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Blog de los aficionados a la Astronomía
Astrobloguers » Entradas de enero de 2009

El precio de la retirada de los transbordadores

Como sabréis desde hace aproximadamente unos 4-5 años, la agencia espacial norteamericana NASA espera -por mandato del Gobierno Bush- la retirada “total y absoluta” de la flota de transbordadores espaciales STS, los llamados “shuttle”. Ingenios espaciales que han hecho las delicias de cientos de seguidores de la carrera espacial y la ingeniería.

Mientras tanto, el presidente de EE UU Barack Obama, hace unas semanas, siendo aun presidente electo, envió a la administración espacial del país norteamericano un equipo de “observadores”con el fin -ya no sólo de conocer la actividad de la agencia y, lo más importante, sus presupuestos- si no también “apretar las tuercas” a su administrador y cargos de alto nivel.

El transbordador espacial Columbia, el 12 de abril de 2001, a punto de ser lanzado con dos tripulantes abordo. FOTO: Astronomical Picture of The Day / NASA.

El transbordador espacial Columbia, el 12 de abril de 2001, a punto de ser lanzado con dos tripulantes abordo. FOTO: Astronomical Picture of The Day / NASA.

Teóricamente, los transbordadores espaciales Discovery, Atlantis y Endeavour (los tres que quedan tras la desaparición accidental del Challenger en 1986 y del Columbia en 2003) deberán dejar de prestar servicio defiitivo en el año 2010.

Aunque, paradójicamente, según el plan de trabajo diseñado por la NASA no será hasta el año 2015 cuando, tras años de desarrollo y múltitud de pruebas, entre en servicio el esperanzador transbordador “Orion”, nuevo ingenio aeroespacial que será impulsado por los cohetes Ares 1 que, todo sea dicho, están dando mucho de qué hablar en el ámbito ingenieril…

Para cubrir el servicio a la Estación Espacial Internacional -principalmente- de 2010 y 2015, el Gobierno cerró con la agencia espacial Rusa hace tan sólo unos meses y con las respectivas subcontratadas un contrato para dar servicio a la EEI mediante el uso de los transbordadores rusos, las naves Soyuz.

Pero, ¿cuál será el destino de la flota que ha hecho, por ejemplo, realidad la Estación Espacial Internacional o el lanzamiento del maravillos telescopio espacial Hubble?

Todo es cuestión de dotar de presupuesto a la NASA para que los transbordadores se recuperen y queden, para siempre, a merced del disfrute de los más jóvenes, por ejemplo. Esta sería sería la solución más deseable, sí, pero ¿de cuántos dólares hablamos?

Para contestar esta pregunta, hace unas pocas semanas el blog espacial “The Flame Trench” del periódico digital Florida Today, dio la respuesta:

“Según debate la NASA, el retiro del transbordador espacial en su “casa”, en Florida, podría llegar a costar 42 millones de dólares”.

“La agencia (NASA) lanzó una petición de ideas acerca de dónde ubicar los tres orbitadores después del retiro de la flota planeado para septiembre de 2010.

Shuttle sobre un 747 de la NASA modificado para su transporte aéreo.

El "shuttle" Atlantis sobre un 747 de la NASA modificado para su transporte aéreo. FOTO: The Flame Trench.

El orbitador Discovery está ya comprometido para el Smithsonian National Air and Space Museum, Museo Nacional del Aire y del Espacio de Washington.

Esto deja al Atlantis y al Endeavour disponibles para museos y otras instituciones capaces de mostrar el orbitador adecuadamente tanto exterior como interioriormente e inspirando al público.

Pero tiene que hacer frente a un gasto serio.

La NASA estima que esto costará 28,2 millones de dólares en limpiar la nave espacial de tóxicos, propelentes volátiles, y otros 8 millones de dólares en prepararlos para ser expuestos.

Y trasladar las naves espaciales a su punto de retiro final -innecesario si el orbitar permanece en la “Space Coast” -costa este de Florida- costará otros 5.8 millones de dólares.

“No nos encontramos en el ánimo de hacer pagar al contribuyente la cuenta de hacer los seguros -los orbitadores- para la exposición pública”, dijo Mike Curie, portavoz de la NASA en Washington”.

Sin duda alguna, el coste tan sólo de limpiar y poner a punto uno de los transboradadores para que pueda ser expuesto es astronómico. Pero nunca será tan espectacular como la cifra de jóvenes norteamericanos -y turistas- que, a lo largo de los próximos años podrán con sus propias manos y sus própios ojos, tocar y ver una de las máquinas más perfectas y complejas construidas por el hombre (si no la que más) y más que ha hecho por la humanidad en toda nuestra historia, aunque no lo parezca y sólo nos acordemos de ellas cuando fallan…

Por: Manuel Rodríguez de Viguri.

Astroingeo-Ciudad de las Estrellas.

viguri(@)ya.com; info(@)ciudaddelasestrellas.org

www.ciudaddelasestrellas.org.

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Para qué sirve la astronomía (I): Los guardianes del tiempo

Comienzo esta serie de artículos en los que pretendo mostraros como la astronomía esta tan arraigada en nuestra cultura, que ya no nos damos ni cuenta del alcance de la misma. Y el mejor ejemplo es el tiempo.

Definir el concepto de tiempo es difícil. A veces nos parece que va más rápido, otras más lento. El tiempo es la magnitud física que mide la separación entre sucesos. La pregunta entonces es: ¿qué tiene que ver esto con la astronomía? Es muy sencillo. Para definir el tiempo necesitamos un estándar, algo que suceda por igual en todo el mundo o al menos igual en toda una región.

