Firmamentum Sobiescianum es considerado por muchos como el atlas celeste más bello jamás creado. La altísima calidad visual y artística de esta obra se debe a la experiencia que tenía Hevelius a la hora de realizar grabados. Por otra parte, rechazó el uso del por entonces nuevo invento del telescopio para aumentar la precisión de la posición de los astros. Por este motivo, desde el punto de vista técnico su obra no era un gran avance respecto del Uranometria de Bayer. Curiosamente, la representación de las constelaciones estaba “invertida”, es decir, fueron dibujadas como si contemplásemos la esfera celeste “desde fuera”, una práctica muy común en los atlas y cartas celestes de la antigüedad.

La constelación de Tauro en el Uranographia.
- Atlas Coelestis, de John Flamsteed (1646-1719): a diferencia de Bayer y Hevelius, Flamsteed era un astrónomo profesional, encargado de la construcción del Real Observatorio de Greenwich y a la sazón primer Royal Astronomer. Fue el primero en registrar de forma sistemática las posiciones de las estrellas usando un telescopio, tarea a la que dedicó toda su vida. Al igual que en el caso de Hevelius, su obra fue publicada postumamente por su mujer en 1725 y se denominó Historiae Coelestis Britannicae, con más de 3000 estrellas. Hizo uso de las letras de Bayer, aunque añadió números para designar las estrellas de cada constelación. Estos números son actualmente conocidos como “Números de Flamsteed”, pese a que fueron introducidos por el francés Joseph Lalande en 1783. Basado en este catálogo, en 1729 se publicó el Atlas Coelestis, el resultado de toda una vida de trabajo. Atlas Coelestis usaba una proyección polar estereográfica que, combinada con la precisión del catálogo estelar de Flamsteed, hizo de él una auténtica joya científica y artística en su época. Una joya que tardaría más de medio siglo en ser superada.

Ofiuco en el Atlas Coelestis.
- Uranographia, de Johann Bode (1747-1826): Bode fue un reputado astrónomo alemán de Hamburgo que llegó a ser director del Observatorio de Berlín. Desde su juventud, Bode se propuso superar el altísimo listón alcanzado por Flamsteed a la hora de confeccionar catálogos estelares. En su primera etapa publicó dos libros con mapas celestes: Anleitung zur Kentnis des Gestirnten Himmels (“introducción al conocimiento del cielo estrellado”) en 1768 y Vorstellung der Gestirne (“presentación de los astros”) en 1782 , una versión alemana del atlas de Flamsteed con más de 3500 estrellas. Pero sería en 1801 cuando finalmente vería la luz su gran obra: Uranographia sive Astrorum Descriptio (o simplemente, Uranographia). Se trataba el atlas celeste más grande jamás publicado. Hacía uso de la proyección cónica, con menos distorsión que los anteriores mapas, para representar más de 100 constelaciones (comparadas con las 88 existentes en la actualidad). Muchas de estas constelaciones fueron creadas por el propio Bode y con el tiempo cayeron en desuso. Uranographia se publicó conjuntamente con un catálogo de 17240 estrellas, llamado Allgemeine Nachweisung der Gestirne que contenía todas las estrellas visibles hasta magnitud 8 algo inaudito para la época.

Acuario en el Uranographia.
La obra de Bayer, Hevelius, Flamsteed y Bode inspiró a decenas de artistas y científicos que realizaron sus respectivos atlas celestes. Sin embargo, en el sigo XIX esta curiosa disciplina mezcla de arte y ciencia a partes iguales caería en desuso: la introducción de la fotografía haría superfluo el uso de cartas celestes para marcar la posición de las estrellas con alta precisión. Aunque se han seguido publicando mapas celestes hasta la actualidad (como es el caso del Uranometria 2000.0 o el Sky Atlas), su uso ha quedado limitado en la mayoría de los casos a los astrónomos no profesionales. En todo caso, la componente artística que inspiró a los primeros autores está ausente de los mapas estelares contemporáneos, que presentan una orientación emimentemente práctica. La Edad de Oro de los mapas estelares marcó una época de transición entre la antigua tradición grecorromana y la revolución científica de la sociedad moderna. Su legado es un rico patrimonio cultural y científico que no debemos olvidar.
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Una de las mejores cosas que puede hacer un astrónomo aficionado es salir y disfrutar del cielo. Está bien esa “astronomía de salón” donde podemos estudiar y disfrutar de nuestras observaciones, pero tarde o temprano, el cielo en directo nos llama. Hay que salir y disfrutar.
Comienzo aquí la publicación de algunos resúmenes que redacto después de las salidas del Grupo de Iniciación a la Observación de la Agrupación Astronómica de Madrid, donde se puede casi palpar y saborear el ambiente con el que nos encontramos bajo las estrellas. Por supuesto, siempre hay foto de grupo para recordar bien el momento.
Espero que esta iniciativa sirva para que también tú, te animes y disfrutes al completo de esta ciencia.
Resumen 16 de marzo de 2008
Un breve resumen de observación con respecto a la primera salida del Grupo IO en esta temporada.
Lo primero que me llamó la atención fue la puntualidad, a las 19:00 horas ya había coches y personal con el telescopio montado, ¡que sorpresa! muy agradable, por supuesto.
La meteorología no estuvo muy a nuestro favor, las 3 primeras horas nos acompañó un viento un tanto desagradable que no permitía observar con comodidad, aunque ganas no nos faltaron. Aguantamos el tirón durante ese tiempo y finalmente el viento se calmó, dejando una noche más tranquila. El Seeing tampoco era una maravilla para objetos poco brillantes, salvo para la Luna claro (siempre muy agradecida de mirar).
La verdad es que nos encontramos con varios tipos de telescopios, con montura ecuatorial, Altacimutal, motorizados y no motorizados, grandes, pequeños y prismáticos. Con todos se estaba haciendo una astronomía excelente, con entusiasmo y adaptándose a cada instrumento.