Desde la antigüedad se utilizó el acontecimiento que marcaba el ritmo de la actividad diaria como unidad del tiempo, el día solar. Y el día solar lo dividieron en horas usando relojes de sol de muchos tipos, con la hora babilónica, la hora itálica, hasta que llegamos a la hora actual.

Medir el instante del día era importarte y usando el sol y las estrellas era relativamente sencillo, pero definir el instante del año en que nos encontramos era más complicado. El año no tiene una duración exacta en días. Por ello, la observación de los solsticios y equinoccios fue siempre fundamental para ajustar el calendario. Sin embargo ¿qué utilidad tiene esto en el siglo XXI? En una sociedad conectada a Internet en la que el Sol ya no se pone y los relojes atómicos son los que marcan la hora mundial ¿qué importancia tiene la astronomía? ¿de qué nos sirve?

Si no corrigiésemos estos efectos debidos a la rotación terrestre algunos procesos globales comenzarían a fallar por falta de sincronización. Por ello el año pasado tuvo un segundo más. Pero, ¿cómo se sabe que la Tierra rota más lenta? Pues resulta que son los radioastrónomos quienes miden la velocidad de rotación de la Tierra. ¿Cómo lo hacen? Es muy sencillo, utilizan galaxias muy lejanas.

Desde la tierra las galaxias parecen estar completamente inmóviles por su lejanía. Usando un reloj atómico y comprobando donde debería estar un objeto en el cielo a una hora y donde está realmente se puede ver como varía la rotación de la Tierra. Además, al observar las galaxias desde diferentes puntos de la Tierra con diferentes radiotelescopios también se puede medir la deriva de los continentes y muchas cosas más que contaré en sucesivos artículos. Pero lo que nos importa aquí. Si no fuera por la astronomía, no tendríamos una noción clara del tiempo, y por ello desde muy antiguo los astrónomos somos los guardianes del tiempo.

Podéis mirar más cosas sobre este tema en Astroescolar. Por ejemplo saber donde se generan las señales horarias, ¿a que no adivináis donde se hace?

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Figuras Celestes

Una de las primeras tareas de cualquier aficionado a la astronomía es familiarizarse con las constelaciones que pueblan el cielo nocturno. Las constelaciones nos sirven como referencia a la hora de orientarnos en la bóveda celeste, pero pocas veces nos preguntamos sobre su origen concreto.

Durante el transcurso de la historia, la Humanidad ha sentido la necesidad de trasladar sus mitos y creencias al cielo. Es por eso que las constelaciones no son meras creaciones folclóricas sin importancia, sino que son representantes de una herencia cultural global que más que nunca debemos aprender a apreciar. Por supuesto, diferentes culturas han creado distintas constelaciones, las cuales han variado además dependiendo de la localización geográfica de las civilizaciones y de la porción de la bóveda celeste visible para ellas. No es de extrañar pues que una de las decisiones que tomó la Unión Astronómica Internacional (UAI) durante su primera asamblea en 1922 fuese presentar una lista con las constelaciones “oficiales”: 88 en total.

¿Pero de dónde vienen estas sugerentes figuras celestiales? Si no tenemos en cuenta las constelaciones añadidas por los europeos en los últimos siglos para cubrir el hemisferio sur celeste, la mayoría de las restantes provienen de la cultura grecorromana. En concreto, durante más de 1500 años la obra de referencia por antonomasia ha sido Coordinación Matemática de Claudio Ptolomeo (Μαθηματική Σύνταξις en griego). Para aquellos a quienes este nombre no les suene, conviene matizar que nos ha llegado a nosotros gracias a las traducciones árabes medievales con el título de Al Kitabu al Majisti (“el gran libro”) o, para abreviar, El Almagesto. Ptolomeo (siglo II d.C.) fue el último sabio helenístico heredero de una larga tradición de astrónomos. Su descripción de los movimientos planetarios dominaría la astronomía hasta el Renacimiento y la aparición de Copérnico. Como no podía ser menos, su catálogo de 48 constelaciones también se convirtió en la referencia estándar en esta materia. Por supuesto, Ptolomeo no creó su lista de constelaciones de la nada, sino que empleó referencias más antiguas. En concreto, se supone que utilizó casi en su totalidad el catálogo estelar de Hiparco de Nicea, quien vivió unos trescientos años antes. Lamentablemente, el catálogo de Hiparco no ha llegado hasta la actualidad.

Podemos seguir remontándonos atrás en el tiempo a otros autores, pero, ¿cuál fue el primero en enumerar las constelaciones que nos son familiares a todos? Pues parece que fue el matemático y astrónomo griego Eudoxo de Cnidos (siglo IV a.C.). Y digo “parece” porque, una vez más, sus obras no han sobrevivido el paso del tiempo.  Por suerte para nosotros, el poeta Arato de Solos escribió un libro en el siglo III a.C. basándose en la desaparecida obra de Eudoxo. Este libro se llamaba Fenómenos (Φαινόμενα) y fue tremendamente popular en Roma, donde se hicieron numerosas copias y versiones a manos de autores como Higino, Manilio o Gémino, motivo por el cual se suele citar a los Fenómenos como la primera fuente escrita donde aparecen las constelaciones actuales. Arato hace referencia a 43 constelaciones y asterismos. Aunque muchos de ellos nos resultan familiares, muchos otros no tanto. Por ejemplo, Pegaso es simplemente “el Caballo”, el Cisne es “el Ave” y Hércules aparece como “el Arrodillado”.