Gran ilusión por encontrar y visualizar objetos que alguno de nuestros compañeros no habían visto aún por telescopio (La Luna, M42, M31, M13, alguna galaxia, estrellas dobles, saltar entre constelaciones para encontrar algo en concreto, practicar con los planisferios para dar de forma efectiva con las figuras de las constelaciones y tener controlada la situación en todo momento. Un poquito de repaso de teoría de formación de estrellas, charlas astro-informáticas e incluso divagaciones cosmológicas. La verdad, se respiraba un ambiente astronómico excelente.
A las 00:15 se empezó a notar cierto velo nuboso por el oeste que a las 00:45 cubrían ya hasta el cénit. Para ese entonces algunos ya habían recogido, otros estábamos en ello, así que terminamos cuadrando con el horario programado, comenzando el regreso a eso de la 1:00, con una temperatura de 2 grados.
El sitio la verdad es que es bastante cómodo para llegar, hay mucho sitio, no hay demasiadas luces (salvo el reflejo de Madrid al Sur) y estoy seguro que en noches más propicias (sin viento, mejor seeing…) es un sitio excelente para hacer observaciones. Así que espero (y supongo) que no será la primera ni última que los entusiastas astronómicos del grupo IO y todos los que deseen salir y acompañarnos, nos pasaremos por ahí para seguir observando y disfrutando.
Y como no podía ser de otra manera, os envío las fotos del grupo, los “valientes” que estuvimos al pie del cañón. Hubo gente que no estaba en la foto, así que calculo que seríamos unos 12 o 13 en total.

Grupo de Iniciación a la Observación AAM
Una noche muy agradable, espero que para la próxima tú también te animes
.
¡Saludos!
Fernando Fdez.
Astrocosmos.es
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Reconociendo las Estrellas y Constelaciones.
16 de Marzo de 2009
Uno de los primeros y más gratos pasos de la astronomía observacional es aprender la posición de las estrellas que se pueden observar en la bóveda celeste.
Para aprender la posición de las estrellas y constelaciones que hemos mencionado nos valdremos de una herramienta sencilla y asequible, el Planisferio.
Un planisferio es la representación de la esfera celeste en una superficie plana. Su origen es muy antiguo. Su uso se basa en la falsa creencia de que aparentemente la Tierra está en el centro del Universo, y que es la bóveda celeste la que gira alrededor nuestro.
El cielo nocturno sobre nuestras cabezas tiene la forma de una enorme cúpula, sobre la cual, segundo a segundo y de este a oeste, parece que se van moviendo las estrellas. El objetivo final del planisferio será el de indicarnos, a todas las horas del día (la noche mejor) y todos los días del año, qué objetos celestes son los que se podrían ver en el cielo y cuáles están ocultos ante nuestra vista por nuestro propio horizonte o bien por el resplandor diurno de nuestro Sol.
El planisferio en sí es la lámina inferior de cartón rígido, y contiene dibujadas en su superficie todas las estrellas visibles a simple vista lo largo de todo el año.
El límite del círculo suele coincidir con el horizonte del observador, y por tanto esta realizado para un observador de una latitud dada, en este caso la nuestra con mayor o menor aproximación que asumimos como 40º Norte de media para la toda la península.

El planisferio se centra en la estrella Polar, pero fijémonos que sin embargo que no es el centro de la bóveda celeste visible en una determinada fecha cualquiera
Si prescindimos de la lamina giratoria superior, podemos apreciar dos partes bien diferenciadas;
Una externa, donde se halla toda una serie de círculos concéntricos con datos que nos facilitan información necesaria sobre el cielo. Estos círculos concéntricos se suelen dividir de fuera hacia el interior del planisferio en varios tipos de datos; en la parte más externa están marcadas las constelaciones zodiacales. Un círculo interior a éste último divide el cielo del planisferio en 360º. El siguiente círculo está dividido en 24 horas, que a la postre dan la misma información que los grados pero en otra magnitud empleada más comúnmente en astronomía como son las horas, minutos y segundos de arco.
Los dos siguientes círculos se corresponden, el primero, con los meses del año mientras que el segundo a los días de cada mes y servirán para situar el planisferio en la fecha correcta de observación. Los meses están separados entre sí en franjas de 30º y están colocados de la forma que el 21 de marzo coincida con el llamado Punto Aries celeste.
Una parte central que constituye la mayor parte del planisferio, donde figuran las estrellas visibles a simple vista durante todo el año, junto con una serie de líneas a modo de paralelos, que nos indican la declinación de las estrellas (el ecuador celeste está marcado en 0º), y de meridianos, que nos indican la ascensión recta de los cuerpos celestes.
Este sistema de líneas, a modo de los paralelos y meridianos terrestres, es el sistema para conocer la posición de un objeto en la bóveda celeste, y es conocido como sistema de coordenadas ecuatoriales y es el sistema que utilizan los astrónomos para situar un objeto en el cielo al igual que un geólogo da la posición geográfica de latitud y longitud de un determinado accidente geológico.
La lámina independiente y giratoria superior sirve para determinar qué estrellas se pueden ver en una fecha dada y a una hora dada, desde la latitud geográfica del observador y para la cual se ha diseñado el planisferio. Una parte de esta lámina es opaca, pintada de blanco o gris generalmente, mientras que las estrellas visibles las vemos dentro de un marco de plástico transparente con forma de elipse.
Si se hace girar la lámina superior sobre la inferior, se puede fijar el día del año del mes correspondiente y la hora de observación para observar que estrellas veremos en ese instante en nuestro cielo. Las estrellas que quedan bajo la parte opaca de la lámina son las que lógicamente no son visibles en el momento de la observación.
En los bordes de la lámina superior se indican las horas del día que siempre corresponden con las horas en el llamado tiempo universal (T.U) u hora solar. Para nosotros, los habitantes de la Península, debemos sumar 1 hora en invierno y 2 horas en veranos para conocer la hora civil u hora que nos marcan nuestros relojes.

En la imagen anterior del planisferio, lo tenemos “puesto” para observar el cielo a las 00 de la noche del día 26 de junio de nuestro reloj (las 22 horas de tiempo universal T.U del día 25 junio). Fijémonos que es el mismo cielo que podemos observar también por ejemplo a las 3 de la madrugada del 10 de mayo (01 horas de T.U), o a las 02 de la madrugada del 25 de mayo ( 00 horas de T.U).
Fijémonos que en la misma lamina giratoria están señalizados los puntos cardinales (el Sur, por ejemplo, coincide con las 12 horas).
Podemos observar una línea recta que va desde el Norte al Sur, es la llamada meridiana del lugar y en el centro de dicha línea vemos una cruz que se llama cenit y que se corresponde con el punto del cielo que está situado por encima de la cabeza de un observador, es decir, su vertical.
El Sol, la Luna, los planetas, asteroides y cometas no se indican en los planisferios ya que sus movimientos, independientes, no se corresponden con el movimiento común de las estrellas y seria imposibles reflejarlos en el planisferio.

La principal dificultad que entraña es saber tomarlo adecuadamente con la mano para orientarlo de acuerdo a la dirección del punto cardinal que queramos observar.
Fijémonos que el planisferio no representa la totalidad de estrellas visibles a simple vista desde un entorno rural, pues es imposible por motivos de escala representar varios miles de estrellas en tan poco espacio. Pero si nos va a permitir encontrar las alineaciones o asterismos más importantes de cada constelación, lo que será el primer paso para podernos guiar entre las estrellas.
Un planisferio se puede adquirir en tiendas especializadas o incluso en librerías generales, y va a ser nuestra primera guía para descubrir las estrellas, sus nombres y las constelaciones que conforman.
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¿Cuántas vueltas (sobre si misma) da la Tierra en 365 días? La respuesta obvia es 365. ¿Acaso no nos enseñan cuando somos pequeños que la Tierra da vueltas sobre si misma y por eso ocurren los días y las noches?
La no tan obvia, es para quien se para a pensar que hay gato encerrado y dice algo así como “en un año no hay 365 días, hay 365,25 por lo que da 365 vueltas y un cuarto”. Pues no, porque no estoy mencionando la palabra año.
Mi pregunta es simple, después de que hayan transcurrido 365 días ¿Cuántas rotaciones ha realizado la Tierra?
La respuesta es “aproximadamente 366 vueltas”. ¿Y esa vuelta extra de donde sale?
Un día dura 24 horas por definición. No voy a ser excesivamente riguroso, por tanto puedo decir que un día es el tiempo que tarda el Sol en volver a su máxima altura desde la última vez. Si lo preferís, es el tiempo entre dos medio días consecutivos. Pero esto no coincide exactamente con una rotación terrestre.
La razón es la siguiente. Además de rotar, la Tierra tiene un movimiento de traslación. De tal forma que cuando han transcurrido 24 horas, la Tierra se ha desplazado levemente en su órbita.
Esto significa que cuando se cumple una rotación completa, el Sol no está en el mismo lugar que antes: debido a la traslación, estará levemente desplazado. Por eso, la duración de un día no coincide con el tiempo que tarda la Tierra en un giro sobre si misma.
La siguiente figura, completamente casera, aclara bastante todo esto. Obviamente las escalas están completamente exageradas, para que podamos apreciar bien el efecto. En la realidad es bastante más sutil. (click para ampliar)
La bolita amarilla es el Sol. Las bolas azules son la Tierra en diferentes momentos. Como veis, la flecha azul indica el sentido de la traslación. Las flechas rojas son paralelas y marcan la dirección en la que hay cierta estrella. Esa estrella está tan lejos que el movimiento de la Tierra en un día no varía prácticamente nada la dirección en que la vemos. Consideramos pues, que de un día para otro es exactamente la misma dirección.
El radio negro dentro de la Tierra marca “nuestra posición” en la propia Tierra.
Comenzamos en la Tierra de la izquierda. La flecha roja pasa por el Sol. Esto significa que la estrella que usamos de referencia está exactamente detrás del Sol. Como veis, según pasa el tiempo, la barra va girando. Cuando la barra negra ha dado una vuelta completa (la Tierra de la derecha), el Sol no está donde estaba el día anterior. La dirección en la que vemos al Sol queda indicada por la flecha negra, que obviamente no coincide con la flecha roja.
Precisamente, sabemos que la tierra ha realizado una rotación gracias a la estrella: Como podemos considerar que la posición de la estrella es constante, nos sirve de referencia para saber cuando hemos dado exactamente una vuelta.
La curva naranja marca el ángulo de diferencia entre la posición de la estrella y el Sol. En la práctica esta diferencia es bastante pequeña: La Tierra rota en 23 horas 56 minutos y 4 segundos. A esto se lo llama día sidéreo.
Pero claro, el Sol tarda 24 horas… se retrasa cosa de 4 minutos cada día. Si hacéis la cuenta, esa diferencia de casi 4 minutos por día, al cabo de 365 días se han convertido en aproximadamente un día sidéreo. Es decir, cada 365 días, hemos dado aproximadamente 366 vueltas.
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IACO - www.iaco.es
Ya está casi aquí la segunda campaña de observación del proyecto Iaco, un proyecto asociado al IYA para medir la terrible contaminación luminica del cielo español. Os animo desde aquí a participar, hacer una medida es tan fácil como salir a la calle y comprar las constelaciones elegidas con unas hojas, a menos estrellas mas CL. Con 5 minutos puedes contribuir a este estudio a nivel estatal coordinado por la sociedad malagueña de astrnomía. Esta segunda tanda de observaciones será del 16 al 28 de marzo entre las 20:30 y las 22:30. No tienes excusa para no hacerlo. Tienes más información en su página web.