Copia de los Fenómenos de Arato del siglo XI

Copia de los Fenómenos de Arato del siglo XI

En lo que respecta a los mitos, lejos de la visión monolítica actual que tenemos en la actualidad, en la Antigüedad convivieron simultáneamente muchos mitos para una misma constelación. Normalmente se toma como referencia en este tema la obra de pseudo-Eratóstenes, una figura anónima del siglo I d.C. que escribió los Catasterismos (Καταστερισμοί, “situar entre las estrellas”). No obstante, muchos de los mitos que aparecen en los Catasterismos, una obra de lectura obligada para cualquier amante de la astronomía, son distintos a los que se popularizaron en Europa tras el Renacimiento.

Por supuesto, Eudoxo tampoco fue el primero en crear todas las constelaciones que conocemos: sólo fue el primero dentro de la cultura griega. El origen de muchas de las constelaciones actuales hay que buscarlo más lejos, al este, en la antigua Mesopotamia. Pero eso es otra historia…

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Actividades a realizarse por los Aficionados en Nicaragua

Definitivamente, el AIA 2009 será un momento propicio para promover la observación y el estudio del Firmamento Celeste por parte de los Astrónomos Aficionados en todo el Planeta. Con ello, la posibilidad de acercar nuestro trabajo e interés al Público en general, ávido por conocer las maravillas del Universo.

En Nicaragua, País Centroamericano, la Asociación de Astrónomos Aficionados ha estado trabajando arduamente en la preparación de una serie de eventos para celebrar a lo grande el AIA.

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Las cámaras llegan donde no llegan nuestros ojos

Nuestros ojos, esas máquinas casi perfectas que convierten la luz en impulsos nerviosos e inundan la mente con millones de imágenes. La secuencia de estas imágenes nos da la perspectiva de movimiento y es nuestro cerebro el encargado de realizar un proceso rapidísimo para verlo en lo que llamamos tiempo real.

Gracias a ellos y entrando en el tema que corresponde, nos permiten captar la luz de la noche, que nos sumerge en un mundo distinto, complejo, casi irreal. Mirar al cielo en un lugar suficientemente oscuro, lejos de las urbes y las luces de las ciudades, nos transmite muchas sensaciones, algunas de ellas indescriptibles que tenemos que vivir cada uno de nosotros. Ojalá esos sitios sean cada vez más numerosos en vez de lanzar esa luz al espacio que no llega a ninguna

Sensor CCD

Sensor CCD

parte y oculta aún más lo que acontece sobre nuestras cabezas. Por suerte, en esta revolución tecnológica que estamos viviendo, existen alternativas a nuestros ojos que nos permitirán capturar incluso en lugares contaminados, imágenes de lugares recónditos del Universo. Me estoy refiriendo a las cámaras basadas en sensores CCD o CMOS.

Sin entrar en demasiados detalles técnicos, para darlo a conocer a quien no lo conozca todavía y hacernos una idea de lo que estamos hablando, se trata de unos sencillos aparatitos con forma de pastilla plana rectangular, brillante y colorida que captan luz y la convierten en señales eléctricas. Son efectivamente ojos artificiales, hoy por hoy bastante avanzados y con unas posibilidades impresionantes. Cualquier cámara digital, ya sea la más sencilla que podamos encontrar, la webcam que usamos en casa o las cámaras de fotografía que usamos

Uno de los primeros CMOS-APS, desarrollado por la NASA.

Uno de los primeros CMOS-APS, desarrollado por la NASA.

habitualmente, todas ellas tienen un chip de esos. La mayoría son chip CMOS, más baratos, con menor consumo y con unas posibilidades hoy en día similares a los chip CCD, también más caros pero algo más sensibles. Estos últimos han sido los más populares durante los últimos 30 años hasta que actualmente debido al nivel de integración y la mejora de los componentes, muchas de las cámaras integran un chip CMOS. En cualquier caso y para no perdernos en nomenclaturas y características debemos quedarnos con la idea de que nos permiten captar la luz y convertirla en imágenes mediante un proceso de conversión electrónica.

Descubrir el Universo

Aunque este apartado tiene un título que parece no incluirnos en el conjunto de personas capaces de realizarlo, el descubrimiento del Universo es labor de todos, si, de ti también. Quizá no sepas y en esto vamos a entrar en las próximas líneas, que una simple cámara de fotos nos permitirá también entrar de forma modesta en el mundo de la astrofotografía. Es verdad que estas cámaras compactas que usamos a menudo en nuestras vacaciones, deben cumplir quizá algún requisito para facilitar las cosas, pero por lo general casi todas ellas tienen algún modo que nos permiten obtener fotos en condiciones de baja iluminación y que por supuesto es el que vamos a usar. ¿Te habías planteado alguna vez que resulta relativamente sencillo hacer un atlas personal de constelaciones con tan solo 15 segundos de exposición?, por ejemplo, la gran mayoría de cámaras de la

Fotografía del sensor óptico de una webcam

Fotografía del sensor óptico de una webcam

marca Canon compactas, incluyen un modo que nos permite definir un tiempo de entre 0,5” hasta 15” con el objetivo abierto, de manera que la cámara capta luz durante ese tiempo. Esta posibilidad, importantísima en astrofotografía, es exclusiva de estos chips electrónicos. Nuestros ojos no están preparados para sumar durante mucho tiempo la luz que se concentra en un punto cuando lo miramos fijamente y por tanto captamos lo más básico del cielo, a pesar de que condiciones óptimas de observacón, podemos llegar muy lejos. Sin embargo, las cámaras nos superan ampliamente en ese aspecto, pudiendo sumar sensibilidad y mostrando las estrellas que vemos con nuestros ojos mucho más brillantes y lo más interesante y hasta mágico, nos permiten captar la luz de otras estrellas y objetos muy sensibles que ni siquiera aparecían ante nuestra mirada. Es una forma más de descubrir el Universo que a mi personalmente me fascina.