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Si a cualquiera de nosotros nos preguntan de dónde salieron todos los átomos que hay presentes en el universo, seguro que lo primero que se nos ocurre es que tienen su origen en el Big Bang. Bueno, eso hasta cierto punto puede ser correcto, ya que en el modelo cosmológico actual es la explicación que tenemos para el inicio de todo el universo que conocemos. Sin embargo, no nacieron todos los elementos químicos en aquella “megaexplosión”; ni muchísimo menos. Vamos a ver qué ocurrió y cómo surgieron realmente nuestros átomos.
En los primeros instantes de vida del universo ni siquiera existían los más conocidos constituyentes de los átomos, tales como protones o electrones, sino que todo estaba formado por un plasma conocido como plasma de quarks-gluones. Poco a poco, y tras diferentes procesos físicos, fueron apareciendo los protones y neutrones, constituyentes básicos de los núcleos atómicos. Transcurridos unos 300.000 años aparecen ya los primeros átomos ya que con la disminución de la temperatura los núcleos atómicos pueden comenzar a captar electrones. Es a partir de entonces cuando se puede decir que nuestros átomos comienzan su andadura. Todo este proceso recibe el nombre de nucleosíntesis primordial.
Sin embargo apenas aparecen un par de tipos diferentes de átomos: diferentes isótopos de hidrógeno, de helio y el más “pesado” litio. Con estos tres elementos se formaron las primeras estrellas de nuestro joven universo. Ahora bien, ¿de dónde salieron el resto de elementos químicos? La respuesta es sencilla: de los procesos nucleares que tienen lugar en el interior de las estrellas en un proceso llamado nucleosíntesis estelar.
Nacimiento y vida de la estrella
A grandes rasgos y sin entrar en el tema de cómo se forman las estrellas, cualquier estrella empieza su vida siendo una gran bola supercaliente compuesta principalmente de hidrógeno. Debido a las reacciones de fusión termonuclear, dos átomos de hidrógeno (un protón) se combinan para dar lugar a uno de helio (dos protones). Este proceso genera una cantidad descomunal de energía que proporciona a la estrella combustible suficiente para sobrevivir durante un periodo comprendido entre millones de años (estrellas más grandes) y miles de millones de años (estrellas más pequeñas). Esta fase de la evolución estelar recibe el nombre de secuencia principal y ocupa un 90% del total de la vida de la estrella. Nuestro Sol, que es una estrella de las pequeñas, tiene actualmente unos 4.500 millones de años y está todavía en la mitad de su vida, así que tiene combustible para otro periodo de tiempo similar al que lleva vivido.
Pero todo en la vida se acaba, y llegado el momento, el hidrógeno comienza a escasear. Es entonces cuando el combustible de la estrella pasa a ser el helio (dos protones), que al combinarse da lugar al berilio (cuatro protones). Una vez que se acaba el helio se utiliza el berilio, y así sucesivamente. Contado de esta manera parece que todo es muy sencillo y que tan solo hay un tipo de reacción, pero esto no es así. Existen muchas reacciones diferentes englobadas en tres grupos: cadenas protón-protón, el ciclo CNO y el proceso triple-alfa. De esta forma se crean los elementos más ligeros de la tabla periódica.

Decadencia de la estrella
Una vez superada la etapa de secuencia principal, la estrella empieza con su decadencia. Esta etapa cambia mucho en función de la masa de la estrella, pero como nuestro objetivo es estudiar cómo surgen los elementos químicos, vamos a centrarnos únicamente en lo que ocurre en estrellas de más de 9 veces la masa de nuestro Sol. En estas estrellas, además de los procesos comentados antes de la quema de hidrógeno y de helio, se da también la quema de metales.
Una vez que el combustible básico se ha quemado se comienzan a utilizar metales (se incluyen también semimetales y gases nobles) para mantener la estrella activa. A medida que se queman metales más pesados la estrella se comprime y se aumenta la temperatura para facilitar los procesos de fusión. Se llevan a cabo cuatro procesos fundamentales en esta etapa: la quema del carbono (seis protones), del oxígeno (ocho protones), del neón (diez protones) y del silicio (catorce protones). En estos cuatro procesos se obtiene una amplia variedad de elementos químicos diferentes llegando finalmente hasta el hierro (26 protones) y el níquel (28 protones).
A lo largo de estos procesos la estrella ha ido diferenciándose por capas, como si fuera una cebolla, en la que los diferentes elementos químicos se han ido depositando en una capa determinada. En el centro de la estrella están los elementos más pesados como el hierro y el níquel.
En todas las transformaciones anteriores siempre hay una ganancia de energía, ya que la energía producida en la fusión es mayor que la energía necesaria para unir los átomos. El punto máximo es el del hierro, por lo que a partir de este metal, la energía obtenida es menor que la suministrada. Esto provoca que la estrella entre en decaimiento, lo que la lleva irremediablemente al fin de sus días.

Muerte de la estrella
El producto final tras la muerte de la estrella también depende de su masa. En nuestro caso particular de una estrella con una masa mayor de 9 veces la del Sol hay diferentes posibilidades. El más común es que la estrella termine sus días explotando en una supernova y convirtiéndose en una estrella de neutrones. ¿Cómo sucede eso?
Como vimos un poco más arriba, una vez superado el pico del hierro la estrella entra en decaimiento. Esto implica que la energía de las reacciones termonucleares no es suficiente para mantener la estrella unida y ésta se vuelve inestable. ¿Y por qué se vuelve inestable? Pues por un motivo muy sencillo. La condición que ha de cumplir una estrella para mantenerse estable es que la fuerza de la gravedad que la empuja a contraerse se compense con la energía de las reacciones termonucleares que la empujan a expandirse. Como ya os podréis imaginar, una vez que llegamos al punto en el que la energía de las reacciones nucleares es insuficiente para compensar la gravedad, algo malo debe suceder. Y así es. Las capas más exteriores de la estrella colapsan sobre sí mismas cayendo hacia el núcleo de la estrella, lo que recibe el original nombre de colapso gravitatorio.