Personalmente me he pasado mucho tiempo intentando fotografiar con la única cámara que tenía, muy barata que funcionó perfectamente durante 4 años, miles de fotografías de todos los viajes y acontecimientos terrestres. En su momento, alguien me comentó la posibilidad de usarla para captar imágenes del cielo, tanto desde un trípode como a través del ocular del telescopio. De inmediato pasé a la práctica y fue asombroso el descubrimiento. Pruébalo cuando estés en una zona alejada de las ciudades, pon la cámara mirando al cielo, selecciona la opción adecuada para mantener abierto el obturador el máximo tiempo, activa el disparador automático y verás el resultado. ¿Todo eso existe ahí arriba? pues si, todo está ahí. Pero eso no es nada, incluso con las cámaras más potentes y los telescopios más avanzados aún no tenemos ni la menor idea del tamaño del Universo, así que, fíjate si nos queda por descubrir.

Como comentaba antes, estas cámaras compactas nos permiten realizar pequeños atlas personales de las constelaciones. Dado que muchas de las constelaciones se pueden distinguir en cielos semi-urbanos, quizá con tiempos de exposición de 2 o 3 segundos podamos obtener la forma imaginaria de las estrellas más brillantes y algo más de tiempo para las más débiles. Por supuesto, siempre es recomendable un cielo oscuro para no bloquear la luz que nos llega y nos interesa obtener. Piensa además que por encima de 15 segundos las estrellas dejarán de ser puntuales en la imagen, debido a la rotación de nuestro planeta, ¡nos movemos por el espacio!. Da casi vértigo pensarlo.

Os voy a poner varios ejemplos de constelaciones obtenidas con una cámara compacta digital que podemos obtener en cualquier tienda, hoy en día por precios bajísimos. Se encuentran reducidas para evitar cargas excesivas y un poco contrastadas para destacar el brillo de las estrellas.

Constelación de Can Mayor, con la brillante Sirio

Constelación de Can Mayor, con la brillante Sirio

Constelación del Centauro el cúmulo que contiene denominado "Omega Centauri"

Constelación del Centauro el cúmulo que contiene denominado "Omega Centauri"

Constelaciones de Géminis, Cochero y el planeta Marte, brillando en el centro

Constelaciones de Géminis, Cochero y el planeta Marte, brillando en el centro

Constelaciones de Hydra, Cancer, Leo y Can Menor. Está señalado el cúmulo abierto conocido como "El Pesebre" o "M44"

Constelaciones de Hydra, Cancer, Leo y Can Menor. Está señalado el cúmulo abierto conocido como "El Pesebre" o "M44"

La majestuosa constelación de Orión.

La majestuosa constelación de Orión.

Constelación de Perseo, Triángulo y Casiopea. Señalado el cometa 17P/Holmes. También pueden verse las Pléyades (M45) en la esquina superior izquierda.

Constelación de Perseo, Triángulo y Casiopea. Señalado el cometa 17P/Holmes. También pueden verse las Pléyades (M45) en la esquina superior izquierda.

Todas estas imágenes se han obtenido en la isla de Tenerife hace un año, como habrás podido leer, desde una de las zonas más oscuras del lugar y por supuesto con ausencia total de Luna. Para capturar estrellas y objetos más débiles han de buscarse días donde nuestro precioso satélite esté escondido.
Pero nuestro satélite también puede ser fotografiado con una cámara compacta y un pequeño telescopio para hacer cosas muy curiosas. Durante el eclipse total de Luna que aconteció el día 3 de marzo de 2007, estuve varias horas realizando disparos de muy corta duración a la Luna, mientras la sobra de la tierra transcurría sobre su superficie.

Banner Eclipse de Luna 3 de marzo de 2007

Banner Eclipse de Luna 3 de marzo de 2007

El resultado, después de trabajar durante algún tiempo las múltiples fotografías, fue una composición muy curiosa que da una idea general del tiempo que dura un eclipse y lo maravilloso que es un evento de estas características. La historia completa la puedes leer en este enlace.

Son tan solo unos modestísimos ejemplos de lo que nos espera, piensa e inventa qué fotografías realizar y cómo hacerlo, las ideas deberían fluir.

Con estos ejemplos concluyo la primera entrada del año 2009, especial para todos los amantes de esta ciencia, donde me gustaría concluir haciendo una breve reflexión. Si hace 400 años Galileo consiguió todos esos logros con un tubo primitivo, con unas lentes imperfectas y una tecnología arcaica en comparación a nuestros días, imagina el potencial que tienes hoy al alcance de tu mano y la cantidad de cosas que podrás aprender y descubrir por ti mismo. ¡Vamos!, ¿te lo vas a perder?

Referencias a imágenes:

CCD: http://es.wikipedia.org/wiki/CCD_(sensor)
CMOS: http://es.wikipedia.org/wiki/Sensor_CMOS
Sensor webcam: http://es.wikipedia.org/wiki/Sensor_de_imagen

Fernando Fdez.
http://astrocosmos.es

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Sentir el Universo

En la vida de toda persona hay situaciones profundamente conmovedoras: el primer beso, el matrimonio, el nacimiento de un hijo… Para unos pocos la primera vez que vieron el cielo nocturno y miraron por un telescopio también les marcó sus vidas. Y es que la observación del cielo puede ser una experiencia espiritual.

Probablemente, si lees estas líneas, es que has llegado a esta página porque de algún modo te interesa la astronomía. Probablemente te has maravillado alguna vez con las imágenes del Telescopio Espacial Hubble, o de alguna otra sonda. Pero todos los que hemos sido astrónomos aficionados hemos sentido la necesidad de compartir la experiencia de observar el Universo con nuestros congéneres, sean familiares, amigos o extraños. Esa experiencia es inigualable, a pesar de que el Cosmos, visto por telescopio, dista mucho de ser como en las fotografías.