Tras este colapso, las pesadas capas internas de la estrella, sufren un aumento de presión y temperatura. Esto produce que sigan dándose reacciones de fusión mediante procesos de absorción de neutrones o protones, cuyo resultado final son elementos superpesados como el uranio (92 protones). Sin embargo, la estrella no puede soportar esta situación por mucho tiempo y la presión de degeneración de los electrones hace que la estrella explote dando lugar a una supernova. La remanente final será una pequeña y densa estrella de neutrones.

Siembra estelar
Una vez que la estrella colapsa y explota, todo su material sale despedido al espacio. Gracias a esto, todos los elementos químicos que la estrella poseía se esparcen por el universo dando lugar a los elementos químicos que hoy conocemos. Esta es la mejor demostración de que nuestro Sol no es la primera estrella que vivió en esta zona del universo donde nos encontramos actualmente. Para que en la Tierra estén presentes elementos químicos superpesados como el uranio, en esta zona debió de existir una estrella mucho más masiva que el Sol que hace muchos miles de millones de años explotó como una supernova y sembró nuestro Sistema Solar con los elementos químicos que tenemos en nuestro planeta. Visto de otra manera, sembró los elementos químicos que hoy en día necesitamos para vivir.
Saludos
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Para celebrar el AIA-IYA2009 como se merece, la Agrupación Astronómica de Madrid organiza diversas actividades entre las que se encuentran varias reuniones de astrónomos aficionados para realizar observación, a la que invitamos a todos, sean de la AAM, de otras asociaciones, familiares, amigos y curiosos. Es lo que habitualmente conocemos como una “star party”. Y no hay mejor motivo para celebrar una, que la realización de una actividad astronómica como es el Maratón Messier, durante el cual, se intenta localizar y ver todos los objetos del catálogo Messier en una sola noche.

"Mirador de las Estrellas", Bonilla.
Este evento tendrá lugar en nuestra fantástica área de observación “El Mirador de las Estrellas” en Bonilla, que cumple con todos los requisitos:
- Un cielo oscuro
- Un horizonte limpio
y la compañía de muchos amigos. Este evento tendrá lugar el día 28 de marzo de 2009, sábado. Tenemos la ventaja que el fin de semana anterior también es bueno, aunque ligeramente menos bueno, para realizar el Maratón. Es una buena idea usar el día 21 para practicar, sobre todo los objetos complicados.
Muchos socios de la AAM lo intentamos en el año 2007. Me consta que nadie lo consiguió. Yo estuve a punto con 105 objetos. Podría haber logrado 108 ó 109 pero la observación por un C14 me despistó, y me hizo perder los 5 últimos. De todas formas no lo hubiera logrado ya que el último, M30 había que observarlo prácticamente de día. El 2008 no ha sido un año favorable, con lo que esperamos ansiosos que llegue el Maratón 2009.
Existen muchos libros, revistas, artículos en Internet que hablan sobre como realizar esta peculiar búsqueda de objetos, cuyo objetivo no es ver muchos objetos, sino encontrarlos, y demostrar así nuestra pericia como cazadores. No está permitido realizar el maratón con ayuda de sistemas computerizados o GOTOs, aunque es un buen día para ver todos los objetos de este catálogo para los que nunca lo hayan hecho, aunque sea con ayuda.
Registro y documentación
- Registro. Los asistentes podrán registrarse en la Sede de la AAM los días antes de la observación o en la misma área de observación de 18:00 a 19:00.
- Documentación. A los participantes registrados se les entregará una copia del programa de observación, dos hojas de registro (una para el interesado y otra para entregar) y esta hoja de normas.
- Diploma. A todos los participantes que entreguen la hoja de registro (recogida a las 07:00 en el mismo área de observación), reflejando el número de objetos que hayan observado (no hace falta que sean todos), se les hará entrega de un diploma en el que se acredite su participación.
- Foto de grupo. Se realizará una foto de todo el grupo de participantes a las 19:00. Se entregará una copia de la misma a cada participante junto con el diploma.
Normas del área de observación
- Llegar al área de observación con tiempo suficiente para tener todo montado a tiempo de comenzar el maratón. Se recomienda instalar todo antes de las 19:00.
- Para evitar el tránsito de vehículos que enciendan luces, se cerrará el acceso a los mismos a las 19:30. Se abrirá de nuevo de 02:30 a 03:00 para aquellos que deseen abandonar la zona de observación. Se abrirá de nuevo cuando finalice el evento, sobre las 07:00.
Se prohíbe encender luces durante toda la noche, a excepción de luces rojas de baja intensidad. Apagar las luces interiores de los vehículos o taparlas si no se pueden desconectar.
- Cuidado al encender el mechero, la luz de la llama puede perjudicar la adaptación a la visión nocturna de algún compañero.
Se prohíbe el uso de punteros láser, a cualquier hora de la noche.
- Dejar el coche preparado para salir, evitando así en lo posible utilizar la marcha atrás.
- Si se abandona el área de observación a la hora prevista, no encender las luces del coche hasta haberse alejado de forma prudencial del área de observación.
- Al irse recoger todos los desperdicios (colillas, papeles,…).
- Sed comprensivos los unos con los otros. Esta actividad solamente se realiza un día al año y no todos los años son propicios. Por favor, guarden el máximo respeto a los participantes.
Se ruega el estricto cumplimiento de estas normas. La organización reprenderá a toda aquella persona o grupo que no las cumpla y tomará las acciones que estime oportunas para su cumplimiento es caso de incumplimiento reiterado.
Datos de interés
Mirador de las Estrellas, Bonilla
Longitud = 02° 32′ 06″ W Latitud = +40° 11′ 43″ N
2007-03-28 Crepúsculo vespertino Náutico 20h 32m
Astronómico 21h 05m
2007-03-29 Crepúsculo matutino Astronómico 05h 31m
Náutico 06h 04m
Listado de objetos, orden y hora aproximada de observación.