Quizás nunca hayas mirado por un telescopio. Muchas asociaciones astronómicas suelen organizar jornadas de observaciones públicas para que los curiosos observen a través de ellos. Como tantos otros astrónomos aficionados, he estado ayudando a la primera vez de miles de personas y he visto cómo reaccionan. Lo cierto es que a través de los modestos telescopios de los aficionados, las nebulosas no se muestran en colores brillantes, las estrellas son puntitos, los planetas son discos en los que apenas se distinguen rasgos superficiales, las galaxias apenas son perceptibles como borrones… Por desgracia, la evolución no ha dotado a nuestros ojos con receptores especializados en la observación nocturna. Algunas personas se llevan una pequeña decepción.

Como en el cine, hay películas que son del gusto del público general. En el baúl de los astrónomos aficionados hay lista selecta de objetos celestes que levantan pasión. Observar por vez primera los cráteres de la Luna creciente puede dejarnos medio cegatos, por el brillo de la luna a través del telescopio, pero la sensación de verla en tres dimensiones, casi como si fuéramos astronautas del Apolo 11, es indescriptible. Saturno y los anillos que lo circundan es el otro objeto que nunca defrauda a los tele(scopio)espectadores. También resultan fascinantes algunos cúmulos de estrellas, como Omega Centauri, una gran esfera formada por miles de estrellas. Estremece también la observación a simple vista de la bóveda celeste abarrotada de estrellas, con la Vía Láctea cruzando de horizonte a horizonte.

La experiencia de observar en primera persona es inigualable. Las mejores fotografías astronómicas son incapaces de transmitir tales sensaciones. Porque las imágenes transmiten belleza, pero la observación nos hace sentir parte del Universo. Conecta al observador con el Cosmos y estimula un sentimiento de asombro, humildad y vastedad quizás solo comparable al religioso. Son esos pequeños momentos en los que la Humanidad parece frágil y sus planes, vanales. Y nos preguntamos por qué estamos aquí, qué fuerzas guían el Universo.

Quizás, la primera vez que observes por telescopio, te decepcione. Quizás solo te entretenga. O quizás te cambie la vida y la dediques a escudriñar el cielo en busca de respuestas. Sea como sea, es posible que en tu región, durante este Año Internacional de la Astronomía, se organicen observaciones públicas. No pierdas la oportunidad.

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El cielo se nos cae encima

Asterix and the falling sky

El mayor miedo que tenían los irreductibles galos de Uderzo es que el cielo se les cayese encima. Desde que presenciamos el impacto del Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter en 1993 nosotros también somos conscientes de ese riesgo. Afortunadamente 29401 Astérix y 29402 Obélix se encuentran en el cinturón principal con una órbita estable y lejana a nosotros, pero hay otros cuerpos que sí se aproximan a nuestro planeta. Diversos proyectos rastrean el cielo en busca de estos NEOs (por sus siglas en inglés, Near-Earth Objets, Objetos próximos a la Tierra).

Mucho se ha escrito ya sobre el Apophis, y si bien sabemos que son nimias sus probabilidades de impacto, hay otros cuerpos que sí impactan contra nosotros todos los días. En la actualidad tenemos catalogados a más del 90% de los cuerpos realmente peligrosos, pero a la Tierra llegan hasta 100 toneladas diarias en forma de meteoroides de entre micras y una decena de metros de diámetro.

En 2008 se llegó a un hito en la predicción de estos impactos (en este caso en impacto atmosférico). Un asteroide fue descubierto antes de su colisión con nuestro plante y fue seguido hasta que se desintegró, casi en su totalidad, en nuestra atmósfera.

El asteroide 2008 TC3 fue descubierto en un rastreo de asteroides habitual del ‘Catalina Sky Survey’ que se realiza desde el Observatorio de Mount Lemmon. Las primeras observaciones indicaban que había un 90% de probabilidad de impacto. La comunidad internacional se hizo eco de la noticia y se realizó un seguimiento global, en el que los observadores aficionados españoles participaron con un 30% de las observaciones enviadas al MPC (Minor Planet Center, organismo encargado del archivo de observaciones de asteroides y cometas).

Un asteroide de entre 1 y 5 metros de diámetro impactó a más de 12 km/s, el pasado 7 de octubre a las 04h45m45s hora oficial peninsular (UTC+2), dando lugar a un gran bólido o estrella fugaz de gran brillo. Este fenómeno es habitual y no conlleva ningún riesgo gracias a la protección atmosférica que frena al cuerpo y lo volatiliza casi en su totalidad. Es posible que hayan caído algunos meteoritos en una remota región del NE de Sudán, en el cuerno africano.

Imagen del impacto atmosférico en el infrarrojo

Imagen en el infrarrojo donde se aprecia el desplazamiento del asteroide de Oeste a Este, con la explosión final que tuvo un brillo superior al de la Luna Llena (magnitud < -12). El satélite meteorológico Meteosat 8 también registró el suceso. Crédito de la imagen: Zdenek Charvat, Czech Hydrometeorological Institute.

El astrofísico Peter Brown ha recopilado datos de infrasonidos que confirman el impacto atmosférico. Las estaciones de infrasonidos se emplean para detectar explosiones de armas nucleares, o como en este caso otras explosiones de gran energía. En este caso la energía emitida en la alta atmósfera fue de uno 1 o 2 kilotones (1 o 2 toneladas de TNT, en comparación la bomba sobre Hiroshima era de 15 kt). Muy lejos de los 10-15 megatones del suceso de Tunguska, y por tanto sin ningún riesgo para la vida en la Tierra.

Tras este logro, en la próxima década no serán extrañas las previsiones de grandes bólidos al igual que ahora se prevén las lluvias de meteoros o las reentradas de chatarra espacial.

Y mientras tanto 29401 Astérix y 29402 Obélix siguen orbitando entre Marte y Júpiter. En estos días se encuentran próximos a su oposición, a unas 2,2UA y magnitud 19. ¡Por supuesto Obélix un poco más brillante, que para eso es de mayor diámetro!

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12 meses, 12 excusas

Hola amigos.

Cinturón de Orión, programa de radio.

Mi compi David Costa y servidor (a la derecha).

Es mi primera entrada en el Astroblog y me presento. Mi nombre es Manuel Rodríguez de Viguri y actualmente soy vocal de comunicación de la asociación astronómica “Astroingeo de Alicante“. Estudié Ciencias Químicas y dejé pendiente la titulación para dedicarme al periodismo, primero como mero colaborador de un buen semanario provincial y, más tarde, como coordinador de producto de un grupo multimedia radicado en Benidorm así como delegado en la provincia de un diario gratuito valenciano extinguido -o extinto- en Alicante…

Como buen amante de la divulgación científica y como buen aficionado a la astronomía quise acceder a una “comunidad de amigos” de esta ciencia para aprender más rápido, sobre todo la astronomía de posición (cómo ubicarnos tanto en el globo terrestre como en el firmamento), asentar unos conocimientos previos ya adquiridos (el manejo de prismáticos, la brújula, el telescopios, los oculares…) y lo que para mi es más importante, abrir nuevos puntos de mira a “otros mundos” que, en muchas ocasiones, están más cerca de lo que uno se piensa. Por ejemplo, dentro de uno mismo…

Astronomía - Ingeniería - Geología; Astronomía en la Tierra.

Astronomía - Ingeniería - Geología; Astroingeo.

Para este primer post quería daros a conocer el programa dedicado al Año Internacional de la Astronomía que llevaremos a cabo desde nuestra asociación, durante este año 2009 que ya comienza. Astroingeo de Alicante se sumás de este modo, gracias al impulso del profesor de la Universidad de Alicante Enrique Aparicio, a esta importante celebración mundial.

Dentro de las actividades que ofrece la organización a todos los participantes se encuentra, enmarcada dentro de las formativas, una actividad denominada algo así como “12 meses, 12 temas“. Una idea que hemos podido ver en la televisión y que no era nueva para nadie, incluso antes de la “caja tonta”. Desde Astroingeo nos sumamos a esta iniciativa que, además, sirve de hilo conductor por meses para no perderse ni una de las cosas que hacemos durante este año “galileano”:

  • ENERO está dedicado a las constelaciones de Orión, Tauro y Géminis con especial atención a la primera.
  • FEBRERO estará dedicado a Saturno yLuna, dos buenas excusas para asomarse al firmamento.
  • MARZO será el mes dedicado al “Cálculo del radio de la Tierra“, actividad nacional que coordina desde Barcelona Pere Closas.
  • ABRIL será dedicado a las “100 horas de astronomía “, una de las actividades internacionales destinado a la observación del mayor número de objetos del Catalogo de Messier. También lo dedicaremos al estudio de la “ecuación del tiempo” gracias a los datos obtenidos durante el mes de marzo dentro del “Cálculo del radio de la Tierra”.
  • MAYO servirá para dirigir la mirada al Sol, eso sí, con mucho cuidado. Nos centraremos en los métodos más seguros para observar el disco solar y, de ser posible, observaremos las manchas solares y otros fenómenos.
  • JUNIO es el mes del Solsticio de verano, por lo que se dedicará a explicar las estaciones. Está rpevista una visita a museos, como por ejemplo la Casa Museo modernista de Jorge Juan en Novelda.
  • JULIO se destinará a la Observación del planeta Júpiter y sus lunas mayores. Recrearemos la experiencia observacional de Galileo con réplicas del telescopio tal y como lo conociera el astrónomo 400 años atrás.
  • AGOSTO es el mes de las “Lágrimas de San Lorenzo” por lo se dedicará a la observación de la “lluvias de estrellas” las Perseidas. Se tratará de tomar datos para remitirlos a la Sociedad de Observadores de Meteoros y Cometas, SOMYCE.
  • SEPTIEMBRE es un buen mes para la observación de satélites naturales y centrarnos un poco en los satélites artificiales, de modo que nos familiaricemos con la tecnología.
  • OCTUBRE será un buen momento para la observación del mayor número de planetas del sistema solar gracias a que sus órbitas harán posible la observación de Urano, Saturno, Mercurio, Júpiter, Neptuno y Marte a mediados a lo largo de la noche.
  • NOVIEMBRE dará paso a la Exposiciones de Astronomía Instrumental así como de una retrospectiva histórica de la asociación a lo largo de los últimos 20 años.
  • DICIEMBRE servirá para terminar el Año Internacional con la entrega de los premios de reconocimiento a labor astronómica en diversos campos y diversas personalidades.
  • Sobre este calendario de actividades girará la participación de esta asociación astronómica abierta a todo tipo de público y que espera conmemorar los 400 años desde que se adjudicó a Galileo Galilei la utilización, por primera vez, del telescopio para mirar a las estrellas.

    Un saludo y hasta un próximo artículo.

    Enlaces:

    www.ciudaddelasestrellas.org

    www.ua.es/personal/enrique.aparicio

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    Edmund Halley y la longitud del Cabo Buena Esperanza

    Una de las ocasiones en las que Edmund Halley determinó Longitudes Geográficas a partir de fenómenos astronómicos, fue en el caso de El Cabo de Buena Esperanza. Esta vez utilizó una observación del final del eclipse de Luna del “5 de Marzo de 1718″. El trabajo fue publicado por Halley en Philosophical Transaction, vol.30, 1820, p.992-994. En primer lugar voy a describir el trabajo de Halley con sus propias herramientas, y después lo analizaré en detalle. Como se verá en el análisis final, el uso de una observación errónea, llevó a Halley a obtener un valor inferior al real en la posición del Cabo.