No. M# NGC# Con Tipo RA Dec B Dim
De 20:00 a 20:30
1. M74 628 Psc GS 01 36.7 +15 47 9.4 10.2x9.5
2. M77 1068 Cet GS 02 42.7 -00 01 8.9 7x6
3. M33 598 Tri GS 01 33.9 +30 39 5.7 73x45
De 20:30 a 21:00
4. M31 224 And GS 00 42.7 +41 16 3.4 178x63
5. M32 221 And GE 00 42.7 +40 52 8.1 8x6
6. M110 205 And GE 00 40.4 +41 41 8.5 17x10
7. M52 7654 Cas CA 23 24.2 +61 35 7.3 13.0
De 21:00 a 21:30
8. M103 581 Cas CA 01 33.2 +60 42 7.4 6.0
9. M76 650 Per NP 01 42.4 +51 34 10.1 2.7x1.8
10. M34 1039 Per CA 02 42.0 +42 47 5.5 35.0
11. M45 - Tau CA 03 47.0 +24 07 1.6 110.0
12. M79 1904 Lep CG 05 24.5 -24 33 7.7 8.7
13. M42 1976 Ori ND 05 35.4 -05 27 4.0 85x60
14. M43 1982 Ori ND 05 35.6 -05 16 9.0 20x15
15. M78 2068 Ori ND 05 46.7 +00 03 8.3 8x6
De 21:30 a 22:00
16. M41 2287 CMa CA 06 46.0 -20 44 4.6 38.0
17. M93 2447 Pup CA 07 44.6 -23 52 6.0 22.0
18. M47 2422 Pup CA 07 36.6 -14 30 5.2 30.0
19. M46 2437 Pup CA 07 41.8 -14 49 6.0 27.0
20. M50 2323 Mon CA 07 03.2 -08 20 6.3 16.0
De 22:00 a 22:30
21. M1 1952 Tau RS 05 34.5 +22 01 8.4 6x4
22. M35 2168 Gem CA 06 08.9 +24 20 5.3 28.0
23. M37 2099 Aur CA 05 52.4 +32 33 6.2 24.0
24. M36 1960 Aur CA 05 36.1 +34 08 6.3 12.0
25. M38 1912 Aur CA 05 28.4 +35 50 7.4 21.0
De 22:30 a 23:00
26. M48 2548 Hya CA 08 13.8 -05 48 5.5 54.0
27. M44 2632 Cnc CA 08 40.1 +19 59 3.7 95.0
28. M67 2682 Cnc CA 08 50.4 +11 49 6.1 30.0
29. M95 3351 Leo GS 10 44.0 +11 42 9.7 4.4x3.3
30. M96 3368 Leo GS 10 46.8 +11 49 9.2 6x4
31. M105 3379 Leo GE 10 47.8 +12 35 9.3 2.0
32. M65 3623 Leo GS 11 18.9 +13 05 9.3 8x1.5
33. M66 3627 Leo GS 11 20.2 +12 59 8.9 8x2.5
De 23:00 a 23:30
34. M81 3031 UMa GS 09 55.6 +69 04 6.9 21x10
35. M82 3034 UMa GI 09 55.8 +69 41 8.4 9x4
36. M97 3587 UMa NP 11 14.8 +55 01 9.9 3.4x3.3
37. M108 3556 UMa GS 11 11.5 +55 40 10.0 8x1
38. M109 3992 UMa GS 11 57.6 +53 23 9.8 7x4
39. M40 Win4 UMa ED 12 22.4 +58 05 8.4 0.8
De 23:30 a 24:00
40. M106 4258 CVn GS 12 19.0 +47 18 8.4 19x8
41. M94 4736 CVn GS 12 50.9 +41 07 8.2 7x3
42. M63 5055 CVn GS 13 15.8 +42 02 8.6 10x6
43. M51 5194 CVn GS 13 29.9 +47 12 8.4 11x7
44. M101 5457 UMa GS 14 03.2 +54 21 7.9 22.0
45. M102? 5866 Dra GL 15 06.5 +55 46 9.9 5.2x2.3
De 00:00 a 00:30
46. M3 5272 CVn CG 13 42.2 +28 23 6.2 16.2
47. M53 5024 Com CG 13 12.9 +18 10 7.6 12.6
48. M64 4826 Com GS 12 56.7 +21 41 8.5 9.3x5.4
49. M60 4649 Vir GE 12 43.7 +11 33 8.8 7x6
50. M59 4621 Vir GE 12 42.0 +11 39 9.6 5x3.5
51. M58 4579 Vir GS 12 37.7 +11 49 9.7 5.5x4.5
52. M89 4552 Vir GE 12 35.7 +12 33 9.8 4.0
De 00:30 a 01:00
53. M90 4569 Vir GS 12 36.8 +13 10 9.5 9.5x4.5
54. M91 4548 Com GS 12 35.4 +14 30 10.2 5.4x4.4
55. M88 4501 Com GS 12 32.0 +14 25 9.6 7x4
56. M87 4486 Vir GE 12 30.8 +12 24 8.6 7.0
57. M86 4406 Vir GL 12 26.2 +12 57 8.9 7.5x5.5
58. M84 4374 Vir GL 12 25.1 +12 53 9.1 5.0
De 01:00 a 01:30
59. M98 4192 Com GS 12 13.8 +14 54 10.1 9.5x3.2
60. M99 4254 Com GS 12 18.8 +14 25 9.9 5.4x4.8
61. M100 4321 Com GS 12 22.9 +15 49 9.3 7x6
62. M85 4382 Com GL 12 25.4 +18 11 9.1 7.1x5.2
63. M49 4472 Vir GE 12 29.8 +08 00 8.4 9x7.5
64. M61 4303 Vir GS 12 21.9 +04 28 9.7 6x5.5
De 01:30 a 02:00
65. M104 4594 Vir GS 12 40.0 -11 37 8.0 9x4
66. M68 4590 Hya CG 12 39.5 -26 45 7.8 12.0
67. M83 5236 Hya GS 13 37.0 -29 52 7.6 11x10
68. M5 5904 Ser CG 15 18.6 +02 05 5.6 17.4
De 02:00 a 03:00
Descanso
De 03:00 a 03:30
69. M13 6205 Her CG 16 41.7 +36 28 5.8 16.6
70. M92 6341 Her CG 17 17.1 +43 08 6.4 11.2
71. M57 6720 Lyr NP 18 53.6 +33 02 8.8 1.4x1.0
72. M56 6779 Lyr CG 19 16.6 +30 11 8.3 7.1
De 03:30 a 04:00
73. M107 6171 Oph CG 16 32.5 -13 03 7.9 10.0
74. M12 6218 Oph CG 16 47.2 -01 57 6.7 14.5
75. M10 6254 Oph CG 16 57.1 -04 06 6.6 15.1
76. M14 6402 Oph CG 17 37.6 -03 15 7.6 11.7
77. M9 6333 Oph CG 17 19.2 -18 31 7.7 9.3
De 04:00 a 04:30
78. M29 6913 Cyg CA 20 23.9 +38 32 7.1 7.0
79. M39 7092 Cyg CA 21 32.2 +48 26 4.6 32.0
80. M27 6853 Vul NP 19 59.6 +22 43 7.4 8.0x5.7
81. M71 6838 Sge CG 19 53.8 +18 47 8.2 7.2
De 04:30 a 05:00
82. M4 6121 Sco CG 16 23.6 -26 32 5.6 26.3
83. M80 6093 Sco CG 16 17.0 -22 59 7.3 8.9
84. M19 6273 Oph CG 17 02.6 -26 16 6.8 13.5
85. M62 6266 Oph CG 17 01.2 -30 07 6.5 14.1
86. M6 6405 Sco CA 17 40.1 -32 13 5.3 25.0
87. M7 6475 Sco CA 17 53.9 -34 49 4.1 80.0
De 05:00 a 05:30
88. M11 6705 Sct CA 18 51.1 -06 16 6.3 14.0
89. M26 6694 Sct CA 18 45.2 -09 24 8.0 15.0
90. M16 6611 Ser CA 18 18.8 -13 47 6.4 7.0
91. M17 6618 Sgr ND 18 20.8 -16 11 7.0 11.0
92. M18 6613 Sgr CA 18 19.9 -17 08 7.5 9.0
93. M24 >6603 Sgr NE 18 16.9 -18 29 4.6 90
94. M25 I4725 Sgr CA 18 31.6 -19 15 6.5 40.0
95. M23 6494 Sgr CA 17 56.8 -19 01 6.9 27.0
96. M21 6531 Sgr CA 18 04.6 -22 30 6.5 13.0
97. M20 6514 Sgr ND 18 02.6 -23 02 9.0 28.0
98. M8 6523 Sgr ND 18 03.8 -24 23 6.0 90x40
De 05:30 a 06:00
99. M28 6626 Sgr CG 18 24.5 -24 52 6.8 11.2
100. M22 6656 Sgr CG 18 36.4 -23 54 5.1 24.0
101. M69 6637 Sgr CG 18 31.4 -32 21 7.6 7.1
102. M70 6681 Sgr CG 18 43.2 -32 18 7.9 7.8
103. M54 6715 Sgr CG 18 55.1 -30 29 7.6 9.1
104. M75 6864 Sgr CG 20 06.1 -21 55 8.5 6.0
105. M55 6809 Sgr CG 19 40.0 -30 58 6.3 19.0
De 06:00 a 06:30
106. M15 7078 Peg CG 21 30.0 +12 10 6.2 12.3
107. M2 7089 Aqr CG 21 33.5 -00 49 6.5 12.9
108. M72 6981 Aqr CG 20 53.5 -12 32 9.3 5.9
109. M73 6994 Aqr GE 20 58.9 -12 38 9.0 2.8
De 06:30 a 07:00
110. M30 7099 Cap CG 21 40.4 -23 11 7.2 11.0
Leyenda:
Tipo: CA=Cúmulo Abierto, CG=Cúmulo Globular, NP=Nebulosa Planetaria, ND=Nebulosa Difusa, GS=Galaxia Espiral, GE=Galaxia Elíptica, GI=Galaxia Irregular, GL=Galaxia Lenticular, RS=Remanente de Supernova, GE=Grupo de Estrellas, NE=Nube Estelar, ED=Estrella Doble
RA: Ascensión Rectan en horas y minutos
Dec: Declinación en grados y minutos
B: Magnitud visual aparente
Dim: Dimensión en minutos de arco
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Aprovechando que estos días tenemos al famoso cometa C/2007N3 Lulin, que ha llegado a magnitud 5 y al que hemos podido realizar estimación visual, una pequeña introducción a este tipo de observación de cometas:
1º Elección del lugar y hora
El lugar de observación es casi tan importante como el instrumental a utilizar. A ser posible, deberemos escoger un lugar de altitud y buenas condiciones atmosféricas. Debemos alejarnos de cielos contaminados luminicamente. Antes de salir, es recomendable, consultar las últimas imágenes de satélite. Por lo que se refiere a la hora, ésta estará en función de la visibilidad del cometa: altura sobre el horizonte, presencia de la luna, proximidad al crepúsculo astronómico…
2º Instrumental
Una de las reglas básicas para estimaciones de magnitud visual de cometas es utilizar el instrumental de menor apertura con el que se observe bien el cometa. A veces también es bueno utilizar varios instrumentos en una misma sesión para medir el efecto de apertura y otros parámetros.
Cometariamente hablando, los prismáticos “standard” son los 7×50, que cubren el tramo de 5-8 de magnitud visual, dependiendo del grado de condensación de la coma, y los 11×80 que cubren el tramo de 7-9 de magnitud visual.
Para el tramo entre 8 y 11 podemos utilizar unos 25×100. Para los tramos de 9 a 13, e incluso de 14 a 15 en cometas condensados y con muy buenos cielos, podemos utilizar un telescopio S/C de 20 cm. por su portabilidad.