    El trabajo de Halley

    La historia comenzó 30 años antes, con una discusión con un grupo de misioneros que había llegado de un viaje a China en 1685. Estos, a partir de la observación de una emersión del satélite Io, habían determinado la posición del Cabo de Buena Esperanza 1h 11′ al este de París, ó 20º de Londres. Mucho después de esto, llegó a manos de Halley el cuaderno de viaje de un oficial del buque Emperor. Este, regresaba de un viaje desde la India cuando, estando a 180 leguas al Este del Cabo, observó el final de un eclipse de luna.

    Con los instrumentos de abordo, midió la altura del centro lunar en 13º 25′. En ese momento, la latitud a la que se encontraba el buque era de 34º 23′ Sur.  Halley calculó que para esa latitud, la luna sería visible a esa altura a las 7h 17m. De forma paralela, comparó este eclipse con el observado en Londres el “11 de febrero de 1682″ para determinar el momento en que habría sido observado en Londres, obteniendo que la totalidad se produciría a las 3h 48m y el final a las 5h 34m. Todos estos instantes se refieren a hora local del observador.

    A partir de estos datos, la longitud del barco se obtiene facilmente de la diferencia entre ambos instantes. De esta forma, determinó que se encontraba a 1h 43m ó 25º 45′ al Este de Londres. Como el buque se encontraba 180 leguas al este de El Cabo, restó esta distancia de la inicial, dando como resultado sólo 15º de diferencia entre Londres y El Cabo de Buena Esperanza.

    Las condiciones de observación del eclipse a bordo del Emperor fueron excelentes, pero Halley intentó encontrar alguna observación más realizada desde algún otro lugar, pero no encontró ninguna. En el gráfico, tomado del HM Nautical Almanac, se puede comprobar que el eclipse fué visible desde zonas donde no había observatorios en la época, y sólo desde la parte oriental de Europa podría haberse obtenido algún registro.

    Zona de visibilidad del eclipse de luna del  16 de marzo de  1718

    Al margen de la observación del eclipse, Halley utilizó el método de las distancias lunares para determinar la longitud. Halley era ya consciente de las desigualdades observadas por él mismo en el movimiento lunar, y quería refinar la posición lunar en base a la misma. Para ello utilizó un conjunto de observaciones realizadas por él mismo en Oxford en julio de 1676, y otras realizadas por Alexander Brown en un viaje al Cabo el 4 de Agosto de 1694. En estas dos ocasiones, la luna se encontraba en la misma posición orbital, tomando un periodo de 18 años y algo más de 10 días. Lo que intentaba con esto, era conocer el error al utilizar la teoría lunar, recurrieno directamente a las observaciones.

    Comprobando las distancias lunares en estos instantes, obtuvo el mismo valor par ala posición de el Cabo, en 15º.1 al Este de Londres.

    Reproducción de los cálculos de Halley

    Al analizar el relato de Halley, lo primero que se hace evidente
    es la diferencia de fechas. Al recurrir a las Tablas de Eclipses para determinar las efemérides en las que se produjo el eclipse se observa que en marzo de 1718 hubo un eclipse, pero el día 16, no el 5. La diferencia se debe a la diferencia de Calendario. Gran Bretaña no adoptó el Calendario Gregoriano hasta Septiembre de 1752, durante un Acto del Parlamento. En otros muchos paises ya se había adoptado mucho antes. En España concretamente se hizo en Octubre de 1582. Por lo tanto, todas las fechas dadas por Halley presentan una diferencia de 11 dias con las fechas T.U. En lo referente a los tiempos de observación, hay algo más de claridad, ya que se expresan en P.M.

    Por lo explicado, el eclipse del que se trata, es el del 16 de Marzo de 1718, y el final se produjo a las 17h 41m T.U. de acuerdo al “Canon of Lunar Eclipses 1500 B.C. – A.D. 3000″ de Bao-Lin Liu y Alan Fiala, Willmann-Bell, 1992. Para la latitud del lugar de la observación se deduce que la hora local eran las 19h 17m, por lo tanto la diferencia es de 1h 36m, lo que equivale a 24º.

    Por otro lado, a esa latitud de 34º 23′, tendremos que calcular a cuánto equivalen las 180 millas hasta el Cabo. 1 milla náutica equivale a 5.555 metros y a esa latitud la circunferencia terrestre tiene una longitud de 39447 Kilómetros y por lo tanto, las 180 millas equivalen a 999 kilómetros, o 9º.126. Ahora restamos estos a la posición inicial del buque para obtener la posición de El Cabo, dando como resultado 14º 50′ al Este de Greenwich. Haciendo el mismo proceso para la hora prevista del suceso en Londres, se calcula su longitud en 0º 7′ al Este de Greenwich. La diferencia entre ambas posiciones es de 14º 43′.

    Conclusión

    En realidad, la posición del Cabo de Buena Esperanza es de 18º 28′ Este, por lo que Halley cometío un error de algo menos de 3º 38′ al calcularlo. Este error debe atribuirse a esas 180 millas de las que habla el diario de abordo del Emperor. Esta medida sería probablemente errónea, lo que llevó a Halley a subestimar las posición real del Cabo. De esta forma, parece que la disputa entre los misioneros y Halley se salda con empate, ya que se encuentra a medio camino de lo estimado

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    De las Estrellas y Constelaciones

    Trazos estelares sobre la montaña

    Trazos estelares desde Xiva de Morella

    Estrellas

    De todos es sabido hoy en día que las estrellas son soles como el nuestro, más grandes o más pequeños, que se encuentran a centenares, miles o decenas de miles de años luz de distancia de nuestro planeta y que son cuerpos, que al igual que nuestro Sol, emiten luz propia debido a las reacciones de fusión nuclear que se produce en sus núcleos.