3º Preparación de la observación
Con programas tipo The Sky, Guide, Sky map, imprimiendo el sector a observar, con diversas ampliaciones, desde una vista general para una ubicación global del sector del cometa, hasta los detalles para la localización de estrellas de referencia.
4º Metodología de la estimación de la magnitud
Hay diversos métodos, adecuados para cada tipo de cometa. Entre otros tenemos:
- Método Bobrovnikoff: Este método se utiliza preferentemente en cometas que soportan desenfoque, relativamente brillantes.
- Método Sidwick: Método a utilizar en cometas demasiado débiles para soportar el desenfoque.
- Método de Morris: Válido para todo tipo de cometas. Se iguala el diámetro de la coma moderadamente desenfocado con el diámetro de una estrella desenfocada.
Podéis encontrar más información, y profundizar un poco en los métodos mencionados, visitando las webs:
http://www.astrosurf.com/clabordena/metodos-observa-visual.htm
http://www.perihelio.org/
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Aunque algo tardío, hoy inicio mis colaboraciones para este magnífico blog del Año Internacional de la Astronomía. Así que, primero permitid que me presente: Me llamo Roberto Bravo, tengo 18 años y estudio 2º de Bachillerato. El año que viene comenzaré la carrera de Ciencias Físicas en la Universidad Complutense de Madrid. Además, desde el año pasado escribo una pequeña sección sobre astronomía en una revista local (MecoNoticias).
Por ser de los primeros meses de este año astronómico os he preparado un pequeño artículo introductorio a la astronomía con lo más llamativo que se puede ver de manera sencilla este mes de marzo.
Iniciarse en astronomía consiste, en primer lugar, en reconocer algunas constelaciones y en saber localizar las estrellas más brillantes. Este primer aspecto ya ha sido tratado por mis compañeros y siguiendo sus indicaciones pronto nos será fácil dar el próximo salto. Pero empecemos desde el principio, para más adelante, cuando las constelaciones nos sean familiares, poder distinguir planetas, satélites artificiales, estrellas fugaces, cometas y todo tipo de objetos celestes.
Marzo, con la llegada del buen tiempo, puede ser el momento perfecto para iniciarse en esta maravillosa afición. Hazte con un planisferio y sal una noche despejada a contemplar un cielo oscuro. Esta tarea de reconocimiento y aprendizaje es imprescindible para cualquier aficionado y, os aseguro, que es de lo más reconfortante. Además, este aprendizaje continuará durante mucho tiempo y cada año que pase reconoceréis nuevas estrellas y aprenderéis cosas nuevas, por no mencionar la sobrecogedora sensación de vastedad, grandiosidad y finitud humana que se repetirá cada vez que contempléis un cielo estrellado. Ésta será la mejor manera de aprender, aunque existen otras como los planetarios virtuales, los cuales nos permiten explorar el cielo en cualquier momento y desde cualquier lugar. Además, estos programas permiten consultar la posición de estrellas, planetas y galaxias, y son una manera sencilla, gratuita y muy intuitiva de iniciarse. Los más usados son: Stellarium (www.stellarium.org/es) y Celestia (www.celestia.es) (ambos de descarga gratuita) aunque existen otros muchos. Pronto serás tú quien guíe y enseñe las estrellas a tus familiares y amigos.
Pero continuemos con nuestro aprendizaje, marzo nos depara sorpresas y grandes descubrimientos para los que se inician: Una vez que sepamos encontrar el Norte utilizando como referencia la Osa Mayor podremos continuar con nuestro periplo.

Así pues, con una única noche de observación nos percataremos del movimiento aparente de las estrellas: todas recorrerán círculos concéntricos cada vez mayores en torno a la estrella Polar (Norte celeste). La mejor muestra de este movimiento será la trayectoria de la Osa Mayor a lo largo de una noche o durante todo un año. Estas constelaciones, que se encuentran muy cerca del polo Norte celeste, se denominan constelaciones circumpolares, y su característica principal es que no desaparecen del cielo durante todo el año. Por ello resultan muy útiles para orientarse y las usaremos como referencia en futuras ocasiones.

Sabiendo esto, si trazamos una línea desde la Osa Mayor pasando por la estrella Polar encontraremos en el lado opuesto a Casiopea, cuyas cinco estrellas brillantes forman una W bastante abierta o una M, dependiendo de la época del año. Casiopea es otra de las constelaciones más llamativas y fáciles de reconocer del hemisferio Norte. Además, al pertenecer a uno de los brazos espirales de nuestra galaxia, en su interior se encuentran gran cantidad de cúmulos estelares, aunque estos sólo son observables con telescopio. Así pues, si dispones de un pequeño telescopio o unos simples prismáticos, el recorrido de esta zona del cielo será muy provechoso y reconfortante.
Mientras observamos la zona circumpolar, despuntarán por el Este las constelaciones de Leo, Virgo, Cáncer y el Boyero. Leo será la que nos resulte más fácil de reconocer gracias al alto brillo de sus estrellas y a su gran tamaño. Por el contrario Cáncer nos resultará difícil de localizar sobre todo si observamos desde lugares con contaminación lumínica elevada, pero si encontramos Cáncer podremos deleitarnos con la observación del cúmulo abierto del Pesebre (M44). Este cúmulo con unos simples prismáticos ofrece una imagen espectacular y pude llegar a ser visible desde cielos oscuros.
Otro astro especialmente brillante es Venus, que se continuará viendo durante el mes de marzo por encima del horizonte Oeste al anochecer. Es el objeto más brillante del cielo por lo que no tiene pérdida. Por el contrario, poco antes del amanecer será visible Júpiter, Marte y Mercurio, a unos pocos grados por encima del horizonte Este. Por su parte, Saturno aparecerá a primeras horas de la noche por el horizonte Este en la constelación de Leo y nos ofrecerá una imagen realmente curiosa al encontrarse sus anillos de canto, lo que nos permitirá observar los tránsitos de sus satélites.
Roberto Bravo
http://bitacora-roberto.blogspot.com/
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Astronomía en Internet,
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