    Pero estos conocimientos tan básicos, al alcance de una gran parte de la población mundial, hace cuatrocientos años, cuando Galileo alzó su primitivo telescopio a los cielos con ojos de descubrimiento, era completamente desconocido. De hecho, conocimientos tan sencillos como los que se describen a continuación, han costado más de cuatro siglos en llegarse a descubrir.

    Todas las estrellas que vemos a simple vista en una noche oscura, lejos de las luces de nuestras ciudades, son estrellas de nuestra galaxia, e incluso todas aquellas estrellas que observemos con unos prismáticos o con nuestros más potentes telescopios también pertenecen a nuestro sistema galáctico; un enorme conglomerado de estrellas y nebulosas con más de 100.000 millones de componentes unidos por la fuerza de la Gravedad que descubrió Newton en el siglo XVII.

    Nos es imposible discernir estrellas en otras galaxias por lo alejadas que estás se encuentran, y sólo ha sido posible empezar a observar estrellas individuales muy brillantes en galaxias “cercanas” gracias a los más grandes telescopios de nueva tecnología, como por ejemplo el telescopio espacial Hubble (HST).

    El registro de las posiciones de las estrellas de nuestra galaxia en unas listas denominadas catálogos estelares constituye una base de referencia fundamental para el desarrollo de la astronomía, como pueden ser para la determinación del tiempo, los fenómenos de precesión y nutación, el movimiento propio de las estrellas, etc.

    El catálogo estelar más antiguo del que tenemos constancia fue elaborado por el astrónomo griego Hiparco en el año 127 A.C. y contenía las posiciones de más de 1000 estrellas divididas en seis clases de acuerdo con su brillo aparente. Los árabes conservaron otro catálogo de estrellas denominado “Almagesto” elaborado originalmente por Claudio Ptolomeo (con un total de 1080 estrellas divididas en 48 zonas), de esta obra hemos heredado la costumbre de agrupar las estrellas en clases de brillo o magnitudes. Las clases de brillo recibieron el nombre de magnitud, llamando a las más brillantes de 1ª magnitud, de 2ª, 3ª, 4ª, etc., hasta la 6ª magnitud, éstas últimas son las estrellas más débiles que se distinguen a simple vista.

    orion

    J. Bayer introdujo la nomenclatura de letras griegas para nombrar, en orden de brillo aparente o magnitud, las estrellas de una misma constelación. Así tenemos que la estrella más brillante del Can Mayor será alfa Canis Maioris o también Sirius pues conserva el nombre que le asignaron los antiguos.

    Las estrellas más brillantes de las constelaciones Boreales suelen conservar su nombre antiguo, y aún suelen ser habitualmente utilizados por astrónomos aficionados y profesionales; Sirius, Procyon, Betelgeuse, Rigel, Antares, Aldebarán, Castor, Pólux, Capella, Mirfak, Enif, Altair, Deneb, Vega y así alguna decenas más de estrellas mantienen sus nombres de la antigüedad.

    El número de estrellas visibles a simple vista es aproximadamente 6.500, siendo 20 estrellas de 1ª magnitud, cerca de 60 de 2ª magnitud, próximo a 200 estrellas de 3ª magnitud, unas 600 de 4ª magnitud, unas 1.600 estrellas de 5ª magnitud y más de 4.000 de 6ª. Suponiendo que las estrellas se encuentran repartidas por igual en el firmamento, un observador en un instante determinado verá simultáneamente en toda la esfera celeste unas 3.000 estrellas.

    Cuando miramos una estrella la primera característica que percibimos es su brillo. El brillo es una medida de la cantidad de energía que recibimos de una estrella.

    Si nos fijamos en una noche transparente, no todas las estrellas presentan la misma coloración, mientras que unas son rojizas o claramente anaranjadas, otras son blancas o ligeramente azuladas. Esta simple observación si que nos aporta información sobre la física estelar.

    Se atribuye a Newton el haber sido el primero que, utilizando un prisma, descompuso la luz blanca en sus colores fundamentales. En el año 1814 Josef Fraunhoffer descubrió unas misteriosas líneas oscuras que cruzaban el espectro. Utilizando letras nominó las más intensas y llegó a contar casi 600. En 1850 Gustav Kirchoff comparó las líneas del espectro solar con las obtenidas a partir del análisis espectral de los elementos, con este trabajo logró identificar los elementos presentes en la atmósfera del Sol.

    espectros

    En los primeros años del siglo XX se comenzó a establecer una clasificación de los espectros de las diferentes estrellas, asignándole una letra a cada tipo de espectro. Después de descartar las clases innecesarias la clasificación se redujo a 7 tipos que corresponden con las letras O, B, A, F, G, K, M.

    Últimamente se han añadido dos clases espectrales adicionales, C y S, para clasificar unas pocas estrellas con características especiales. Para obtener una clasificación más precisa se divide cada clase espectral en 10 subclases numeradas de 0 a 9, comenzando por O3.

    Sorprende conocer que las estrellas nos han dicho desde muy antiguo cosas sobre ellas, pero que hemos tardado siglos en interpretarlos y que aún nos quedan decenios en completarlos.

    En la próxima entrada hablaremos de las constelaciones, los agrupamientos casuales de las estrellas en el cielo y que durante muchos siglos se les atribuyeron poderes mágicos.

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